Con Michael Bizquiazzo, bailarín pedrense que junto a su pareja Natalia Pintos bailan en la vida y en la pista


El amor y el 2×4

Michael Bizquiazzo (31) y Natalia Pintos (31), ambos oriundos de Las Piedras, son pareja desde la adolescencia y bailan desde hace muchos años juntos. Primero en folclore y, de un tiempo a esta parte, se desempeñan en competencias nacionales e internacionales de tango.

Aunque muchos dicen que no conviene mezclar trabajo y pareja, Michael y Natalia demuestran lo contrario. En diálogo con HOY CANELONES, Michael Bizquiazzo cuenta cómo el amor y la danza se entrelazan en su historia.

Primeros pasos
Se conocen desde el liceo y comenzaron a salir a los 18 años. Natalia baila desde los 6 años y se profesionalizó en folclore y otras disciplinas en el SODRE. Michael era futbolista, pero un viaje para acompañar a su novia cambió todo: se enamoró no solo de ella sino también del tango, y decidió dejar la pelota por la danza. Hoy, además de bailar, Michael trabaja en la OSE y Natalia es auxiliar contable en una empresa multinacional.

Trayectoria juntos
Los dos bailarines integraron la Escuela Nacional de Folclore de Las Piedras y el cuerpo de baile Sentido Sur. En 2017 empezaron a tomar clases de Tango y, entre 2019 y 2023, formaron parte de la Compañía de Tango Julio Sosa, llegando a semifinales en ‘Got Talent Uruguay’. En el año 2024 decidieron independizarse y apostar de lleno al tango: “Dijimos: vamos a dedicarnos, a tomar clases, a presentarnos en competencias… Era un desafío para nosotros”, contó Michael.
Para él, el tango “transmite pasión, historia y cultura. Bailarlo con Nati es compartir todo eso juntos”. Recientemente participaron en el Mundial de Tango, con instancias en Paysandú y Buenos Aires. Tras consagrarse campeones en la subsede, compitieron en cuartos de final en Tango Escenario y casi clasifican en Tango Pista. “Fueron diez días intensos, con quinientas cuarenta y ocho parejas de más de treinta países. Las competencias nos enseñan muchísimo”, contó Michael. De la experiencia, el bailarín manifestó que brinda enseñanza: “Lo que tienen las competencias es que enriquecen mucho el aprendizaje, a parte de lo que uno apuesta y ensaya y aprende con sus profesores”.

Amor y danza
Sobre cómo mantener una relación amorosa y a la vez compartir el trabajo, Michael expresó que se trata de “negociar. Buscamos horarios para tener nuestro espacio personal y en determinados momentos dejamos de hablar de trabajo para enfocarnos en nosotros como pareja. Practicamos y hacemos shows, planificamos, pero también nos dedicamos a mirarnos y a disfrutar de nuestra pareja”. Añadió que “nuestro sueño como pareja y como profesionales de la danza, vivir la vida a través de lo que nos gusta, que es el arte. Sé que es difícil pero no es imposible. Tenemos que romper con esa barrera”. Acompañan esta nota diversos momentos de las presentaciones de esta pareja de bailarines pedrenses.

Jennifer Cassarino