“Gracias al cáncer aprendí un montón de cosas”
Marlene Luzardo es una mujer versátil, que se ha dedicado a disfrutar de la vida y a aprender a convivir con el cáncer por tercera vez. Se define como una mujer con humor, alegre y feliz. Sostiene que el cáncer le enseñó y que le va a dar batalla.
En esta entrega de la serie Historias de Mujeres de HOY CANELONES, en el marco del Mes de la Mujer, conocemos la historia de Marlene Luzardo, presidenta del Grupo Prevención Patológica Mamaria (PPAMA) de la ciudad de Canelones. Es madre de dos hijos, modelo y trabajadora doméstica. Nacida en 1972, es oriunda del departamento de Florida. Cuenta que tiene seis hermanos y que todos vivían con su mamá. Dos de sus hermanos fallecieron con cuatro días de diferencia a causa del cáncer hace veinte años. A los 14 años, Marlene decidió dejar su ciudad natal e instalarse en Montevideo, en busca de oportunidades laborales. Desde entonces, se desempeña en casas de familia realizando las tareas del hogar y cuidando niños. Hace veinticinco años se casó con su esposo y desde entonces vive en la ciudad de Canelones. Hace aproximadamente catorce años que se encuentra trabajando en tres casas de familia de la ciudad.
A los 37 años, a Marlene Luzardo le diagnosticaron cáncer de mama, y cinco años después fue diagnosticada con cáncer en los ganglios. En ambas oportunidades realizó el tratamiento correspondiente y fue intervenida quirúrgicamente para la debida extirpación. Quince días antes de esta entrevista, Luzardo fue diagnosticada con cáncer óseo. En breve comenzará a aplicarse un nuevo tratamiento que le permitirá reducir el tumor maligno, aunque no existe la posibilidad de extirpar. Nuestra protagonista cuenta cómo se ha enfrentado a estos pronósticos en los distintos momentos de su vida y cuál es su valoración respecto a éste último que llegó, tal dijese ella, “para enseñarme algo que seguro me falta por aprender”.

Fortaleza
Luzardo contó que “con 37 años y con un hijo de 7 años y otro de un año y medio me diagnosticaron cáncer de mama. Desde ahí empecé a vincularme con las mujeres del Grupo PPAMA. Me impresionó la empatía que una mujer puede llegar a tener con otras mujeres y me quedé. Desde hace unos años cumplo el rol de presidenta de la agrupación”. Agregó que “no es lo mismo tener un cáncer de mayor y con hijos grandes, que con dos niños chicos y a los 37 años. Cuando me uní al grupo yo era la mujer más chica en edad”. Sostiene que “el apoyo del grupo fue muy bueno para mí y para mi familia. No estamos solas en esta batalla”. Detalla que sus cánceres remontan a antecedentes familiares. Con la primera aparición del tumor dijo que “fue muy fuerte la quimioterapia, un shock reconocerme. Soy muy coqueta y la caída del pelo me shockeó. A los niños chicos también les afectó, aunque no entendían demasiado”.
A los cinco años de haber salido adelante, el cáncer volvió a su cuerpo ahora en los ganglios. En esta oportunidad atravesó quimioterapia y radioterapia, dado que era más invasivo, y de igual forma lo superó. “Gracias a los controles reiterados me encontraron este segundo tumor. Los controles son primordiales para detectar tempranamente el cáncer”, expresó Luzardo.

Una vez más
Desde hace unas semanas, nuestra entrevistada fue diagnosticada nuevamente pero esta vez con cáncer óseo. “Fue muy shockeante enterarme nuevamente que el cáncer volvió. No me lo esperaba. Son dos tumores, pero están localizados”, dijo. Señaló que “no quiero estar pendiente de que estoy enferma”. Por otro lado, manifestó que está disconforme con la atención de su mutualista, dado que “encontré muy poca empatía en la atención que he recibido. Siempre me atendí ahí pero la calidad de atención bajó. Me informaron del cáncer mediante la web, con mi usuario”. Agregó que hay “mucha demora para conseguir día y hora con el médico tratante y con los especialistas. Yo le decía a las funcionarias que me atendían ‘A mí se me va la vida’. Nadie me llamó para saber cómo estoy físicamente y psicológicamente”. Comentó que el Grupo PPAMA ha solicitado una reunión con los directivos de la mutualista para plantear que mejore la calidad de atención a futuras mujeres y pacientes oncológicos.
Poderosa
Luzardo es empleada doméstica y explica que “me gusta trabajar de lo que hago, me hace bien, lo hago con alegría. Tuve que cancelar varios llamados de familias acá, en la ciudad, porque no puedo cubrir. Trabajo toda la semana de lunes a sábado y estoy muy bien”.
A los 43 años incursionó en el mundo del modelaje, representando a Uruguay en otras partes del mundo. Fue Reina de las Américas en Cancún, México, y recibió el premio a Señora Real de Costa Rica, entre otros. Afirmó que este ambiente le brindó la posibilidad de llevar su mensaje, sus consejos y su experiencia a mujeres y a niñas que la miran sorprendidas cuando ven que no tiene un seno. En este sentido, es valorable apreciar que Luzardo prefirió no reconstruir su seno porque explica que “no lo necesito, soy mujer igual, me siento fantástica”.
La entrevistada consideró que, frente al cáncer, “siempre me ayudó el humor, la alegría. Para mí eso es fundamental. Siempre traté de ponerle la mejor onda posible y traté de disfrutar la vida. Yo me siento privilegiada, me siento afortunada porque no estoy sola y estoy segura de que le voy a dar batalla y le voy a ganar como ya lo he ganado”. Añadió que “yo me siento una persona súper feliz y agradecida con la vida. Gracias al cáncer aprendí un montón de cosas. Conocí a mujeres increíbles y me he vinculado con mucha gente que me ha dado posibilidades. Por algo me pasó, por algo me lo mandaron. Algo más debo de tener que aprender en la vida que me lo mandaron por tercera vez (se ríe)”.
Mensaje
Marlene Luzardo le dejó un mensaje conciso pero destacado para las mujeres: “Quiéranse a sí mismas. ‘A pesar de’ podemos salir adelante y ser felices”.
Jennifer Cassarino

