Todo un cambio
La Escuela N° 221 ‘Paul Harris’, de la ciudad de Canelones, fue parte de Bajemos la Montaña, un proyecto nacional que fomenta el cuidado del medio ambiente.
Joaquín Bentancor, referente de Bajemos la Montaña, visitó la Escuela ‘Paul Harris’ el pasado martes. Se encontró con alumnos que habían aprendido mucho de reciclaje y aplicaban ese conocimiento en la práctica. Con la ayuda de familiares, maestras y la comunidad en general, los niños pudieron reciclar 61 kilos de plástico para el proyecto.
Joaquín Bentancor, referente de Bajemos la Montaña; las maestras Antonela Moreira y Maira Sosa, de Tercer Año de la Escuela N° 221; y los alumnos de Tercer Año Thiago, Josefina y Julieta, dialogaron con HOY CANELONES sobre la propuesta.
De siembra
Bajemos la Montaña es un proyecto de la Fundación Sembrando Conciencia, que busca reducir la contaminación y generar hábitos de reciclaje en chicos y grandes. La fundación llega a doscientos centros educativos del país e invita a transformar residuos de plásticos en placas conocidas como ecoladrillos. “Este año estamos colaborando con la construcción de un refugio de animales y les entregamos a los centros educativos composteras hechas con los plásticos reciclados”, destacó Bentancor.
La escuela dio con el proyecto, se contactó con la fundación y comenzó un trabajo en conjunto. Para la maestra Antonela Moreira, la iniciativa “fomenta la conciencia ambiental y también favorece un montón de competencias en los chiquilines, como las comunicativas”. Agregó que los chicos hicieron videos explicativos para que las otras clases se fueran sumando. “A partir de ahí, trabajamos Matemáticas y un montón de espacios”, acotó.
Hacer y contar
Los escolares elaboraron ecoladrillos en la escuela y en sus casas. Les explicaron a sus familiares de qué trataba el proyecto, cuánto tenía que pesar cada ladrillo ecológico, qué materiales debía tener y en qué condiciones tenían que estar. “Íbamos recolectando los plásticos, agarrábamos un bidón que estuviera seco, le poníamos los plásticos y los íbamos aplastando con un palo o una caña”, contó una de las alumnas entrevistadas. “También hicimos una infografía, en Canva, sobre los objetivos y todo lo demás. Además, todos los viernes pasábamos por las clases a buscar plásticos”, agregó el alumno Thiago.
La maestra Maira Sosa comentó que con el proyecto “pudimos visualizar todo lo que realmente tiramos y cuándo hacemos crecer esa montaña”, agregó.
Además del plástico para los ecoladrillos, se construyeron juegos de caja, con cartón, plásticos, telas y tapitas. Los chicos notan “mucho cambio” al culminar el proyecto. “Mucho cambio para el medioambiente y para uno mismo, porque nos ayudamos a nosotros mismos”, destacó Thiago. “Ahora que se terminó el proyecto, igual vamos a seguir llevando los plásticos a los ECOPuntos. Podés encontrar uno en el Liceo N° 2”, agregó el alumno.
Hacerlo visible
Hubo un episodio que impulsó a Joaquín Bentancor a seguir trabajando en temas de cuidado del ambiente. “El año pasado, cuando estábamos recorriendo todo el país, una niña en una escuela me contó que meses atrás se había prendido fuego el vertedero de su localidad. Ella vivía en los alrededores y por consecuencia de un incendio no controlado se prendió fuego su casa. A partir de ahí, dije que había que visibilizar esta problemática de que en Uruguay hay más de veinticuatro vertederos a cielo abierto, donde la basura se entierra, se acumula en montañas o se prende fuego, contaminando la tierra y el aire”, expresó el referente del proyecto.

Fernando Guerrero

