“Si nos ponemos un objetivo, se puede lograr”
Retomamos a partir de esta edición, y en el marco del Mes de la Mujer, el ciclo de entrevistas ‘Historias de mujeres’, un espacio en el que ellas –mujeres de diferentes espacios, del ámbito público y privado, de diversas edades y variadas realidades– cuentan sus experiencias, hablan de su profesión, del rol que ocupan en su entorno y manifiestan su sentir, su pensar sobre el lugar que ocupa hoy la mujer en la sociedad.

Para la primera entrega de esta sección, hablamos con María Lentulus. Tiene 52 años. Vivió cuarenta años en Argentina y hace doce que volvió a Uruguay, a instalarse en la ciudad de Canelones. Tiene dos hijos varones y su pasión se convirtió en su oficio: la manualidad. Creó el grupo Artesanos Canelones y es impulsora de conquistar espacios. Se define como una mujer que “intimido porque voy para adelante”.
Volver a empezar
Lentulus contó que “a mi marido lo conocí un día que yo vine de vacaciones desde Argentina y me lo llevé conmigo. Soy uruguaya pero me fui cuando tenía un año y medio. Mis hijos sí son argentinos. Mi marido es el que era de la ciudad de Canelones”.
La entrevistada se dedicó de joven a las artesanías y dice que “en Buenos Aires había hecho un par de cursos y talleres, hacía y vendía manualidades para mis amigos. Después, unos años antes de venirnos para acá, empecé a hacer ferias. Con una amiga comenzamos haciendo carteras de cuero. Hicimos por un año ferias con eso. Al venirnos para Uruguay tuve que dejar todo”. Continuó contando que “cuando llegué a Canelones me tuve que hacer conocer, generar un círculo de amistad. Hasta que me pude instalar y ponerme a hacer lo que a mí me gustaba, me costó un par de años”. Agregó que “me encontré con que en EMAO daban talleres y me metí a hacer tapiz, que es lo que sigo haciendo hasta el día de hoy, pero no es mi fuente de ingresos. El tapiz lo hago como algo artístico, nomás, no lo vendo. Me dediqué al reciclado sobre madera, sobre cosas que encuentro y le doy segundas oportunidades. Hago cosas en cerámicas también”.
Crear
En el año 2022 Lentulus junto a Rosanna Prato, referente cultural de la Espacio Cultural EMAO Canelones, iniciaron lo que hoy la comunidad canaria conoce como el Grupo Artesanos Canelones. Sobre este suceso en su vida, la artesana relata que “empezamos a ver el tema de hacer ferias artesanales, de ver en que lugar nos podíamos poner a vender y ahí surgió Artesanos Canelones”. Sostiene que “la gente va cambiando porque dice ‘Soy artesano, me meto acá’ y la realidad es que no. No solo es vender. El artesano tiene que hacer más trabajo: tenés que mostrar tus artesanías , salir a buscar un público que esté buscando lo que tienes”. Agregó que “a muchos de ellos no les gusta hacer ferias y prefieren colocar sus productos en locales ya establecidos, y nosotros hacemos ese trabajo de convencer a los artesanos de Canelones, que con nosotros se garantizan un lugar para mostrar sus cosas y, sobre todo, a quienes son más tímidos los incentivamos”.
Al frente
Ser referente de un grupo consolidado dentro de la comunidad es mérito propio de la mujer artesana que hoy cuenta su experiencia a través de estas palabras. Consultada sobre cómo ha llevado adelante este desafío y si en algún momento ha sufrido algún tipo de diferencia, Lentulus mencionó que “a veces se dificulta entrar a algún lugar porque te miran extraño. Nos han destacado en algunos lugares lo organizado que está el grupo; sabemos cómo tenemos que armar una feria y a que vamos. Es nuestra forma de trabajar. En lo personal, intimido un poco porque soy bastante de ir para adelante y no doy la posibilidad de que me intenten echar para atrás. Yo no soy vulnerable, no les doy el lugar”.
Reflexión
Sobre cómo visualiza a la mujer hoy en día, Lentulus respondió que “en sí hoy va como ganando posiciones, va ganando lugares. Cuesta muchísimo y falta muchísimo, porque en sí ves que en todos lados la mayoría son hombres. El mensaje es que si luchamos. Si la peleamos para adelante, si nos ponemos un objetivo, se puede lograr”. Contó además, como anécdota, que “mi hijo más chico hace rugby y el año pasado se quedaron sin profe. El club quedó a la deriva y yo me lo puse al hombro y este año arrancamos con todo. Yo hablé con quién teníamos que hablar y vamos encaminados como viento en popa… Es ponerse metas y enfocarte en eso”.
Jennifer Cassarino

