El 8 de marzo se conmemora la lucha de las mujeres por su participación en la sociedad con igualdad de oportunidades y derechos.
Origen y consolidación de la fecha
Se atribuye su origen histórico al 8 de marzo de 1857, cuando más de un centenar de mujeres que reclamaban la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para amamantar a sus hijos, murieron quemadas en una fábrica de Nueva York, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En 1977 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer. Actualmente, se celebra como el Día Internacional de la Mujer.
Se trata de una fecha oportuna para analizar en qué se ha avanzado respecto a los derechos de las mujeres, en qué medida ha disminuido la brecha de desigualdad y los desafíos que quedan por delante.
En Uruguay
En nuestro país, a partir del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos (PIODNA) se promueve la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas, buscando brindar apoyo para la reducción de desigualdades de género. El Estado Uruguayo designó al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) como el ente rector de las políticas de género, y a través de la Ley 18.104 la cual le confiere la función de promover la coordinación y articulación de las instituciones públicas para la igualdad de oportunidades y derechos.
Algunas de las desigualdades que aún persisten demuestran que deben operarse cambios culturales que permitan el cumplimiento de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las mujeres en condiciones de igualdad para el ejercicio de una ciudadanía plena de hombres y mujeres.
Políticas públicas y derechos
Las políticas públicas en este sentido, atienden las desigualdades y apuntan a cerrar las brechas para el logro de la igualdad de oportunidades y derechos de mujeres y varones
Los principales derechos de las mujeres priorizados son:
– derecho a una vida libre de violencia de género
– derecho a la igualdad de remuneración por ocupar los mismos cargos
– derecho al acceso a cargos jerárquicos y de toma de decisiones en igualdad de condiciones
– derecho a contar con apoyos que contribuyan a una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares (cuidados de niños/as, adultos mayores, enfermos)
– derecho a una salud integral y al pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. Esto implica el acceso a servicios integrales de salud con calidad de atención y la no discriminación por sexo, etnia, raza, religión, clase, orientación sexual, identidad sexual o ubicación geográfica
– derecho al uso y disfrute del tiempo libre
Desigualdades
El Sistema de Información de Género de Inmujeres (2011), brinda estadísticas que nos revelan la existencia de desigualdades que aún persisten:
Las mujeres presentan una tasa de actividad y de empleo veinte puntos porcentuales menor a la de los varones y una tasa de desempleo significativamente superior.
Las mujeres que residen en localidades con menos de 5.000 habitantes y zonas rurales, presentan la tasa de actividad más baja (47,8 %) mientras que sus pares varones presentan la más alta (77,5 %).
El desempleo afecta fundamentalmente a las mujeres de los hogares pobres, quienes presentan una tasa de 21 %, la cual triplica la tasa de las mujeres no pobres y es el doble de la que presentan los varones pobres.
Las mujeres presentan una disminución en su participación en el mercado laboral a medida que aumenta el número de niños/as pequeños en el hogar. Su tasa de actividad baja treinta y tres puntos porcentuales cuando hay 3 y más niños/as respecto a aquellas que no tienen niños/as en el hogar.
El 50% de las mujeres ocupadas trabajan en servicios sociales, principalmente salud, educación y servicio doméstico. Y una de cada cuatro mujeres afro ocupadas trabaja en el servicio doméstico.
Cuando las mujeres tienen 16 y más años de estudio perciben el 74,1% de lo que perciben los varones con igual nivel educativo.
El 16% de las mujeres no posee ingresos propios, y esta situación se agrava en los hogares de menores ingresos. Esto repercute directamente en nivel de autonomía de las mujeres.
El mercado laboral es más exigente con las mujeres. Así, las mujeres ocupadas presentan niveles educativos mayores que sus pares varones. El 23% de las mujeres tienen nivel universitario o similar, y solo el 16 % de los varones alcanza ese mismo nivel.
Las mujeres uruguayas están claramente subrepresentadas en los distintos ámbitos de toma de decisiones, dejando en evidencia que la baja presencia femenina se da en todos los ámbitos de poder. Se observa tanto en el Ejecutivo (14% al frente de Ministerios), Legislativo( 13% del senado y 15% de la cámara de representantes) y en el Judicial (0% en los máximos cargos de la Suprema Corte de Justicia), así como los demás niveles de gobierno (departamentales y municipales).
La violencia doméstica constituye una de las expresiones más graves de la discriminación hacia las mujeres afectando sus derechos humanos más básicos y poniendo en riesgo su vida. En el año 2012, hubo más de 30 asesinatos de mujeres, niñas y adolescentes en nuestro país, a manos de sus parejas, ex parejas, padres o referentes afectivos cercanos.
En camino
Las brechas de género se van reduciendo, pero aún queda un largo camino por recorrer para el logro de una ciudadanía plena de las mujeres, garantizando el ejercicio igualitario de los derechos; la inclusión social, política, económica y cultural de las mujeres para el logro de una sociedad más inclusiva, justa e igualitaria para todas y todos.
Este 8 de marzo, como tantos otros, es un día de reflexión y de renovación de compromisos, tanto de las instituciones públicas como de la sociedad toda, por una mayor igualdad de oportunidades y derechos para varones y mujeres en nuestro país.
Lic. Alicia Britos

