Luces largas
La senadora electa cree que faltó “incorporar otras miradas” para avanzar en la mejora de las cárceles. Por otra parte, la legisladora considera probable hacer cambios en el Sistema Nacional Integrado de Salud.
La actual diputada Lucía Etcheverry fue electa como senadora en las recientes Elecciones Nacionales, tras una votación histórica de su sector, el Espacio 609, del Frente Amplio. Etcheverry dialogó con HOY CANELONES sobre el después de las elecciones de octubre, la carrera hacia el balotaje del domingo 24 de noviembre y las expectativas para el próximo período parlamentario.
¿Qué temas le interesa tratar como prioritarios en el Senado?
Ahí la respuesta va a ser sobre mis expectativas personales, porque en el Frente, más allá de que alguna cosa siempre se conversa, no hemos tenido tiempo de sentarnos a hacer una puesta en común de lo que se viene, porque estamos enfocados en el 24 de noviembre (día del balotaje).
En este marco, me parece que hay una cuestión fundamental en términos de salud, algo que he venido siguiendo y trabajando. El país y la sociedad han cambiado, tenemos una sociedad envejecida y otras situaciones desde el punto de vista epidemiológico. Hay que conversar con los trabajadores médicos y no médicos, con las empresas, porque hay que darle sostenibilidad al sistema pero hay que fortalecer que ese sistema sea realmente integrado, que haya complementación y calidad asistencial. Hay que trabajar muchísimo en un problema que es estructural pero que se ha agravado enormemente en estos años, porque no ha habido un Ministerio de Salud Pública que asumiera su responsabilidad política de fortalecer y resolver problemas estructurales como la necesidad de contar con distintos especialistas en el interior del país.
También tememos que fortalecer el tema vivienda: porque hay normas legales que el Gobierno no utilizó, porque el Gobierno recortó presupuesto y porque lo único que ha hecho es una construcción de números que no cierra uno con otro, pero no ha trabajado sobre políticas que den respuesta a la gente. Eso tenemos que modificarlo. Hay que repensar cuáles son las modificaciones en el ordenamiento territorial que se necesitan, hay que garantizar el acceso a la vivienda pero también la permanencia, hay que priorizar a los jóvenes y a los veteranos, que tienen condiciones para una vida autónoma y hoy no tienen respuesta, a las familias que pueden pagar un alquiler pero no pueden acceder a un crédito.
¿Cree que hay que hacer algún cambio en el Sistema Nacional Integrado de Salud?
Los problemas que hoy estamos teniendo requieren soluciones. Frente a las soluciones que te plantean, tanto los usuarios como los trabajadores y quienes dirigen las instituciones a nivel privado, implica que hay que generar una mesa de diálogo y seguramente modificaciones, que tienen que ver con las metas asistenciales. También hay que ver la incorporación de tecnología y qué otras prestaciones deben incorporarse a la canasta para darle mejor calidad de asistencia a la gente y mayor cobertura. Eso tiene una expresión económica. La cápita se define sobre la base de edad y sexo, en una población que ha envejecido seguramente haya que revisar eso; pero eso implica que hay que acordar, hay que sentarse a garantizar que, si hubiera necesidad de una modificación de la cápita y el financiamiento, tienen que haber garantías de que eso esté asociado a una contraprestación oportuna y de calidad.
En el sector público, ha sido tremendo el retroceso en ASSE. No hay un lugar del país que no reclame problemas para poder acceder a los medicamentos, a veces no acceden, otras le dicen “Venga dentro de quince días”. Las explicaciones han variado con el tiempo: primero un problema de distribución, después un problema de los laboratorios, después del software…
En Diputados, usted trabajó el tema de la inseguridad y la situación de las cárceles. ¿Por qué cree que no se pudo mejorar el sistema carcelario, teniendo en cuenta que había intenciones de avanzar por parte de todos los partidos? ¿Qué se puede hacer al respecto en el próximo período?
Creo que hay una cuestión fundamental y es que hay que tener una definición clara, una voluntad de diálogo, y además hay que tener muy claro que hay muchísimos temas en el país que no se resuelven con una política de partido. Se resuelven cuando uno construye una política de Estado. Para eso hay que dialogar, escuchar al otro y estar dispuesto a incorporar las otras miradas en ese diálogo, porque no es me siento, te escucho y después hago lo que quiero. Lamentablemente, pasó mucho de eso.
En el sistema carcelario, nosotros realmente teníamos un problema, que se agravó enormemente. No es que el problema surja en estos cuatro años, lo que pasa es que en estos cuatro años no se hizo nada por revertirlo y encima se lo agravó, se hicieron modificaciones aumentando penas, disminuyendo algunos estímulos de reducción de penas, no se le dio recursos económicos al sistema y se creció exponencialmente en cuanto a las personas privadas de libertad. Cuando tú empezás a amontonar dieciséis mil personas privadas de libertad sin oportunidades de rehabilitación y con expresiones ínfimas de posibilidad de acceso a la educación o experiencias de trabajo, lo que estás generando es una bomba de tiempo.

F.G.

