Ejemplo de convivencia
Reclusos de la Unidad N° 7 (Cárcel de Canelones) del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) concurrieron ayer a la Escuela N° 1, de la zona rural de Canelones, y donaron tambores para el centro educativo.
La visita se realizó ayer de mañana y fue parte del proyecto ‘De la cucha al tambor’, que implica el armado de tambores en el Taller de Carpintería de la cárcel. Se trata de una iniciativa en conjunto entre la Intendencia de Canelones y el INR, que tiene como docente a Fernando ‘Lobo’ Núñez, músico, luthier y unos de los máximos referentes del candombe en Uruguay. HOY CANELONES concurrió a la escuela y conversó con algunos integrantes del proyecto realizado en la cárcel.
El instrumento
Núñez indicó que la actividad comenzó por una convocatoria de la Intendencia de Canelones y el INR, con la idea de sumar propuestas a las tareas didácticas y laborales de la cárcel. “Se nos ocurrió hacer una cuerda de tambores. Con los recursos precarios que tenemos en el taller, logramos hacer una cuerda y hoy estamos culminando la primera parte de la acción, que es entregar los tambores, sin costo alguno, a la escuela de cercanía del establecimiento. Es un orgullo, un logro y algo muy importante para tomar en cuenta y seguir el ejemplo”, destacó el músico.
Para el referente de candombe, que se confecciones tambores en la cárcel significa darles a las personas privadas de libertad “la oportunidad de poder tener instrumentos originales, autóctonos, nada más ni nada menos que hechos con su propias manos”.
Algo mejor
Dean, unos de los privados de libertad que participó del proyecto, destacó que la iniciativa permitió “cambiar un poco la rutina, para poder hacer algo mejor”. Comentó que hacer el instrumento “lleva todo un proceso. Se tiene que calentar la madera para arquearla y que vaya agarrando forma, después lleva un proceso de cepillado”. Agregó que ‘Lobo’ Núñez es “tremendo personaje” y “se aprende” al trabajar con él.
Nicolás, otro de los reclusos que participaron de la propuesta, sostuvo que la experiencia fue ideal. “Desde chico siempre me gustó el candombe. Los seguimos, afuera y acá. Nunca pensé que lo iba a conocer personalmente al ‘Lobo’ Núñez, lo veía de lejos, en las Llamadas, pero nunca había tenido el trato con él”, valoró. Acotó que trabajar en el taller es una forma de “matar el tiempo, redimir, usar la mente en cosas productivas”, y “que nos den la oportunidad de poder salir a transmitir lo que nosotros sabemos y lo que podemos llegar a hacer es un gran cambio”.
Oportunidad
Natacha Franco, encargada de Gestión Humana de la Intendencia de Canelones, informó que el proyecto comenzó hace dos años, en una idea de “trabajar en la reinserción y las oportunidades en la cárcel”. Destacó que el tambor brinda “una oportunidad sociocultural y laboral, porque ser luthier es un oficio; además de la historia y el patrimonio cultural” que es instrumento tiene.
F.G.



