Escribe: Martín Romego
Algo muy importante mientras estamos en otro país, por lo menos para la mayoría de las personas que viajamos, es mantener de alguna forma algo que nos haga sentir como en casa. Para eso podemos hacer muchas cosas, tales como escuchar música, tomar mate, comer dulce de leche, mirar fútbol, entre otras, pero nada nos sirve tanto como estar en contacto con gente que se encuentre en nuestra situación.
Lo extraño es que no tienen por qué ser otros uruguayos, sino que ya estar con gente que también está viajando, preferentemente sudamericanos, nos hace extrañar un poco menos a los nuestros. Por suerte, siempre he podido lograr esto durante mi viaje, en los diferentes lugares en los que viví, porque Australia es un país que recibe una cantidad enorme de extranjeros. Obviamente, viviendo con mi mejor amigo, esto está garantizado pero, además, siempre hemos estado en contacto con otros sudamericanos y ahora no es la excepción.
Días atrás, fuimos a visitar a unos amigos de mi amigo Katriel, con quienes estuvo viviendo hace meses en un pueblo llamado Port Welshpool, a pocos kilómetros de nuestra residencia actual. En esta oportunidad fuimos a Yarram, que queda a poco menos de setenta kilómetros de donde vivimos, para asistir a una cena internacional, en la que participó gente de muchos países.
El evento estuvo organizado por el Club Rotary de Yarram, algo que me sorprendió y me hizo recordar a Canelones, donde la institución rotaria siempre organiza actividades con fines benéficos. Ahí nos encontramos con personas de Perú, Argentina, Chile y de diferentes partes del mundo, además de algunos locales, entre ellos, integrantes del Rotary Club y vecinos de la ciudad. La idea era que la gente de diferentes países pudiera cocinar y llevar sus comidas típicas de diferentes culturas, para intercambiar, además de poder conversar. Y hubo hasta alguno se animó a cantar ante todos los presentes.
Una de las sorpresas de la noche fue encontrarnos con Fio, una uruguaya que vive en Yarram, con quien pudimos charlar e intercambiar durante la velada, para sentirnos aún más en casa. Cuando uno repasa los viajes, siempre piensa en los paisajes increíbles o en tremendas aventuras como las cosas más lindas pero, sin dudas, este tipo de noches también tienen su lugar entre los mejores momentos.

Fotos: Katriel Espino.

