Del barrio Parada Rodó, de Canelones, al pádel profesional en España: La historia de Iván Furlan

Los dos hermanos volverán a jugar en el próximo torneo en el mes de octubre.

“El pádel te hace sentir parte de algo desde el primer día”

HOY CANELONES conversó con el padelista profesional Iván Furlan, quien nació en la ciudad de Canelones y desde su adolescencia reside en España, lugar donde surgió su pasión por el pádel y donde desarrolla su actividad profesional actualmente.

Iván y Elías Furlan junto a su padre y su madre, luego de ganar su último torneo jugado.

El padelista canario encontró junto a su hermano en este deporte una forma de vida. Ambos viajaron a España, y fue allí donde empezaron a practicarlo. Hoy en día ambos compiten profesionalmente y están muy cerca de llegar a competir en el Campeonato de España. En esta entrevista, Iván cuenta cómo fue el proceso de adaptación, el crecimiento y la profesionalización en un deporte que no para de crecer.

¿Cómo empieza tu historia y la de tu hermano con el pádel?
Nosotros nacimos en Uruguay, en Canelones, más precisamente en el barrio Parada Rodó. Estuvimos ahí hasta que yo tenía 14 o 15 años, y mi hermano Elías tendría unos 8 años, más o menos. Después nos vinimos a vivir a España, nos adaptamos y de a poco hicimos nuestra vida acá.

¿Cómo fue ese vínculo inicial con el pádel? ¿Ya lo conocían de antes?
No. En realidad al principio no nos interesó mucho. El pádel no era muy popular en ese momento, pero luego de jugar un partido por recreación, nos gustó y nos fuimos acercando al deporte, que también fue creciendo con el paso del tiempo y haciéndose más popular. Después, ya viviendo acá, vi que algunos primos míos en Uruguay estaban jugando y también que el deporte creció mucho a nivel mundial. Hoy en día se juega en todos lados y lo bueno es que se adapta a todos los niveles. Podés aprender, divertirte y competir, sea cual sea tu nivel.

¿Y cuándo empezaron a jugar de forma más seria?
Fue medio de casualidad. Ambos, cuando crecimos, nos intentamos rebuscarnos para adentrarnos aquí. Yo trabajaba en discotecas y mi hermano se dedicaba al socorrismo. Veníamos de la natación en Uruguay. Un día, en el gimnasio, empezamos a jugar al pádel. Yo ya había probado antes, gracias a un tío, pero nunca me lo tomé en serio porque también estaba metido en el boxeo. Pero un día nos juntamos a jugar, armamos un grupo de amigos y empezamos a entrenar.

¿En qué momento se dieron cuenta de que podían competir a buen nivel?
Cuando vimos que teníamos acceso gratuito a las pistas. Eso fue clave. No es lo mismo entrenar todos los días gratis que pagar clases, alquiler de cancha y todo lo demás. Ahí fue cuando dimos el salto de calidad. Jugamos, jugamos y jugamos. Nos dimos cuenta de que era un deporte con mucho futuro, donde podés competir aunque no seas profesional de nacimiento. Hay torneos para principiantes, intermedios, avanzados, y eso te da muchas oportunidades.

¿Cómo ha sido la experiencia compitiendo en Islas Canarias?
Muy buena, realmente. Con mi hermano salimos campeones de nuestra categoría en Canarias el año pasado, y este año seguimos compitiendo. Si ganamos la final en Las Palmas, clasificamos para el Campeonato de España, que se juega en Barcelona. Lamentablemente, ahora él está lesionado del hombro, pero esperemos que llegue bien a la fecha clave.

En cada torneo, los hermanos canarios tienen el apoyo inconmensurable de su familia, que siempre estuvo con ellos desde el principio en esta carrera deportiva.

¿Estás vinculado laboralmente al pádel también?
Sí, totalmente. Trabajo como encargado de un club de pádel, lo que me permite tener muchas facilidades: puedo entrenar gratis, tengo acceso a los materiales, las pistas, todo. No doy clases porque no tengo la vocación realmente, pero sí estoy muy metido en la gestión. Además, jugamos en un circuito privado, donde si ganás podés ganar algo de dinero. Y también competimos en un equipo federado que juega diez fechas al año. Si te va bien ahí, pasás a competir con equipos de otras islas y después podés ir al Campeonato de España. Es un sistema muy bien armado.

¿Y cómo es tu relación con el mundo profesional del pádel?
Bastante cercana. He trabajado con jugadores top, algunos son amigos nuestros. Por ejemplo, tengo una gran amistad con Cristian Gutiérrez, un referente del pádel mundial. Tengo su número y hablamos seguido. Estar en este entorno te permite aprender mucho y también motivarte.

¿Qué es lo más lindo de jugar al pádel y por qué creés que es un deporte que engancha tanto?
Lo más lindo del pádel es que lo puede jugar cualquiera. No importa si sos principiante o avanzado, siempre te vas a encontrar con alguien que quiera jugar y competir. Es divertido, dinámico y, además, te conecta mucho con la gente. Entrás a la cancha y ya estás en equipo, compartís, te reís, y al mismo tiempo entrenás y te superás. Es un deporte que engancha porque te hace sentir parte de algo desde el primer día.

¿En lo personal qué significa el pádel hoy?
Es mi forma de vida. Me permite entrenar, competir, vivir de esto. Me llena. La verdad que trabajar de lo que te gusta no tiene precio. Y encima hacerlo con mi hermano es lo mejor que me puede pasar.

Fabricio Reyes