Patricia Pita, primer piloto mujer uruguaya en rally, emprendedora, modelo y apasionada de los fierros

Patricia Pita es la primera mujer uruguaya en correr en rally y en participar en 2023 y en 2024 de la competencia Rally Dakar.

“Me masculinicé para sentir que encajaba”

Patricia Pita es la primera mujer uruguaya en correr en rally y en participar en 2023 y en 2024 de la competencia Rally Dakar. Debutó con 24 años y desde entonces ha disputado en más de cincuenta competiciones nacionales e internacionales.

En esta entrega de la serie Historias de Mujeres de HOY CANELONES, con motivo del Mes de la Mujer, hablamos con Patricia Pita, un ejemplo de superación y motivación que intenta romper con barreras culturales referidas al deporte. Es la cara visible de varias empresas uruguayas que la apoyan en su carrera pero que, a su vez, permiten que sea representante del país en el mundo.
Patricia nació en 1988 en Maldonado. Es hija única de su madre y su padre, Jorge Pita, piloto uruguayo campeón sudamericano y mecánico preparador de autos de rally. Tiene dos hermanos de parte de madre y una hermana de parte de padre. Está en pareja con el también piloto Andrés Marieyhara.
Vivió en Córdoba, Argentina, para entrenar en terrenos más acordes para el deporte (caminos variados, distintos tipos de piso y montaña) y mejorar su desempeño. A los años volvió a Uruguay para continuar su entrenamiento y en 2023 se arriesgó al desafío máximo de ser la primera mujer uruguaya en participar del Rally Dakar, la carrera del ambiente más difícil y costosa del mundo. Si bien no alcanzó el podio, la experiencia fue positiva y se embarcó en una segunda oportunidad en enero del 2024, en la que quedó descalificada junto a su equipo el primer día de competición tras volcar su vehículo.

Entre fierros
Pita vivió su niñez y adolescencia en Maldonado. Sobre estos años relató que “tuve una niñez bastante linda, mucho contacto con la naturaleza, muchísimo deporte. Era una niña bastante imperativa y en el deporte encontré mi vía de escape para tanta energía acumulada”. Agregó que “hice hockey, handball, etc., pero mi primer pasión fue el atletismo, que lo practiqué muchos años. Llegué a estar en el plantel nacional de Atletismo y a los 16 años abandoné y puse la mirada fija en los fierros”.
El rally es el estilo de vida de la familia Pita. Su padre y su tío siempre estuvieron vinculados a los autos y a las competencias de rally. “Desde que yo estaba en el vientre de mamá, mamá acompañaba a papá a las carreras y cuando fui creciendo siempre los acompañé. Mi madre se fue convirtiendo en la mano derecha de papá en todo lo que respecta a la parte logística y administrativa, lo que se llama directora deportiva”, dijo Pita.
La piloto contó que “yo a mi papá lo idolatré toda mi vida. Quería ser como él, saber cómo se siente estar adentro de un auto de rally. Recién a los 24 años empecé porque los miedos y la falta de recursos económicos hicieron que se dilatara en el tiempo”. Agregó que “mi tío me regaló un auto, papá lo preparó y comencé a correr”. Cuenta que estuvo dos años en el rally nacional y en 2015 decide irse a vivir a Córdoba y desarrollarse en tierras vecinas.
“En Argentina tuve contacto con una mujer piloto porque acá en Uruguay era la única en rally. Me hice muy amiga de ella. Se llama Nadia Cutro. Con ella hicimos el primer equipo de dos mujeres pilotos en la historia de rally en Sudamérica”, explicó la entrevistada. Permaneció en el vecino país hasta 2018 y retornó a Uruguay con muchas frustraciones y por varios años decidió no correr y realizar otras actividades.

“El automovilismo es un deporte históricamente masculino. Los primeros años para mi fueron muy difíciles porque sentía que tenía que demostrar que una mujer podía correr rally y, a la vez, tenía que ser tan buena como mi papá”, cuenta Patricia Pita.

