¿A dónde vas, Martín?: Diario de un viaje por Australia


Una vida diferente

Escribe: Martín Romego

Al llegar al estado de Victoria, hace exactamente dos meses, el objetivo era quedarme tres meses para cumplir con los famosos 88 días que se necesitan para la extensión de la Visa Working Holiday en Australia. Ahora, llegando al último tercio de esta estadía, decidí quedarme un tiempo más trabajando en el tambo donde estoy, algo que por ahí no tenía tan claro en su momento.
No les voy a mentir: me costó adaptarme. No tanto a vivir en estos lados, porque estar acá por momentos parece mentira, pero sí a las tareas que tengo que hacer, que son bastante más pesadas a las que estaba acostumbrado. Antes de venir a Australia y de moverme para el sur, me imaginaba haciendo trabajo en el campo, porque se trata de una posibilidad muy grande en este tipo de experiencias, pero es obvio que nunca se puede tener una dimensión real de lo que puede ser.
Con esta experiencia, siento que he podido tener una idea del sacrificio que hace la gente que tiene este tipo de trabajos y que los hace toda una vida. La verdad es que para esta gente no hay días libres, porque si bien se toman algunas jornadas de descanso, hay que estar pensando constantemente en lo que precisan los animales y el lugar mismo, para no perder el ritmo de la actividad. Para las vacas, no hay diferencia entre un lunes y un domingo o un martes de junio y Navidad o Año Nuevo, ya que siempre necesitan comer y ser ordeñadas. Eso me ha cambiado en algo el ritmo de vida, porque como broma a veces digo que no sé ni en qué día vivo. Para nosotros, son jornadas de nueve a diez horas en el tambo, con algún tiempo de descanso, y terminan cuando volvemos a casa, pero para la gente que lleva adelante el lugar es una vida día a día, 24/7 pensando en eso.
También me ha dado para pensar en la diferencia que hay entre este trabajo en Australia y Uruguay, siendo que para nuestro país la ganadería es la actividad principal por lejos. Es increíble la diferencia salarial que hay, así como pasa con el resto de los empleos. En cierto sentido es entendible, porque Australia es uno de los países con mejores salarios del mundo y tiene infinitas posibilidades más que cualquier país en Sudamérica, pero no deja de ser indignante. A diciembre de 2023, el peón rural en Uruguay tiene un salario mínimo de 200 pesos por hora y, en muchos casos, el ingreso es bastante menor. Eso cuando hablamos de trabajo reglamentado, algo que puede variar muchísimo para peor, en el caso de lo que está por fuera de la regla. Además de los ingresos, impresiona ver la diferencia en el equipamiento con el que cuentan acá, que vuelven el trabajo más fácil y seguro para el trabajador. Al entrar a esta granja en particular, nos dieron equipos impermeables con campera, pantalón y botas, tenemos guantes, cascos para los vehículos y para todas las tareas las herramientas necesarias para hacerlas de manera segura. No es algo fácil de solucionar y responde a problemas múltiples, que es muy probable que se mantengan o incluso se profundicen, pero no está de más tener siempre en cuenta estas diferencias, por más obvias que parezcan.
Me quedarán algunas semanas para seguir disfrutando de la vida en el campo, que realmente es muy pacífica y, volviendo a lo que escribía más arriba, a veces parece mentira. Los colores del amanecer y el atardecer, estar en el campo y ver canguros, ualabíes o ciervos, la vista en las rutas y la tranquilidad que se respira día a día, son impagables. Claro, a mí también me gusta el ritmo de la ciudad, las posibilidades que hay en otros lugares con más movimiento y, de hecho, lo prefiero para vivir más tiempo, pero ese momento ya llegará. Luego de terminar mi estadía acá, el plan es moverse a Melbourne, que en mis pocas visitas hasta ahora me ha parecido mi lugar favorito en Australia. Todo puede cambiar de aquí a dos meses, pero ese es el plan, que por ahora va en marcha.