Un amigo
En esta nota, un artista plástico de Canelones con reconocida trayectoria y un profesor que creció viendo al Baby trabajar, recuerdan a esta figura que le da nombre al Desfile Inaugural de Canelones de este año.

Glauco ‘Baby’ Lacuesta partió de este plano de las cosas en el año 2025, dejando una huella imborrable en quienes lo conocieron. Este año, el Desfile Inaugural del Carnaval de Canelones (que tendrá lugar por la calle Treinta y Tres, de la ciudad de Canelones, a partir de las 20:30 hrs. del próximo domingo 25 de enero) llevará su nombre por el aporte que el ‘Baby’ hizo con carros alegóricos y organización de tablados. La vida y obra de este vecino trascendió el Carnaval: fue mecánico de profesión y fundó el Taller Apolo XV, además de crear el famoso festejo por el Día del Amigo, que todos los 29 de agosto reunía a vecinos de Canelones, de otras partes del país y hasta del exterior, entre otras contribuciones.
En esta oportunidad, el docente Diego Pessi, que concurrió al Apolo XV desde niño, y el artista plástico Edgardo Rissotto, que fue amigo de Lacuesta durante veinte años y que fue, además, uno de los que realizó el mural en homenaje a ‘Baby’ afuera del taller, repasaron la figura y la influencia de un vecino muy recordado.

La experiencia
El docente Diego Pessi, que fue subdirector de la Escuela Técnica (UTU) Canelones, se siente un afortunado por haber tenido a Lacuesta como vecino. “Por lo que recuerdo, el Baby llegó al barrio alrededor del año 1975. Yo tenía unos 8 años. Eso quiere decir que tuve el enorme placer de conocerlo -y no puedo evitar emocionarme al decirlo- durante unos cincuenta años. No es poca cosa en la vida de una persona”, destacó Pessi. “Llegué a colaborar desde el primer momento en que el Baby se involucró con el Carnaval de la ciudad de Canelones y de la zona. Recuerdo que el primer carro se armó a partir de uno de sus propios vehículos: una cachila Ford A descapotable. A partir de ahí, se hizo lo que podríamos llamar su primer carro, que se llamó ‘El Bebé más Grande del Mundo’, en el que participaba el Baby como chofer y el ‘bebé más grande del mundo’ era personificado por el panadero ‘Perico’ Celintano, otro personaje que, en mayor o menor medida, le hizo un aporte muy importante al Carnaval canario”, agregó el vecino.
Después de la primera obra vinieron muchos otros carros y los vecinos se fueron involucrando cada vez más en el armado de los carruajes. “Todo se hacía con muchísimas ganas, de corazón, de forma totalmente desinteresada. Recuerdo, por ejemplo, el carro ‘El lanzamiento del Apolo’, o aquel que giraba en torno a una pequeña casa china. En todos ellos colaboraban los vecinos, cada uno desde su lugar. Había mucha voluntad y muchas ganas de trabajar, pero también había gente con mucho oficio, con un saber técnico que hacía que esos carros terminaran siendo, para mí, verdaderas obras de arte”, señaló Pessi.

Admirable
Edgardo Rissotto se hizo amigo de Lacuesta después de la etapa carnavalera pero, como vecino de la ciudad, recuerda ver aquellos carruajes. Rissotto es artista plástico de toda la vida y asegura, con propiedad, que lo que hacían ‘Baby’ y sus colaboradores era de alto valor creativo. “Él pudo tomar el pulso de Canelones para ofrecer lo que el público necesitaba, que era alegría en primer lugar. Habiendo observado la estética, lo bien realizado y sobre todo la parte conceptual, los carruajes que él hacía, todo el espacio escenográfico que lograba en sus decoraciones móviles, eran como un agasajo al Carnaval. Era admirable”, destacó el artista.
Rissotto fue amigo de Lacuesta durante unos veinte años. “Primero desde que me saludaba, como saludaba a todo el mundo. Pasaba por casa y siempre con la manito arriba, diciendo ‘Adiós, amigo’. Esa fue una frase que quedó en el tiempo. Segundo por ser cliente de la casa, uno de sus hijos, el ‘Keno’, me arreglaba los coches. Cada vez que iba, me quedaba horas hablando con el Baby, y ahí se fue consolidando una amistad”, recordó.
F.G.

