“Para mí el mejor jurado es el público”
Tres actrices uruguayas de renombre cumplen con el desafío de hablar de violencia de género en diferentes contextos, apelando al humor y a la ironía. ‘Quiéreme (te) siempre’ es una comedia dramática que brinda un mensaje sobre esta temática tan latente en la sociedad. Se presenta este viernes 29, a las 20 hrs., en el Complejo Cultural Politeama. Las entradas están a la venta por Tickantel.
Magdalena Long, Leonor Svarcas y Graciela Rodríguez, en base a los monólogos de Alejandro Maciel y bajo la dirección de Félix Correa, dan vida a tres relatos de mujeres de generaciones diferentes, que hablan del padecimiento de la violencia de género. Con burla y sarcasmos, estas tres mujeres develan los horrores que forman parte de sus vidas. La falta de comprensión, el egoísmo y el rechazo que surgen al cuestionar los privilegios machistas, son la motivación de esta tragicomedia que narra la historia de tres mujeres que se entrelazan en algo en común. HOY CANELONES dialogó con la actriz y humorista Graciela Rodríguez sobre esta obra, el teatro, y la cultura en general en Uruguay. La actriz ha visitado en varias oportunidades al departamento por su trabajo.
¿De qué habla ‘Quiéreme (te) siempre’?
Somos tres mujeres en tres situaciones diferentes de violencia de género. Es difícil transmitir el sentimiento de la obra. La estrenamos el año pasado e hicimos giras por barrios de Montevideo, ya que lamentablemente es un espectáculo que sirve para dar un mensaje que se traslada a las mujeres, y por qué no a los hombres también. Hoy, en 2024, hay tantas cosas que pasan que no nos entran en la cabeza. Es un espectáculo que ha tenido un recibimiento muy grande del público. Planteamos tres generaciones diferentes, en tres situaciones diferentes. En mi caso, es la más grande y, obviamente, es la que menos información recibió sobre el tema. Es una obra que yo recomiendo muchísimo porque no da el golpe bajo, está muy bien tratado el tema. El espectáculo habla de quererse a una misma, de decir ‘Hoy denuncio, no mañana, hoy’. Ese es el mensaje. Al primer signo de violencia, denuncio. El mensaje es el de no tener miedo, de hablar, de compartirlo con alguien de tú confianza. Son tres monólogos distintos, que no interactúan entre sí, pero que hay algo que la une. No lo voy a decir, pero la gente se va a dar cuenta.
¿Cómo ve hoy al teatro luego de haber trabajado tanto en ese ámbito?
Date cuenta que yo comencé la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático a mis 24 años y hoy tengo 67 años. A partir de ahí no paré. Televisión, ficciones, programas de entretenimientos y el teatro. Veo que el teatro ha cambiado. Yo soy de la época de ‘Brujas’, con la que hacíamos funciones viernes, sábados y domingos y de repente lunes populares, doble función, y ahora una obra se hace una vez por semana. El cariño por el camarín del teatro se ha perdido. Recuerdo que tenía en el Teatro del Anglo tres obras, con horario para chicos, horario central y trasnoche para adultos. Yo entraba al teatro a las 14:30 y no salía hasta 01:30 por todo un año. Era mi vida. Tenía todo en un camarín, era mi segunda casa. Tenía mis cosas, limpiaba el armario y lo personalizaba. Ahora eso es imposible con una función por semana. Un profesional es todo: el respeto con tu elenco, el acomodar tus cosas personales, la generosidad. El buen profesional no es solo arriba del escenario. El teatro tiene que ser genuino y creíble. Yo amo tanto lo que hago…
En el plano general, ¿cómo ve el área cultural en el país?
La veo bien. Obviamente que ha cambiado mucho. Yo hablo de mí, es mi profesión, lo considero mi trabajo, por eso defiendo mucho, y cuando me piden invitaciones no soy de dar muchas. Es mi trabajo. Cuando voy a la panadería, al podólogo, a la estación de servicio, nadie me regala nada. Uno paga por el trabajo del otro y esto es igual. Mi propia familia va el día del estreno y muchas veces sigue yendo y paga como cualquier otro espectador. Yo no lo veo mal. De repente alguien te pide una entrada y de repente te enterás que metió un tarjetazo por un artista extranjero. Es como desvalorizar, y por eso hay que valorar nuestro trabajo. Tenemos que revindicar más el teatro acá. No es un hobby, es una profesión más. En épocas que no me han llamado como actriz, me he dedicado a producir y es algo que en este país no se destaca. Eso hay que valorarlo. Si hacés un espectáculo y encima lo producís, eso tiene mucho más mérito. Acá existe el Premio Florencio Sánchez y de repente no sé cuál es el criterio que se usa. Es un jurado que está hace muchísimos años. Creo que un jurado tiene que rotar, cambiar, porque deja de ser objetivo en algún punto. Para mí el mejor jurado es el público. Yo agradezco infinitamente a la gente, estoy vigente por la gente, porque la gente es la que paga. Son muchos años y estos últimos estoy muy agradecida.
¿Cuáles son los proyectos para el 2025?
Estoy con una comedia que se estrenó este año con un éxito rotundo en el Teatro del Notariado, que se llama ‘Mi madre, mi novia y yo’, comedia pura, excelente. Es una maravilla desde que la gente se sienta hasta que se va, sigue aplaudiendo. Quedan tres funciones y retomamos el año que viene. Después voy a estrenar una obra de Omar Varela, que fue un gran compañero, colega de mi generación que hoy lamentablemente no está y fue un cambio enorme en el teatro con su género musical. Voy a hacer ‘Un poco de suerte’, un espectáculo que él escribió y dirigió. También haré una obra que aún no se sabe si será en la sala grande de Montevideo Shopping o en Teatro Metro, que también es una comedia dramática.
¿Qué sucede con la televisión?
No. Hace muchos años que no estoy. Me invitan a notas y voy. Una está vigente aún, pero está quieta. Ojalá se diera algo para el año que viene, pero la televisión está en un proceso de cambio en los últimos años.

Jennifer Cassarino

