Con Fabián Carbajal, árbitro FIVB categoría A, que representa a Canelones en el interior y en el exterior

Carbajal arbitrando un encuentro internacional.

“En esta profesión hay que ser y parecer lo más profesional posible”

Es uno de los cincuenta árbitros de la máxima categoría de la Federación Internacional de Volleyball (FIVB) en el mundo. Tiene 45 años y expresó que “nací, vivo y moriré acá, en Canelones”.

El árbitro Fabián Carbajal dialoga con Karina Husman y Héctor Trabuco en el Complejo ‘Sergio Matto’.

Está casado y tiene dos hijos: uno de ellos juega al fútbol en Darling y el otro aprendió a jugar al voley en el Polideportivo ‘Sergio Matto’, de la ciudad de Canelones. Fabián Carbajal empezó a jugar a los 12 años en el Complejo (Municipal) con Héctor Trabuco. Cuenta que fue él quien le enseñó a “enamorarme de este deporte”. A los 18 años dejó la etapa de jugador y se inclinó por el arbitraje. Días atrás, Carbajal visitó uno de los entrenamientos del grupo de Volleyball Femenino de la Plaza de Deportes ‘Prof. Raúl Legnani’, de la ciudad de Canelones, liderado por Karina Husman y apoyado por las indicaciones de Héctor Trabuco. En ese espacio, el árbitro habló con HOY CANELONES sobre su actualidad y lo difícil que resulta que Uruguay sea reconocido internacionalmente por el voley, entre otros asuntos.

De máxima categoría
Carbajal contó que “en el año 2008 hice el curso para árbitro internacional en Ecuador y en 2010 se hizo un proyecto de arbitraje en la Confederación Sudamericana, que quería potenciar árbitros que no fueran ni argentinos ni brasileños, ya que ellos están bastante desarrollados. Ahí me ingresaron en este proyecto, que duró dos años y me dio la posibilidad de convertirme en árbitro FIVB”. Agregó que “mi primer mundial fue en Tailandia, fui ascendiendo en categoría y este año logré estar en la categoría A, que es la máxima en arbitraje mundial. Hoy en día somos cincuenta en el mundo. Y sudamericanos somos tres. Nos habilita a arbitrar cualquier evento de voley organizado por la FIVB”.

Deporte social
Carbajal repasó sus comienzos en el voley y dijo que “en mi juventud iba a la playa y veía a gente jugar al volleyball. Yo era muy flaquito y no me dejaban jugar, así que dije ‘Voy a aprender porque me gusta’. Ingresé al mundo del volleyball y me enamoró. Es un deporte en conjunto, en el que todo el que juega se conoce con otro. A mí, por ejemplo, que soy canario, que toda mi vida la hice acá, si le preguntás a alguien quién es ‘El Chicle’ (me dicen así), todo el mundo sabe. No solo en Uruguay, sino que a nivel internacional me dicen de la misma forma y todo el mundo me conoce por el volleyball, por este deporte. Lo mismo le pasa a mi hermano, que hace volleyball de playa”. Contó que “en mis comienzos yo quise ser entrenador, jugador, árbitro… probé de todo. Hice cursos de entrenador, de árbitro y después me gustó mucho esto de ser árbitro por mi personalidad y me dediqué full time a eso y me fue bastante bien, por suerte”.

Cargado
Este año para Carbajal ha sido de un importante número de encuentros deportivos. Está recién llegado de Río de Janeiro, en donde se jugó la Volleyball Nations League (VNL) 2025, Femenino y Masculino. El 7 de julio viajará a Estados Unidos para continuar el campeonato femenino. Posteriormente, del 9 al 23 de agosto arbitrará en el marco de los Juegos Panamericanos Juniors en Asunción, Paraguay y luego viajará a Manila, Filipinas para el Mundial de Mayores Masculino.

La foto del plantel y el árbitro visitante en unos de los entrenamientos del grupo de Volleyball Femenino de la Plaza de Deportes ‘Prof. Raúl Legnani’.

Garra charrúa
Por otro lado, Carbajal habló de lo difícil que es vivir del voley en el país. “En Uruguay ningún árbitro puede vivir del arbitraje. Yo no vivo del arbitraje. Soy bombero en la ciudad de Canelones desde hace dieciocho años y vivo de eso. El arbitraje me da un ingreso económico bastante importante y sobre todo en esta categoría, pero no vivo de eso”.
De todas maneras, el árbitro remarcó que “siempre digo que tenemos que ser profesionales acá, afuera o donde sea. Si vengo a arbitrar un partido amistoso acá en el Complejo, soy profesional igual que si fuera un partido del Mundial. En esta profesión hay que ser y parecer lo más profesional posible, por más que nos paguen bien, mal o muy mal”.
El entrevistado también es el presidente del Colegio de Árbitros de la Asociación Uruguaya de Volleyball, que nuclea a todo el interior. Sostuvo que el volley en Uruguay ha crecido “enormemente. Cada vez se juega más, cada vez más jóvenes juegan y cada vez mejor”. Contó que en el exterior “me preguntan cómo un árbitro de Uruguay, que no es profesional sino que es totalmente amateur, puede llegar a arbitrar las grandes ligas. Nunca me va a tocar ver a Uruguay competir, ojalá que sí, pero a mí me toca ser neutral. A otros compañeros les pasa de ver a su país competir”. Explicó que “en el Volleyball Indoor, que es lo que yo trabajo, que es el volleyball de gimnasio, hay que hacer un trabajo muy a largo plazo. Se ha dejado de trabajar en selecciones, se juega amateur y no se ha hecho un trabajo desde hace mucho tiempo. Se abocó todo al volleyball de playa, en donde Uruguay tiene muy buenos resultados”.

Jennifer Cassarino