“No veía necesario traer un niño más al mundo, donde hay niños que no tienen madre”
Florencia Cremonese es licenciada en Comunicación, tiene 31 años, y desde siempre su deseo fue ser madre adoptiva. Junto a su pareja pudieron concretar el anhelo en un proceso que les llevó tiempo, sorteando la frustración, la incertidumbre y los prejuicios del entorno. Actualmente cuentan con la tenencia con fines adoptivos de dos hermanos de 3 y 4 años.

La protagonista de esta historia es una mujer que siempre tuvo claros sus objetivos: ser escritora y ser madre adoptiva, entre otros tantos que fue desarrollando a lo largo de su vida. Por el lado profesional, Florencia quería ser novelista, pero entendió que no tenía el talento de crear historias. Por lo que se dijo a si misma ‘Ok, no me sale crear historias pero quizás puedo contar las historias que ya existen en la realidad’. Es así que tomo el rumbo del periodismo. Contó al respecto que “pensé que me inclinaría más por el lado escrito, porque estuve en el semanario Brecha un par de años. Si bien tuve alguna experiencia en radio, hice periodismo local y también trabajé para un medio internacional. Cuando renuncié a este último porque no me sentía cómoda con ciertas condiciones y manejos éticos, se me truncó la comunicación y no pude retomar después de elegir la maternidad, porque el campo periodístico, los horarios, los sueldos bajos, etc., no eran compatibles con la adopción de dos hijos bebés que integré por adopción”.
El plan A
Florencia está en pareja desde hace casi trece años y, según dijo, no era un deseo natural de él, pero comprendió el compromiso que quería asumir su novia e, incluso, nunca intentaron concebir de forma natural. “Siempre quise ser madre joven y bajo mis condiciones: madre por adopción. No veía necesario traer un niño más al mundo, donde hay niños que no tienen madre. Era algo en lo que ganábamos ambas partes. Por ese lado siempre fue mi camino. Cuando yo tenía 19 años y Bruno (su pareja) 24 años, empezamos a hablar de la adopción. Recién puestos de novios y a mis 25 años, que es la edad mínima para adoptar, nos anotamos y conocimos a mis hijos unos días después de cumplir mis 29 años”, explicó la periodista.
La pareja tenía su decisión tomada y, pese a los cuestionamientos familiares y sociales, continuó su camino. Al respecto, Florencia sostuvo que “mi familia está acostumbrada a que yo sea bastante contra. Por ejemplo, también somos vegetarianos y siempre le llevamos la contra al mundo. Creo que pensaron que estando más grande me iba como a domar un poco, pero nada que ver. Yo ya en la adolescencia manejaba la adopción y el veganismo… Lejos de domarme me volví más extrema”. Contó que “mi tía, por ejemplo, que adora a mis hijos, me dijo al principio ‘Pero ni siquiera lo discutiste en familia’, después de que ya nos habíamos anotado, y yo les dije que no tenía nada que discutir. Es una decisión de mi maternidad, yo la voy hacer como quiera, el que quiera acompaña y el que no quiera no acompaña”. Sostiene que “obviamente que hay otras expectativas del mundo. Todavía la adopción se sigue viendo como un plan B y resulta raro cuando es un plan A, como fue en nuestro caso. Fue algo muy hablado, muy meditado, muy pensado”. Cremonese no solo que eligió la maternidad de esta manera, sino que además la milita como causa, defiende a la adopción e invita a las personas a que piensen en esta maternidad.
Ser madre
No todo es color de rosa y Florencia también manifestó que la maternidad le costó “mi trabajo, no poder insertarme rápidamente en el mercado laboral. Hay cosas al respecto que pesan sobre las mujeres pero que no pesan sobre los hombres, sobre todo culturalmente. A mí me generaba mucha culpa salir a trabajar el primer tiempo, y a mi pareja no le pasaba porque a él no lo educaron para tener esa culpa, o que el padre tenía que estar en todo. Yo tenía esa concepción de que la madre era la que tenía que estar”. De todas formas, resaltó que “el proceso de adopción es hermoso. Incluso el nuestro, que no fue el mejor porque tuvimos un pedido de restitución en el medio, que básicamente es que los padres lo reclaman. Es un camino complicado, pero de todas maneras creo que vale la pena. Es un camino precioso”.
Estar activa
Esa vida laboral estancada que menciona la periodista resucitó hace siete meses, desde que lleva adelante junto a Alejandra Genta el podcast ‘Hijos del sistema’, un formato similar a la escucha de radio que se emite mediante plataformas digitales de forma on demand o diferido y no requiere de jornadas extensas diariamente, permitiéndole coincidir la vida de mamá con la de profesional. Cremonese dijo que “la idea original es de Bruno, porque sabía que a mí me gustaban mucho los podcasts pero después la abandonó y le propuse a Alejandra sumarse conmigo”. Explica que “el podcast se refiere a cómo es vivir sin familia y bajo la protección de veinticuatro horas, con el Estado como tu tutor que te debería dar todo, pero amor no te puede dar o al menos no como uno espera”. La periodista cuenta que “hace siete meses que aproximadamente empecé a trabajar en ‘Hijos del sistema’ y desde enero que está activo, al aire digamos. Además, incluimos una parte de proyecto social, en la que le brindamos a los chicos becas para que tengan opciones de educación que les permitan insertarse en el mundo laboral. Llevamos quince becas hasta el momento. Hablamos con instituciones, con organizaciones, con empresas para que sean socios y nos puedan ayudar”. Señala que “nosotros queríamos que los chicos contaran cómo viven, con qué carencias y cuáles son las faltas de asistencia que tienen. Somos el vehículo para que ellos digan lo que querían decir”. Los interesados pueden acceder a ‘Hijos del sistema’ mediante la cuenta oficial de Instagram: @delsistemahijos o en YouTube: @HijoDelSistema.
Reflexión
El mensaje que la protagonista brinda a las mujeres es que “se la jueguen. Que vayan como una locomotora contra cualquier prejuicio y que vayan para adelante contra todo. Que vale la pena repensar los lugares para liberar a nuestros hijos. Yo espero que mi hija no tenga que estar pendiente de cosas que yo he tenido que estar pendiente como el poder salir de noche sin miedo, por ejemplo”.
Jennifer Cassarino

