Con Emilia Díaz, de cara a la presentación de la obra de teatro ‘La Sapo’ en el Complejo Cultural Politeama

“Hay muchas personas que se han ido de la obra como si hubiesen asistido a una constelación, donde se revive la voz de quienes ya no están y nos ayudan a liberarnos”, dice Emilia Díaz sobre ‘La Sapo’, la obra que llega mañana a Canelones. Foto: Alejandro Persichetti.

“Lo más parecido a la realidad es el teatro”

‘La Sapo’ cuenta la historia de una abuela y su nieta que juntas desentierran el violento y oscuro pasado que las mantiene unidas. La obra se presentará en el Complejo Cultural Politeama este viernes 25 de octubre, a las 20 hrs. Las entradas están en venta por Tickantel.

La obra está protagonizada por las actrices Emilia Díaz y Sofía Rivero; la dramaturgia y la dirección son de Ignacio Tamagno. ‘La Sapo’ se estrenó en setiembre del 2023 en Montevideo. Realizó temporadas a sala llena en el Teatro Sodre (2024) y en el Teatro Alianza (2023). Participó de distintos festivales y actualmente se encuentra preproduciendo su primera gira europea. De hecho, la función de mañana en la ciudad de Canelones es la última de Uruguay por este año. Emilia Díaz obtuvo el Premio a Mejor Actriz en los Premios del Colectivo de Críticos Independientes del Uruguay por esta obra. Las actrices interpretan a una abuela y a una nieta que juntas reescriben la historia familiar, tratando de idealizar algunos relatos y algunos lugares que se han dado como imponderables y no lo son. Está basada en una historia real.
Con la excusa de conocer el detalle de esta trama y para descubrir aspectos de su vida laboral y personal, HOY CANELONES dialogó con Emilia Díaz, madre de dos hijos varones, artista desde hace más de treinta años, humorista y escritora. Con una vida en la que “intenta” ser ecologista, pero que dice que “no soy distinta a otros, no estoy elevada espiritualmente”. En referencia al teatro manifiesta que “soy una defensora de ir al teatro”.

¿Cómo ves el humor hoy en día en comparación a los años en los que iniciaste?
No sé. Todo ha cambiado mucho, pero en el fondo todo sigue siendo lo mismo. Cambian los formatos pero lo que hace reír a la gente siguen siendo las mismas cosas. Es una forma de pararse en el mundo, un posicionamiento, una elección.

Y si hablamos del teatro… ¿cómo lo ves hoy?
Por suerte veo mucha más gente yendo al teatro y tratando de disfrutar de una convivencia que no se logra a través de las pantallas, queriendo sentir la experiencia de convivir con el arte escénico. El teatro no va a morir nunca y cada salto tecnológico que hagamos lo deja mejor parado al teatro como una especie de… primero de masa madre que surge de todo lo otros y después, también, como una especie de lugar sagrado desde donde poder sentir en el cuerpo el arte. Yo creo que lo más parecido a lo real es el teatro. Es una forma de presentar la ficción desde un lugar muy material, muy concreto, muy simbólico. Soy muy defensora de ir al teatro, de llevar a mis hijos al teatro, de que compren libros físicos y los abran, que tengan la experiencia con sus dedos de pasar una página…

¿Tus hijos se han adaptado bien al trabajo de la madre?
Ellos nacieron en esa vorágine. La que se tiene que adaptar al ritmo de ellos soy yo. La gente que nace en estos tiempos nace con una aceleración que me cuesta seguirlos.

En notas en las que te escuchado y leído has comentado que has optado por una vida muy naturalista, que tiene que con lo espiritual…
Sí, lo intento. Cuesta mucho en lo urbano. Me gustaría vivir más en las afuera de Montevideo, curtir más otra forma. Tengo mi altarcito, tengo mis rezos, mis momentos de locura también, donde me cuesta conectar con la intención. No soy una persona distinta a los otros. Soy una persona que atraviesa miedos, no estoy elevada espiritualmente. Tengo intereses, compromisos espirituales y políticos. Soy muy curiosa, trato de ser lo más solidaria que puedo, sobre todo lo que más me cuesta es ser coherente. Ser coherente es saber dónde va el agua cuando tirás la cisterna, saber lo que como, de dónde viene y no siempre puedo saberlo. Trato de ser coherente con las palabras que utilizo para expresarme y comunicarme con otras personas y de mis furias también.

¿Qué cuenta ‘La Sapo’?
Está basada en un historia real. El dramaturgo y el director, Ignacio Tamagno, ya la estrenó en Argentina con muchísimo éxito y esta es la versión uruguaya, digamos. La abuela de él tuvo un ACV y él se fue a vivir con ella tres meses y en esa recuperación de ayudarla a volver a hablar, de ayudarla a volver a caminar, a plantar sus plantitas, ella empezó a contarle algunas cosas del pasado familiar que él desconocía como nieto. En esa experiencia de nieto y abuela se teje esta obra. La obra intenta, a través de una poesía a dos voces (nieta y abuela), recuperar y honrar la historia de cuidados, historias de las mujeres del barrio, la historia de las mujeres de la familia, la historia de esta abuela en particular que dedicó a su vida entera al cuidado de sus hijas, su vida y su cuerpo. Es honrar a esas abuelas que desde un lugar como invisible, sin tener voz ni voto, en una familia donde mandaba los patriarcas, digamos, bordaban amor silenciosamente, pero eso tuvo un costo para sus cuerpos y sus almas. Hay algo que a esta nieta no le cierra de su presente y la nieta escarba en la tierra para recuperar las razones por las cuales tiene esas dudas. Hay muchas personas que se han ido de la obra como si hubiesen asistido a una constelación, donde se revive la voz de quienes ya no están y nos ayudan a liberarnos.

Jennifer Cassarino