Siguen adelante
Las recientes lluvias ayudaron pero la tierra se está secando nuevamente, en un año más de empate que de ganancia en el caso de algunos cultivos.
La lluvia del pasado fin de semana superó los 100 milímetros en varias zonas rurales del departamento de Canelones. La feria vecinal de los miércoles en la ciudad de Canelones cuenta con puesteros que además producen; casi todos están trabajando en enero y aseguran que el agua es un alivio ante una seca que venía acumulada. HOY CANELONES recorrió la feria en la pasada jornada y conversó con algunos puesteros que también son productores, sobre las ventas, el clima y los precios.
Hacía falta
Al ser consultado por este cronista, Alfredo Díaz, que es feriante desde hace cuarenta y cuatro años y además es productor de morrones, tomates, zucchini, pepinos y otros cultivos, aseguró que las ventas venían bien, particularmente porque los clientes no habían ido a la feria del pasado sábado por las fuertes lluvias de ese día. “En enero, a pesar de que es un mes donde la gente se va para la playa y hay que pagar mucha cuenta, se vende. No sé por qué, pero se vende menos en febrero”, comentó el comerciante.
Díaz agregó que, en el caso del tomate de invernáculo, “en esta cosecha no se salvaron los costos”, pero eso responde a la oferta y la demanda más que al clima. “Se está produciendo mucho. Esto la seca no lo afecta porque, como está bajo techo, se hace con poquita agua, y el que hace invernáculo es porque tiene agua”, explicó el productor. Acotó que todavía no se ha visto un afectación en los precios por el clima, lo que quizás se empiece a ver en la frutilla de campo y en algunos rubros como el zapallito o el perejil, pero “es propio de la época. El zapallito empieza a subir unos quince o veinte días, hasta que empieza a salir la tanda nueva y después baja de vuelta”. Expresó que “los precios no son competitivos” este año, “pero hay que seguir”.

Esther Cabrera es feriante y planta algo en su casa en Villa Nueva. “En nuestra zona llovieron 101 milímetros y vino muy bien, porque estaba todo realmente seco. Ya se había perdido el maíz, boniato, calabacín, etc. No tenemos riego y se había terminado el agua del arroyo”, expresó.
La lluvia ayudó pero desapareció rápidamente. “Al menos en nuestra zona, el agua desapareció. Al otro día, fue como si no hubiera llovido nada. Tendría que seguir lloviendo”, sostuvo Cabrera. La feriante agregó que sí alcanzó para juntar agua y para acumular en los tanques vacíos para riego. La productora no ve que el clima esté afectando a los precios. Detalló que el limón está un poco más caro por la época, pero lo demás está en cuenta.

Recuperación
Ruben Repetto, productor familiar de la zona de Canelón Chico, contó que “la lluvia ayudó bastante. Tengo dos lagos que se llenaron. Estaban por la mitad y estaba preocupado por eso, pero se llenaron”. Las plantaciones se están recuperando, pero la tierra “ya está totalmente seca en la parte de arriba”, porque “el sol es tan fuerte y algunas plantas se queman aunque las riegues”, detalló el feriante. “No he podido sacar casi nada de la chaucha que tengo sembrada, porque la flor se cae por el gran calor que hay”, comentó. “Los precios este año están siendo bastante bajos. Es una temporada medio mala para el productor”, lamentó.

Rosario Garrido es de Paso de La Cadena y se dedica al rubro plantas. “Por Paso de la Cadena llovió muchísimo: llovieron 140 milímetros. Nos soluciona muchísimo el tema del agua, que estábamos con dificultades con el agua para riego y también para el consumo. Esta lluvia fue muy beneficiosa”, aseguró. Señaló que, cuando falta el agua, “mucha planta se pierde y una tiene que elegir qué planta regar”, así como que la venta de este producto baja en enero.

Alicia de Simone, productora de Juanicó, destacó que “en Juanicó llovieron entre 100 y 115 milímetros. Vino muy bien, pero mucha cosa ya se había perdido. Aparte el sol está muy fuerte. Ojalá mañana o pasado lloviera algo de vuelta”, imploró.

Irma Janet Silva, de la Ruta 107, tiene invernáculo y también planta a campo. “Tenemos boniato, zapallitos, todas esas cosas a las que les vinieron bien las lluvias. El viento rompe un poco los invernáculos cada vez que viene, pero el agua ha sido muy buena”, destacó la feriante.
Otro rumbo
Hugo Fortunato, que se dedica al cultivo orgánico de verdura y algo de fruta cerca de Sauce, indicó que “teníamos un apriete bastante fuerte con la falta de agua, que con la lluvia del otro día aflojó un poco. Sabemos que en enero siempre hay falta de agua, son los problemas del campo que ya tenés que tenerlos previstos en ese sentido, pero siempre levanta y en algún momento llueve algo”.

Fortunato decidió reconvertirse a la agricultura orgánica por varios motivos. “Desde el 2019 aposté a eso, porque con el sistema de pesticidas terminás contaminado una gran parte de todo esto que nos está dando la producción, el campo, la tierra. Otra de las razones fue porque el producto (químico) lo aplicaba yo y entonces lo estaba aspirando, estaba conviviendo con él”, reflexionó.
Fernando Guerrero

