Canelones cuenta con la primera Sala de aislamiento para reclusos enfermos de tuberculosis

Hecho por los presos

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La primera Sala de Aislamiento de pacientes privados de libertad con tuberculosis se inauguró ayer en la Unidad Nº 7 del Instituto Nacional de Rehabilitación, a la que se conoce como Cárcel Departamental en Canelones. Cuenta con equipo médico, enfermeros y personal la Comisión Honoraria de la Lucha Antituberculosa que entregan la medicación a los enfermos. En este local se alojarán reclusos de otros centros penitenciarios. El objetivo es controlar todos los casos, para evitar la propagación al resto de la comunidad exterior a recinto carcelario.

Ayer, en horas de la mañana, autoridades del INR, ASSE y Sanidad Policial cortaron la cinta del local que fue restaurado para dicho fin. La edificación de la obra fue lograda por un grupo de reclusos del establecimiento de Ruta 107, que cuenta con capacidad para 18 camas, baños, duchas y ventilación especial. En esta sala se albergarán a pacientes de todo el país para realizarse el tratamiento correspondiente.

Características requeridas

Los enfermos de tuberculosis deben estar alojados en lugares ventilados y donde el aire no se estanque para evitar los contagios, además de contar con los servicios sanitarios y mantener una cercanía con los servicios médicos.
El Dr. Jorge Banquero, coordinador de Sanidad Policial en las Unidades Penitenciarias dependientes del INR, presente en la en la inauguración dijo que “la tuberculosis es una enfermedad emergente en algunos casos y lamentablemente ha sido olvidada”. Señaló que “es necesario parar esta enfermedad dentro de los establecimientos penitenciarios, para que esta no se permeabilice hacia la sociedad”.
El personal que dispone esta sala para las 24 horas de atención es de siete médicos, dieciséis enfermeros, una neumóloga y dos funcionarias de la Comisión Honoraria de Lucha Antituberculosa que se encargan de proporcionar la medicación diariamente a los internados. Los pacientes con esta enfermedad diagnosticada deben permanecer aislados en la sala por un lapso mínimo 25 días, aproximadamente, dependiendo de cada paciente.
La tuberculosis tiene una incidencia de 35 veces más en privados de libertad que en la población en general. Las razones son específicas y no solo por el ambiente en que se encuentran los presos sino además por las características del enfermo, las adicciones, su forma de vivir hábitos, el uso de tóxicos, promiscuidad, prácticas sexuales inadecuadas y poco cuidado de la salud. En la cárcel de Canelones, este año no ha habido casos de fallecimientos por los efectos de la tuberculosis, comentó Banquero.

¿Por el hacinamiento?

Banquero expresó que el hacinamiento es uno de los factores que ayudan a que la enfermedad, se instale dentro de la cárcel. Con respecto a establecimiento de la capital departamental, la Unidad Nº 7, que fue la primera en absorber por parte del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), desde la dirección se afirma que el hacinamiento es puntual y la cantidad no es crítica sino que es considerado como “tolerable”.
Construcción propia
“Lo principal es que esta sala fue hecha con personas privadas de libertad de este establecimiento”, resaltó el director del INR (Instituto Nacional de Rehabilitación), Luis Mendocina. Se trata de internos que “saben de albañilería y fueron aprendiendo”, los mismos que “antes estaban las 24 horas encerradas en un celdario”. El hábito de trabajo se recuperó en este proyecto, con resultados a la vista manifiesta Mendoza. Un detalle mencionado fue que las puertas y ventanas de aluminio fueron creadas por reclusos del COMCAR.

Polo Industrial

Otro pilar para este proyecto además del INR, Ministerio del Interior, Sanidad Policial y ASSE, es el Polo Industrial que está instalado en el COMCAR de Santiago Vázquez. En este emprendimiento que está integrado por presos (unos 300, aproximadamente), que a la vez gestionan diferentes obras con reclusos de otros centros penitenciarios. La propuesta brinda la posibilidad a aquellos que “demuestran ganas de trabajar y si no saben el oficio se les enseña”.

Activos

Mendoza informó que hoy hay un 55% de la población carcelaria que trabaja y estudia. Un 60% que también que hace alguna otra actividad. El principal enemigo que existe en las cárceles, según Mendoza, sigue siendo el ocio. “No podemos tener gente especialmente joven mirando el techo y pensando cosas raras”, dijo.
Reincidencia
La reincidencia, de acuerdo a lo que manifiesta Mendoza y a un estudio que realizó el Patronato de Encarcelados y Liberados, ronda el 54%. Un 6% de reincidencia se da por parte de reclusos, que habían participado en actividades de rehabilitación.

Eduardo Castro