La decisión de instalar el tablado para dos noches de Carnaval en la Plaza de la Bandera fue un gran acierto del Concejo Municipal.
Esa proa en el acceso sur de la ciudad pueblo es un lugar ideal: Ruta 36 y calle Zorrilla. El lugar lo tiene todo: espacio y comodidades varias. La gente con su silla plegable pudo apreciar cómodamente. Junto a los mástiles de las banderas, la pintura de Blanes, ‘El Altar de la Patria’ hecha escultura, las letras corpóreas, con los sitios para los servicios gastronómicos que tuvieron buenas ventas, los baños químicos, el estacionamiento bien cerca, sin afectación del tránsito. El viernes y el sábado pasados la numerosa concurrencia lo pudo comprobar y disfrutar. Desfile de murgas y humoristas. Cada uno con su propuesta.
Las entradas, cuplés, salpicón y retirada de las murgas, con un hilo conductor. El ingenio de los parlamentos, la interpretación, las voces, el vestuario, el talento de los integrantes. Los humoristas, todo lo anterior y la impronta, la entonación, la gracia.
“Ustedes nos regalaron a Abel Soria”
La gente cerrillense quedó muy complacida con Carlos Barceló, de Sociedad Anónima, cuya mayoría de integrantes son de la ciudad de San José. En la despedida dijo expresamente lo del título. El grande Abel Soria, el cerrillense que nunca dejó de decir que era de aquí, de esta tierra canaria, pero que también era josefino o maragato por adopción y que siempre agradecía a ese bastión cultural del país que es San José de Mayo, que le abrió sus puertas. Aplausos para a esos humoristas tan premiados.
El programa del viernes se abrió con la participación de la murga La Miel del Oso, de Las Piedras. Luego vino el debut de la comparsa Cer Candombe (Cerrillos Candombe), con la dirección de Alejandro Casavalle. Luego llegaron la montevideana murga Falta y Resto y los humoristas Bastoneros. El sábado, por su orden, se presentaron humoristas Corchito y su Banda, Murga Murguerian Rhapsody, de Ciudad de la Costa, humoristas Sociedad Anónima, de San José, y el cierre con la murga La Desvelada, de Shangrilá.
Miguel Pérez Estévez










