Con Carmen Carlini, una mujer referente de la zona rural de Canelones, con agallas y de armas tomar


“Las mujeres de ahora no me representan”

Carmen tiene 76 años. Es viuda, tiene dos hijos y seis nietos para consentir. La mayor parte de su vida trabajó en el campo, pero luego encontró la posibilidad de integrar grupos de mujeres rurales, liderar espacios de referencia y apoyar emprendimientos hechos por mujeres.

La vida de campo es muy sacrificada. Implica trabajo de fuerza y pocas horas de sueño, entre otros aspectos. Al mismo tiempo, es una fuente de trabajo que no discrimina géneros. Históricamente, tanto hombres como mujeres trabajaban la tierra que les daba de comer a su familia y que, a su vez, comercializaban para vivir. Carmen se crio con su familia (padres y una hermana) en Camino Lloveras (perteneciente a Los Cerrillos) y desde los 7 años vive en Las Violetas (a nueve kilómetros de la ciudad de Canelones). Por cuestiones de la vida, sobre las que no quiso dar detalles, necesitó dejar el trabajo en la tierra y “vivir porteras afuera”.
Es una de las mujeres fundadoras de la Asociación de Mujeres Rurales del Uruguay (AMRU), que data desde hace treinta años aproximadamente. Ha integrado otras organizaciones de mujeres y en la actualidad se dedica a apoyar a mujeres emprendedoras, mujeres rurales que elaboran sus propios productos y son sus propio sustento. Carmen proviene de una generación en la que la mujer aprendía, hacía y trabajaba a la par del hombre. No se identifica con los rótulos ni con las modernas formas de expresión.

Su vida es el campo
Carmen relató que “mi padre tenía chacra y quinta frutales. Éramos mis padres, mi hermana y yo. Los cuatro trabajábamos el campo. Me casé y continué trabajando en la tierra con mi esposo”. Añade que “yo aprendí a hacer todo tipo de trabajo: a manejar un caballo, una yunta de bueyes y hasta un tractor y cualquier vehículo que se me pusiera adelante. Siempre tuve ese impulso de hacer y de tomar iniciativa”. La entrevistada cuenta que “trabajé toda la vida en el campo, hasta que una circunstancia difícil de la vida me obligó a salir a hacer otras cosas. Yo digo ‘vivir porteras afuera’, es decir, hasta determinado momento de mi vida, 50 y pico de años trabajé el campo pero después me vi obligada a salir a trabajar afuera, a hacer todo tipo de trabajos hasta que me jubilé”. Carmen es una mujer que se mantiene activa con el paso del tiempo. Consultada sobre cuál es el secreto dijo metafóricamente que “vivir en un jardín, cultivar el jardín y la huerta y amar a la tierra”.

Mujeres unidas
Carmen habla sobre cómo vivió la experiencia de salir de su zona de confort: “Conocí otras formas de vida. En aquella época era totalmente diferente estar en el campo, criar a los hijos solamente. Vivíamos muy aislados, a pesar de estar cerca de la ciudad de Canelones. Cuando salí a la calle, digamos, ahí empecé a conocer a mujeres con las mismas problemáticas que las mías”. Agregó que “esto me dio pie para juntarnos y fundar la AMRU. Las fundadoras principalmente somos del departamento de Canelones. Fue una experiencia formidable, que aún mantengo vínculo pero más alejada porque los años pesan y me gusta más hacer cosas por la sociedad en donde vivo, acá en Las Violetas”.
Sostuvo que “éramos mujeres que estábamos aprendiendo a trabajar en grupo. Para aquel entonces había que tener muchas agallas para salir a la calle sin estudios, sólo con Primaria, y a pelear con las herramientas que tenía para poder sobrevivir. Puedo decir que le agradezco al universo las oportunidades y la gente buena que se cruzó en mi camino, sobre todo mujeres”.
Sobre las enseñanzas que obtuvo contó que “lo resumo en una frase ‘Yo sola puedo, pero juntas mucho más’, es decir, uno tiene que creer en la propia fuerza que tiene. A veces las circunstancias donde vivís te tiran abajo moralmente, psicológicamente, y estás tan en el fondo que te parece que sos el último orejón del tarro hasta que hay una cosa que te hace click y fue que dije ‘La vida no es así, hay otras formas, tiene que haber otras formas’ y realmente la hay, cuando hay personas en las que puedes apoyarte. Es solidaridad humana entre personas, que en estos tiempos de hoy es muy difícil conseguir que suceda como en ese momento”.

Otra manera
La ex trabajadora rural explica cual es a su entender el vínculo con las mujeres y que le sucede con el término feminismo. Dijo que “a mí los rótulos no me gustan. La palabra feminismo no me asusta. Si yo voy a la historia de las mujeres de hace cincuenta, sesenta, setenta años diría ‘Soy feminista’, pero las mujeres de ahora no me representan. Yo no voy a las marchas feministas porque no me representan. Siento que hay otras formas de expresarse”. Añadió a este concepto que “se tergiversan las cosas al etiquetar a las personas”. Por otra parte, destacó que “yo voy a defender a las mujeres pero hay mujeres que son indefendibles. Hay hombres que son grandes personas pero hay otros que son indefendibles. No podemos medir todo con la misma vara. A veces digo ‘Yo no quiero caminar ni atrás ni adelante del hombre… yo quiero trabajar al lado’, pero hacen lo posible para dejarnos atrás”. Manifiesta que “si vamos al caso soy feminista porque he roto cadenas, he salido, he viajado al exterior… a veces me pregunto cómo he hecho tantas cosas”.
Con referencia a si en algún momento sintió abuso de poder de parte del hombre señaló que “lo he sentido muchas veces y con el ánimo de querer compartir, hacer cosas, verter ideas que después te las toman y no destacan que la idea es tuya. Nunca reconocen a la mujer, el valor de la mujer… En los ámbitos rurales eso se da mucho más, lamentablemente. No generalicemos, pero digamos que un 85% es así”.

Reflexión
Carmen expresa como reflexión final: “Seamos más empáticos, juntémonos más para hacer cosas, que nos reunamos más para intercambiar ideas. Que dejemos el celular y los mensajes ofensivos, que nos miremos a los ojos para decir las cosas. Que planeemos más para que sucedan cosas lindas en los barrios en los que vivimos. No sigamos fomentando la pobreza. Dejemos de ser pobres, no de dinero sino mentalmente”.

Jennifer Cassarino