Un varieté cómico
El jueves 3 de octubre, a las 20 hrs., llega al Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo el artista Maximiliano de la Cruz con el espectáculo ‘Maxi Cómico’, bajo la dirección del artista argentino Diego Reinhold. El show propone humor, música, personajes y stand up en una hora y veinte minutos. Las entradas están a la venta por Tickantel.
El artista uruguayo, popularmente conocido como Maxi de la Cruz, nació el 11 de marzo de 1976. Es actor, humorista y presentador de televisión. Es hijo de Hada Helena Reffino y Cacho de la Cruz. Su carrera comenzó en suelo uruguayo cuando era un adolescente, pero supo conquistar a directores, productores, plazas de teatro y a la televisión argentina. De hecho, actualmente reside con su pareja y su hijo de 7 años en Buenos Aires. También es papá de Candelaria, de 22 años. Sus inicios en la televisión uruguaya fueron de la mano de Teledoce, conduciendo ‘El Club de las Tortugas Ninja’. Condujo diversos programas de entretenimientos en la pantalla uruguaya, actúo en varias propuestas teatrales de género comedia, cruzó el charco y trabajó en propuestas de la productora de Marcelo Tinelli, Ideas del Sur. El año pasado participó en el certamen ‘Bailando 2023’, que se emitió por América TV, entre otros. Entre sus actuaciones en películas se destaca la producción argentina-uruguaya ‘En la mira’ (2022), dirigida por Ricardo Hornos y Carlos Gil, y realizó una participación en la película ‘La sociedad de la nieve’ (2023), bajo la dirección de Juan Antonio Bayona. Previo a presentarse en la ciudad de Canelones con su show ‘Maxi Cómico’, que se estrenó en enero del 2024 en el Teatro Broadway, de calle Corrientes de Buenos Aires (en el mes de marzo comenzó su gira nacional por Uruguay), Maxi de la Cruz diálogo con HOY CANELONES.
¿Cuándo comenzaste a trabajar en televisión imaginabas la carrera que posteriormente construiste?
Si te digo que sí, miento. La verdad es que no. En ese momento yo era muy jovencito, tendría 13 o 14 años, entonces era más como estar en el momento e ir aprendiendo, ir avanzando. Era como un juego, sinceramente. Después sí, a medida que me fui metiendo cada vez más y compartiendo con elencos y gente con más experiencia, pude entender que se podían dar otras opciones.
Trabajar en Argentina… ¿fue una decisión elaborada o para probar?
Fue para probar. Fue más animarse y ver qué pasaba. Tenía como objetivo poder laburar y poder meterme en el circuito del mercado argentino.
¿Qué diferencia tiene la televisión argentina con la uruguaya?
Hoy en día te diría que muy poca diferencia. Se produce mucho en Uruguay a nivel internacionales. Lo que pasa con la televisión argentina o con el espectáculo en general es un tema de que tiene más tiempo. En el caso de la televisión, se empezó con mucho tiempo antes que en Uruguay y esos años se sienten. En el cine también. Ellos venían filmando mucho más. Hay diferencia en los años de experiencia.
¿En qué aspectos de tu carrera profesional ves la marca de tu papá?
Lo veo y lo siento en gran parte. Sería necio negarlo. Desde que tengo uso de razón, me acuerdo de acompañarlo a los estudios de televisión, o a los teatros. Ese mundo me llamó siempre la atención. Como todo niño al principio las luces, pero cada vez me fui metiendo en lo profesional y ahí también estuvo mucho tiempo laburando con papá. Las charlas y los consejos hasta el día de hoy se dan. Hay una gran carga. Como cualquier hijo, también me parezco mucho físicamente y me doy cuenta con el paso del tiempo. Quizás en nosotros es más visible, pero pasa como con cualquier hijo-padre.
¿Sentiste alguna vez presión por ser el hijo de?
No, de verdad. Nuca tuve esa presión de decir “Tengo que demostrar algo”. La presión es más de responsabilidad de hacer las cosas bien, pero nunca con respecto a papá, ni esa incomodidad. Tampoco hubo nunca una competencia entre nosotros. Esto es mérito de él también, que nunca me hizo sentir algo así. Con las charlas y los consejos me ayudó muchas veces a corregir un montón de cosas, a superarme y a mejorar.
Este año hubo una nueva edición del programa de televisión ‘La Máscara’ (Teledoce). ¿Cómo viviste esta experiencia y, además, el plus de trabajar con tu hija (Candelaria)?
‘La Máscara’ es un programa que nos sorprendió a todos y nos parece un programa que unió la familia, que la gente lo espera. Esto no pasaba hacía mucho tiempo. Es un programa que requiere de un nivel de producción tremendo y que se superó con creces. Todas las expectativas fueron superadas. A mí me sorprendió el programa y la respuesta de la gente. Este año que justo se incorporó Cande. Es algo muy loco, porque otra generación más se suma a esto. Ella es muy independiente igual, porque estaba con sus compañeros en redes sociales, produciendo y creando, y yo en otro rol, pero nos cruzábamos y ver cómo se manejó estuvo bueno. Se está acostumbrando también y haciéndose un lugar. Sobre todo que lo disfrute.
Ella también está haciendo sus pasos… ¿Le diste algún consejo?
Yo no soy muy de dar consejos. Hablamos mucho. Ella mamó mucho conmigo y vio mi accionar y tiene eso como ejemplo. Más que sentarnos a hablar o darle consejos yo la dejo ser. Sabe que cuenta conmigo para apoyarla, o si necesita algo, pero que haga su camino. Trato de no meterme, ni de involucrarme. Ni idea tenía que la iban a llamar de ‘Fuego sagrado’ (Teledoce) y en ‘La Máscara’ también me enteré después. Ella tiene su estilo y sus convicciones.
¿De qué trata ‘Maxi Cómico’?
Es un unipersonal. A parte de stand up, hago personajes, música en vivo, canto, hay un hilo conductor que es la mala suerte que estoy teniendo en el espectáculo, porque empieza medio raro el show y también termina medio raro. Es una hora y veinte en la que no paro. Me gusta porque paso por distintos estilos de humor. Es como un varieté. La gente lo disfruta y yo lo disfruto un montón.
Jennifer Cassarino