Nuevo comienzo
En 2020 su tío nuevamente le presta un auto para correr en rally, que fue el primer deporte que volvió post pandemia. Corrió dos carreras en ese entonces, dándole una nueva oportunidad a la pasión que había dejado suspendida. Con mucho sacrificio se compra un nuevo auto (Ford K) y recuerda la piloto que ese año “me fue horrible. Me lesioné la muñeca, perdí una fecha, se me rompió el auto y terminé el 2021 diciendo que me iba a retirar del automovilismo. Sin embargo, pasé de retirarme a plantearme correr el Dakar”. Desde entonces, Pita comenzó el largo proceso de un año de recolectar el presupuesto económico necesario para poder viajar y participar de la competencia en representación del país. Varias empresas privadas y públicas colaboraron con su desafío e incluso, al día de hoy, cuenta con dieciséis organizaciones que apo yan su carrera.
En el 2023 compitió con un auto alquilado y estuvo acompañada por un equipo español que también vivía su primera experiencia en Arabia Saudita. “En general fue una experiencia buena. Tuvimos que abandonar dos etapas por fallas en el auto. Fue increíble y aprendí muchísimo”, expresó Pita.
El año pasado la contacta el equipo de trabajo Astara Team, de España, para proponerle participar juntos del Rally Dakar 2024. Este proyecto es muy especial para Pita porque “este equipo corre con combustible sostenible. No emitimos carbono a nuestra atmósfera”. El equipo utiliza combustible “verde” a base de hidrógeno. En esta instancia, su compañera fue la corredora española Dahia Sans. Pita sostuvo que “tuvimos la desgracia de volcar el primer día. Quedamos descalificados por una falla que le quedó al vehículo”.

Mujeres al volante
“El automovilismo es un deporte históricamente masculino. Los primeros años para mi fueron muy difíciles porque sentía que tenía que demostrar que una mujer podía correr rally y, a la vez, tenía que ser tan buena como mi papá”, expresó Pita. Agregó que “esto me cargó una mochila que pasaban los años y sentía que tenía más piedras. Sentía que se me juzgaba de otra manera”. De hecho, sostuvo que “no me sentía aceptada, me masculinicé para sentir que encajaba. No lo hacés consciente. Yo soy muy femenina, me gusta la moda, lloro, soy sensible, pero en los primeros años dejé esa parte mía para no mostrar debilidad. Esto lo trabajé con un psicólogo deportivo cuando vivía en Córdoba. Me enseñó a disfrutar del deporte. Estaba tan enfocada en demostrar que podía, que no disfrutaba de mi pasión”.
Con respecto a su relación con los hombres del ambiente automovilístico dijo que “he sido muy juzgada, pero también me han ayudado muchísimo”. En cuanto a su vínculo con las demás mujeres que se ha encontrado en los doce años en el ambiente, la piloto manifestó que “todas me han enseñado y abierto los brazos, que es algo que no pasa en todos los rubros. Es muy difícil para las mujeres este deporte, por eso una trata de impulsar a la que ve en el otro auto”.
En el proceso de su desarrollo como piloto, Pita se busca sus presupuestos, coordina reuniones, asiste a compromisos de las empresas que la apoyan, asegura que es una carrera muy cara y hace hincapié en que “lo más difícil no es iniciar sino mantenerse. Hay momentos muy difíciles, de mucha presión”. Además, en su vida Pita realizó trabajos como modelo, lleva adelante un emprendimiento con ropa vintage y second hand (segunda mano) y desarrolla un plan de impacto social en el que recorre escuelas de todo el país en el que comparte su experiencia para inspirar a los niños y fomentarles la práctica de deportes.

Mensaje
La referente deja un mensaje en particular para las mujeres y dice que “tenemos que impulsarnos unas a las otras para abrir un camino en el que más mujeres puedan desarrollarse en lo que aman. A mí me sacó adelante el amor por lo que hago. Es importante hacer cosas que amamos hacer, porque una es feliz así.”. Agregó que “es importante que haya más mujeres en el automovilismo, porque es la manera de que más niñas y adolescentes puedan soñar con estar ahí”.

Jennifer Cassarino