La penúltima y nos vamos: crónica de una de las presentaciones de Jaime Roos en el Auditorio


Paisaje sonoro

Jaime Roos brindó un show de proporción áurea el pasado martes en el Auditorio Nacional del Sodre ‘Dra. Adela Reta’, de Montevideo. El músico continúa con una seguidilla de presentaciones hasta el 26 de mayo.

Escribe: Fernando Guerrero

Cuando las luces del Auditorio se encendieron, el escenario parecía una fotografía de Galen Rowell o algún otro paisajista obsesionado con el color y la nitidez. La iluminación, el vestuario, el lugar de cada músico y la puesta en escena toda estaba montada como en el plano de una buena película. Como si fueran actores, los músicos entraban y salían de escena cada vez que la canción lo requería: no solo se iban del escenario en tal o cual canción y volvían en otra, a veces se retiraban solamente en una estrofa, estribillo o parte instrumental para volver luego en el mismo tema.
Sonaron los primeros redobles de ‘Los futuros murguistas’ y la cosa explotó. Luego siguió ‘Tal vez Cheché’, la promesa de que Fénix no se va a la B y una metralleta de clásicos que mostraron que la voz de Jaime sigue “funcionando y no es detalle”, como él mismo lo había asegurado hace unos años -un músico que cumple con lo que promete-. Jaime también tiene algo de actor en su puesta en escena, acompañando una letra o emoción de tal canción con gestos y muletillas.

Popular y de culto
En el show del pasado martes, el artista se comunicó bastante con el público y contó las historias detrás de varias de sus canciones. Luego de unos cuantos éxitos, llegó el momento de ‘Las luces del estadio’, un tema conocido pero no tan popular, que Jaime escribió junto a un tal Raúl Castro para una serie uruguaya de los 80´s. También sonó ‘Golondrinas’, incluida en el disco ‘La Margarita’, que reúne la musicalidad de Roos con la poesía de Mauricio Rosencof. Dos de los tantos temas que demuestran que Jaime es un hitmaker que también se podría haber dedicado a hacer música de culto. Un poco antes había sonado otra que podría entrar en esa categoría: ‘Victoria Abaracón’, que en la grabación original tuvo a Eduardo Mateo como invitado. En el disco ‘Mediocampo’, con Mateo y Jaime cantando juntos, la canción logró una de las armonías vocales más Beatles, pero Beatles en serio, de la música uruguaya, pero esta crónica se iría de tema si ahondamos en esa grabación y los caracteres son pocos para mencionar el increíble ensamble de tambor y batucada que se escuchó en el toque. Los arreglos de flauta que fueron una novedad para los clásicos de Jaime. El audio de Strocaster de Nicolás Ibarburu, que le puso algo de Estados Unidos y Gran Bretaña a esa música rioplatense. El coro de una murga de selección.
Jaime admitió que se fue de tema cuando dijo que se había equivocado con el nombre de ‘Nadie me dijo nada’. Según él, le tendría que haber puesto ‘La del último tren’, porque todo el mundo se la pide de esa manera. Nombró a los Beatles y dijo que ellos sí sabían ponerle nombre a sus canciones. Tocó la pieza antes mencionada, la del tren, y los hits continuaron. Sonó ‘El grito del canilla’, ‘Amándote’, ‘Que el letrista no se olvide’ y una cantidad de clásicos indestructibles.

La murga volverá
Antes de empezar ‘Brindis por Pierrot’, Jaime presentó al cantor Pedro Takorián y se retiró del escenario, como si ya no le perteneciera el semejante himno del que tantos uruguayos se han apropiado. Takorián se puso el traje del Canario Luna y logró una interpretación magnifica, acompañado por dos guitarras milongueras que tenían mucho de Zitarrosa. Volvió el jefe antes de que la canción terminara, volvió casi toda la banda a cerrar el tema y aquello era como escuchar un disco, por la precisión y la prolijidad del grupo.
‘Piropo’, ‘Cuando juega Uruguay’, ‘Amor Profundo’ y ‘Durazno y Convención’ cerraron el show, ya en los bises. Jaime se retiró con un “Hasta la vuelta” y le dio al público la esperanza de que esta serie de diez conciertos en el Auditorio no va a ser la última. Que en todo caso sería como esa penúltima copa que nunca se termina y nunca se deja de pedir. Que el músico, letrista y paisajista de Montevideo va a volver cuando se enciendan las luces del estadio.