La fórmula de la felicidad
Edgardo Villanueva tiene 52 años. Nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, Argentina, tras una experiencia fuerte comenzó a brindar charlas sobre “la felicidad” y con este propósito llegó a Uruguay.
Érase una vez, hace tres años aproximadamente, la vida de Edgardo daba un giro de ciento ochenta grados. Un pronóstico desalentador de salud (le diagnostican pancreatitis y una semana de vida) hizo que se preguntara “¿qué es la vida?”. Dejó atrás su trabajo, su poder adquisitivo, sus hijas; tomó su camioneta y se fue a vivir en ella recorriendo su país natal. Como quien no quiere la cosa, llegó a Uruguay y hace unas semanas recorrió por varios días la ciudad de Canelones.
La cronista de HOY CANELONES lo encontró en la esquina de las calles Treinta y Tres y Tomás Berreta. Edgardo relató parte de su vivencia y explicó cuál es su propósito hoy en día.
Mil vueltas
La música es solo un pretexto para conocer gente y expresar lo que él aprendió con su propia experiencia de vida. En el transcurso del viaje que emprendió, se quedó sin dinero y fue el momento en el que comenzó a tocar la guitarra y cantar canciones como medio de vida. Edgardo sostiene que “no soy músico ni cantante, salgo a jugar a la calle”. Con respecto a su pronóstico de salud, contó que “de tener todo: el trabajo, la vida ideal de una persona, pasé a perder todo y a volver a ser un tipo feliz después de los cincuenta años, ¿qué pasó en el medio, no?”. Y ante esta pregunta que él se hace, dice que “capitalicé todo en una fórmula que aplica a toda persona sin importar el rol que decida ocupar en una sociedad. Yo digo que es la fórmula de la felicidad”.

Viaje de ida
Edgardo sostiene que “el objetivo del viaje fue salir a compartir estas charlas que son abiertas y gratuitas a donde se van dando. Entendí que no hay que hacerle fuerza a las cosas. La música fue el vehículo que me contactó con personas que dijeron ‘ah, mirá que bueno eso de las charlas’”. Al respecto de cómo se siente él hoy con su vida nómada, si se quiere decir así, Edgardo expresó que “hoy podía decirte que yo estoy viviendo un sueño porque aprendí a través de esta capitalización de experiencias de vida, aprendí que vos sos tu propio sueño”. En referencia a las charlas que pregona, dijo que sólo pudo dar una en Carmelo, Colonia. “En varios lugares que recorrí en Uruguay jamás me dieron cabida en la municipalidad”, denunció el entrevistado, pero señaló que “la verdad es que acá en Canelones no salí a buscar porque es tanto el rebote que no me he animado”. Destacó que sus charlas son para que “la gente aprenda o re aprenda a ser feliz porque uno ya naturalmente es feliz. Lo que hay que buscar es cómo explotar esa felicidad que ya viene en uno. Comparto una filosofía de vida”.
J.C.

