¿A dónde vas, Martín?

No es fácil

Viviendo unos días en casa de un pariente en la ciudad de Gold Coast, nuestro compañero de tareas reflexiona en esta crónica sobre las posibilidades laborales para un extranjero en Australia, entre otros asuntos. Las imágenes que acompañan la nota fueron captadas por Martín en Gold Coast.

Escribe: Martín Romego

No es tan fácil. Es algo que todo el mundo debería escuchar antes de embarcarse en la aventura de una Working Holiday y, quizá de todo lo que requiera un cambio radical en tu vida. Uno se entera de la posibilidad de tener esta experiencia en la que se puede trabajar en otro país durante un año, ganando miles de dólares al mes y ahorrando sin tener que trabajar la mitad del día, sin la necesidad de hacer trabajo calificado o ser profesional. “Tengo un conocido que se compró un auto en dos semanas y tiene el último IPhone”, nos dice alguien y cada vez escuchamos más ejemplos de personas que se fueron y les gustó tanto que se quedaron. Miramos veinte videos por día de información y ejemplos de viajeros, durante días, en los que te cuentan de casos en los que llegaron a ahorrar 4.000 dólares por mes o incluso más y, en el peor de los casos, alguno logró ahorrar 1.000. Si no nos ponemos a pensar un poco y nos gana la emoción, podemos pensar que la vida mejora con solo pisar Australia, porque vamos a conseguir trabajo en una semana y en dos semanas ya vamos a estar viviendo en un apartamento y con total estabilidad.
No solo no es tan así sino que no es así en lo absoluto. Que hay casos de gente que ha conseguido tener ingresos en poco tiempo, los hay, pero son los menos y por muy lejos. Lo cierto es que también escuchamos casos en los que no les fue tan bien y, en realidad, en la mayoría de los videos nos advierten de que no es todo color de rosa, pero con la emoción a veces elegimos escuchar lo que queremos o tenemos memoria selectiva.
En mi caso, va para un mes y medio sin encontrar trabajo, a pesar de haber usado miles de veces las aplicaciones o páginas de búsqueda y haber repartido decenas de CV en diferentes rubros. Incluso en los hostels, donde debería ser fácil trabajar por la estadía, o en bares gigantes, donde uno imagina que hay puestos de trabajo, la respuesta es que no están buscando gente por el momento. Por suerte, venía preparado para eso, como mentalizado para entender que puede demorar bastante tiempo en llegar la primera experiencia laboral, porque le di igual importancia y atención a las buenas referencias que a las malas. También, afortunadamente, tengo la posibilidad de tener algunas ayudas que seguramente la mayoría no tiene en una experiencia como esta, como es tener amigos e incluso familia en el país.
En este momento, por ejemplo, me estoy quedando en la casa de Leandro, un primo segundo que está desde hace años viviendo en Australia, con su propia familia en una ciudad cerca de la costa, llamada Gold Coast. Él y su esposa Beverly, junto al hijo de ella, Finn, me recibieron en su casa, donde me ahorro el alquiler y la comida, mientras espero para conseguir un trabajo. Después de pasar unos días acá, mi idea es volver a Brisbane, donde, ya empezado el año definitivamente, debería ser más fácil encontrar un trabajo. Además de la alegría de verlo y compartir con él después de tanto tiempo, con esa tranquilidad he podido recorrer un poco más de Australia y sentirme un poco más cerca de casa. No solo eso, sino que al ser una persona que está viajando desde hace más de diez años, me ha dado consejos muy útiles para tener en cuenta. Este tipo de cosas son las que hacen más fácil el viaje, que seguramente la mayoría de la gente no tiene a la hora de salir de su país y tiene que buscar todo por sí mismo. Ya me he encontrado con gente que no ha podido hallar trabajo o ha tenido malas experiencias y a pesar de tener ahorros, siempre tienen la preocupación de tener que volverse por terminarse sus recursos.
Si bien para quien trabaja hay una oportunidad de ganar muy bien, Australia es un país muy caro y mucho más si se junta la estadía con los gastos diarios. Es un país que, por infinidad de razones, tiene muchas más oportunidades laborales que Uruguay, tanto de trabajo como lo que esas horas de trabajo te permiten hacer con tu vida. Eso no quiere decir que sea mejor o que si uno está pasando mal en Uruguay, Argentina, Chile o donde sea, inmediatamente todo se vuelva bueno acá, porque también tiene muchos defectos y la vida puede ser bastante diferente. Aún con todo eso dicho, es una experiencia hermosa, que teniendo la oportunidad y queriendo, es muy recomendable, si no es por todas las personas, lugares, culturas y costumbres que se conocen, que sea para no quedarse con las ganas.