Historias de fútbol: El amuleto aurinegro

Diego Aguirre tras anotar el gol que le dio la copa Libertadores 1987 a Peñarol. Foto: Peñarol.org.

En las últimas temporadas, Peñarol ha estado bastante por debajo de lo que demanda su historia, así como ha sucedido con el Fútbol Uruguayo en general. Salvo las conquistas en el Campeonato Uruguayo, que es lo mínimo indispensable para los dos grandes de nuestro país, el Carbonero no ha tenido casi buenas campañas a nivel internacional, a pesar de apostar muchas veces a ello.

Justamente, el año pasado, el Manya firmó la peor actuación en una fase de grupos de un equipo uruguayo en el marco de la Copa Sudamericana, terminando sin puntos en seis partidos y con varias goleadas en contra, en una serie que no tenía grandes equipos. Quizá apelando un poco a la mística y a cuestiones extra futbolísticas, se pueda explicar la elección de Diego Aguirre como entrenador para este año, porque ha sido protagonista de las dos últimas finales que ha disputado el equipo aurinegro en competiciones internacionales. Como una especie de amuleto de la suerte, Aguirre aparece nuevamente y buscará en este 2024 cambiarle la cara a la institución a nivel internacional.
Esa mística empezó en el año 1987, cuando ‘la Fiera’ formaba parte del plantel como futbolista y terminó siendo parte fundamental del título conseguido. Un equipo que tuvo como orientador técnico, nada menos que a Oscar Washington Tabárez, que agarró a un grupo que promediaba menos de 23 años de edad y lo llevó a lo más alto del continente.
La figura de Eduardo Pereira en el arco, la defensa con Obdulio Trasante y José Herrera, que aportó bastantes goles, sobre todo de tiro libre y de penal, para poder pasar la fase de grupos en la que enfrentaron a Alianza Lima, Colegio San Agustín, ambos peruanos, y Progreso. Luego de pasar sin demasiadas complicaciones, con cuatro victorias y dos empates, Peñarol tuvo que afrontar las semifinales, con otros dos grandes enfrente, uno era Independiente, el máximo ganador de la Libertadores, y el otro River Plate, el último campeón. Con autoridad, el Manya superó al Rojo por 3 a 0 en el debut y luego empató sin goles ante el Millonario, en dos partidos en el Estadio Centenario, mientras que cuando le tocó salir, consiguió la clasificación ganando en Avellaneda por 4 a 2. Luego quedaría una derrota ante River por 1 a 0 en el Monumental de Núñez, pero realmente importó muy poco, porque el Manya ya era finalista, donde esperaba a América de Cali.
En esos encuentros, Aguirre marcó en dos oportunidades, ambas contra Independiente, pero todavía le quedarían más goles por dar y un capítulo inolvidable en esa Copa. La instancia final tuvo idas y vueltas, con un primer partido que terminó con victoria del América por 2 a 0 y un segundo que comenzaba con ventaja para los colombianos.
En aquel momento no importaba la diferencia de goles y a Peñarol le bastaba con ganar para estirar la serie a una tercera final. Tras comenzar ganando en el primer tiempo, parecía que el América se iba a llevar la copa, pero en el complemento resurgió el Manya, con toda su historia en la espalda y dio vuelta el marcador con goles de Aguirre y Villar. En el tercer encuentro, tocaba ir al Estadio Nacional de Santiago, en Chile, donde el Carbonero ya había escrito una página gloriosa venciendo a Cobreloa en el 1982. Por la diferencia de goles sacada por el América en los primeros dos partidos, a Peñarol solo le valía la victoria para quedarse con la copa. Parecía que no llegaba, pasaron los noventa sin goles, para entrar en el alargue, donde también pasaron otros treinta minutos, sin alegrías para ambos. Los caleños ya festejaban, ya tenían la copa en las manos, pero llegó lo inesperado. En su relato, Carlos Muñoz dijo: “Tirá, Diego, tirá”, y ahí apareció Aguirre para rematar cruzado con la zurda y darle una gloria más al conjunto aurinegro, en este caso la quinta Copa Libertadores.
El tiempo pasó y ‘la Fiera’, ya en su etapa de DT, fue partícipe de la mejor campaña que ha tenido un equipo uruguayo desde el 1988 hasta la fecha a nivel internacional. El final no fue con copa, pero en 2011 los hinchas aurinegros volvieron a sentir que podían estar en la cima del continente, nuevamente con Aguirre formando parte de la temporada. Lamentablemente para el pueblo carbonero, el Santos de Neymar, Ganso, Danilo y otras tantas figuras se puso en el camino y terminó siendo el campeón, en una final que durante la mayoría del tiempo estuvo para cualquiera. Claro, no alcanza solo con la historia y tampoco con poner a un entrenador para poder asegurar el éxito, pero seguramente no serán pocos los hinchas de Peñarol que se ilusionen con la vuelta de Aguirre y esta temporada en la Copa Libertadores.