Con Martín Pérez Banchero, candidato por un partido “no binario” que revindica al batllismo

El candidato de Avanzar Republicano, Martín Pérez Banchero, cree que “el batllismo es el liberalismo con sensibilidad social y una visión a treinta años para adelante” y no ve en el Partido Colorado a “nadie que esté pensando en treinta años a futuro”.

“Es claro que el Partido Colorado, como tal, no va a existir más”

El candidato a la Presidencia de la República por Avanzar Republicano dialogó con HOY CANELONES sobre las propuestas de la agrupación política y varios temas de actualidad.

Martín Pérez Banchero cree que “el batllismo es el liberalismo con sensibilidad social y una visión a treinta años para adelante” y no ve en el Partido Colorado a “nadie que esté pensando en treinta años a futuro”. Estos y otros motivos llevaron al político a abandonar la colectividad colorada y presentar Avanzar Republicano, una propuesta electoral nueva, que sigue teniendo a los Batlle -a José y a Jorge- como norte.

¿Cómo se ha ido conformando Avanzar Republicano desde que se creó a esta parte?
La génesis viene del Partido Colorado. Hasta el año pasado estábamos en el Partido y la mayoría éramos de la Lista 15. La idea de armar un nuevo partido fue de Daniel Isi, que es de Canelones y es el candidato a vicepresidente. Nació porque nosotros cuestionamos la lógica binaria de decirle a la ciudadanía que hay dos opciones, el Frente Amplio y la Coalición Multicolor, y por eso cuestionamos al Partido Colorado, que se puso por debajo de la Coalición Multicolor. Nosotros creemos que esa lógica binaria le ha hecho mal a la democracia.
Creemos, además, que el Gobierno no funcionó bien, porque tendría que haber funcionado con un pie en la balanza en el Parlamento y no en el Ejecutivo. Durante quince años, el Frente Amplio utilizó la famosa mano de yeso y votaba todo (con disciplina partidaria); la coalición no tendría que haber funcionado así, porque no es un único partido. Las diferencias se tendrían que haber dirimido en el propio Parlamento. Cuando van los ministros (Luis Alberto) Heber y (Francisco) Bustillo, por ejemplo, con un tema de responsabilidad política al Parlamento, se tendría que haber votado la censura, no por el Partido Nacional pero sí por parte de los otros partidos.

En otra entrevista, usted hablaba de que el sueldo del presidente es el más alto de la región…
El sueldo del presidente marca los salarios de los restantes cargos políticos. Con excepción de Canadá y Estados Unidos, es el más alto de América. Si nos ponemos a pensar que en Brasil, Lula gana unos 8.000 dólares y en Argentina Milei gana poco más de 4.000, que el presidente uruguayo gane 25.000 está mal. Los cargos políticos tienen sueldos desmedidos y eso hace mal, porque quien ingresa a la política lo hace con un fin económico y no con una vocación de servicio. Tenemos en Uruguay gente que vive de la política desde hace más de cuarenta años. Tenemos una cantidad de políticos que desde el 85 a la fecha están en cargos. Eso excluye a la gente con vocación de servicio para entrar en política y genera que quien entre a la política lo haga por un tema económico.
El problema, además de los sueldos, es la cantidad de cargos innecesarios. En Uruguay hay una multiplicidad de funciones que se chocan entre sí. Nosotros somos muy críticos del manejo de los fondos departamentales. Según la Constitución, la competencia de los departamentos es la limpieza, el tránsito y el alumbrado. Cuando han generado otras competencias, lo hacen con el único fin de crear más cargos políticos y alimentar estructuras políticas gigantes.

Desde la Intendencia de Canelones, por ejemplo, han argumentado que asumen otros servicios además del ABC, como la salud, con el objetivo de llegar a donde le Estado nacional no llega. ¿No le parece convincente ese argumento?
Es un argumento de mentira y malo. En los problemas que Uruguay tiene en salud, por ejemplo, las policlínicas departamentales, lejos de hacer bien, hacen mal, porque no hay coordinación con ASSE o Salud Pública. Eso genera un mal funcionamiento. Después se distorsiona porque se presta para fines políticos. Los problemas de salud de Tala, por ejemplo, son de ASSE, no son de la Intendencia.

“Tenemos en Uruguay gente que vive de la política desde hace más de cuarenta años. Tenemos una cantidad de políticos que desde el 85 a la fecha están en cargos. Eso excluye a la gente con vocación de servicio para entrar en política y genera que quien entre a la política lo haga por un tema económico”, dice Pérez Banchero.

La Lista 15 ha tenido varios cambios, tanto a nivel departamental como nacional. ¿Tiene alguna opinión de la situación actual de esa lista?
Soy respetuoso del Partido Colorado y de la Lista 15. Tenemos esa visión crítica, pero mi referente sigue siendo Jorge Batlle, y tengo aprecio por su hijo (Raúl Batlle) y por José Amorín (Batlle), entonces uno tiene que ser cuidadoso cuando habla. Entendemos que falta esa visión a largo plazo, porque en el debate de qué es el batllismo y qué no es, nosotros creemos que el batllismo es el liberalismo con sensibilidad social y una visión a treinta años para adelante. No vemos a nadie en el Partido Colorado que esté pensando treinta años a futuro.
El Partido Colorado en Canelones, que supo ser el partido que gobernaba el departamento, hoy se transformó en un partido muy menor, también determinado por esa lógica binaria, asociado al Partido Nacional o como una especie de Partido Nacional ampliado. Objetivamente, eso le ha hecho mucho daño al Partido Colorado.

¿Tiene esperanzas de que el Partido Colorado pueda recuperar esa identidad que usted entiende que se perdió?
No. Es claro que el Partido Colorado, como tal, no va a existir más. Se va a lo que se llama un único lema, que es Coalición Republicana, y el Partido Colorado pierde total identidad. Esto no es un juicio de valor o un dato con sentimiento, lo que digo es que cualquier votante colorado y blanco no tiene fronteras. Hoy el candidato a la Presidencia, (Andrés) Ojeda, es el prototipo de un candidato blanco. No quiero ser grosero; estoy dando un dato objetivo. Hoy no hay diferencia alguna entre el Partido Colorado y el Partido Nacional.

F.G.