La llama sigue viva
Un día como hoy, hace 39 años, nació en la ciudad de Canelones el Teatro Eslabón, como impulso de un grupo de amigos que, con la necesidad de hacer teatro, comenzaron una historia que no solo está lejos de terminar sino que sigue dejando capítulos con la misma vigencia de siempre.
En la actualidad solo quedan dos integrantes de aquel grupo inicial, Carlos Sorriba y Susana Hernández, junto a otros que se fueron sumando en el camino, aportando su granito de arena, así como lo aportaron aquellos que por una razón u otra ya no están. El aniversario número 39 del Teatro Eslabón será importante para el grupo por estar a punto de entrar en los cuarenta años de existencia, que no deja de ser, además de una cifra redonda, un número muy significativo por marcar el paso de una nueva década. Para el año que viene, la agrupación está preparando diversos proyectos y actividades para conmemorar esta fecha y, dentro de estas ideas, se encuentra la edición de un libro por los cuarenta años de actividad.
Esta es una semana especial, además, porque Eslabón se estará presentando en una nueva edición de la Bienal de Teatros del Interior, que se realizará en Paysandú entre el viernes y el domingo, para poner en escena su obra ‘Homenaje’. En el marco de esta fecha, HOY CANELONES asistió al último ensayo del grupo de cara a la Bienal y conversó con sus integrantes sobre el significado de este aniversario y la labor de la institución en general.

Familia
En la charla participaron prácticamente todos los miembros del elenco, todos con algo para decir y sumar desde su lugar y su historia dentro del grupo. Para describir lo que significa Eslabón para ellos, tuvieron una respuesta unánime: “Es una familia”, dijo Carlos Sorriba, mientras que el resto le dio la razón sin dejar ningún rastro de duda. “Es una familia que armamos nosotros y que nos nuclea acá, porque tenemos un mismo objetivo que son las ganas de hacer teatro, de cambiar un poco el mundo, esa utopía medio audaz de querer cambiar cosas. Creo que toda la gente que ha pasado por acá sabe que es así”, expresó el director de ‘Homenaje’. La actriz Patricia Pereira, por su parte, señaló la importancia de tener una casa en común, que es la sala, un hogar para ellos, que tiene de pequeña lo que tiene de cálida y acogedora.
Escuela
La otra palabra que sumó Pereira fue “escuela”, que Eslabón lo es porque algo que mantiene el grupo a lo largo de los años son los talleres de teatro, que han servido como formación y que luego nutren las filas del elenco. Salvo Sorriba y Hernández, que fueron fundadores del grupo en 1984, y Rosana Jozami, que se sumó a los pocos años a la agrupación, el resto de los miembros actuales surgió de los talleres, algunos comenzando en los 2000, otros en la década pasada y otros en tiempos más recientes.
“Esta familia se ha transformado en una escuela y los que pudimos mamar de eso, seguimos replicando. Esa cuestión de compartir y transmitir el conocimiento que nos fue transmitido a nosotros, también es una puerta abierta para todos”, explicó Patricia. Por su parte, Alfonsina Astorga, una de las integrantes más jóvenes del grupo, dio el ejemplo desde su experiencia: “Como alguien que salió del taller, siento que he aprendido muchas cosas, como todos, y esta obra (por ‘Homenaje’) fue un intensivo para crecer un montón en el armado de un espectáculo. Hay muchas cosas que aprendí en los talleres que están ahí”.

Necesidad
Actualmente, Eslabón es una institución insignia dentro de la ciudad y el departamento de Canelones, constituyéndose en un grupo de referencia en el teatro del interior. Siendo una agrupación independiente, ha logrado llegar con muchísima vigencia a estar en las puertas de su cuarta década y atraviesa un momento espectacular, con un elenco muy sólido y crecimiento en todo sentido.
Durante la entrevista surgió muchas veces la palabra “necesidad”, un concepto que puede explicar, en parte, el camino que ha transitado Eslabón, desde su grupo fundador hasta ahora. En 1984, Uruguay estaba saliendo de la dictadura cívico-militar, con todo lo que eso significó para el arte, y un grupo de jóvenes se embarcó en este desafío. “Fue un impulso en un momento muy especial del país. Había mucha necesidad de transmitir, comunicar, hacer algo que fuera diferente y zafara de la represión que se había vivido durante tanto tiempo, y nos pareció que el canal artístico era la forma. Como no había escuela, ni nada que se le parezca, fuimos experimentando y haciendo talleres por nuestra cuenta”, sostuvo Susana Hernández. Hoy en día, no parece ser casualidad que, saliendo de una pandemia que restringió a la sociedad en muchos sentidos, pero sobre todo al mundo artístico y la expresión, Eslabón transite el presente que vive.
Mutar
Todo esto se sostiene también porque la continuidad siempre ha sido el objetivo, desde esta época tan difícil de atravesar para una institución social hasta la pérdida de un referente como Leonel Dárdano, en el año 2021. Patricia Pereira señaló la “mutación” que ha atravesado el equipo a lo largo del tiempo, como otro aspecto clave para mantenerse y poder evolucionar. “Es lo que ha permitido que Eslabón permanezca vivo durante cuarenta años de forma ininterrumpida, porque hemos sido cinco, hemos sido quince, hemos sido ocho, pero siempre hemos sido. Eso es lo que se destaca, siempre con el mismo compromiso, con el mismo profesionalismo y la misma tenacidad, convencidos todos de que, a través del arte, es la forma de poder aportar a un pequeño cambio”, explicó la actriz.
Este proceso se ha realizado junto a los socios, que también mantienen la actividad del grupo, siempre aportando desde su lugar, con esa necesidad de tener arte en el pueblo. Todo dentro de un gran flujo, con socios que se van, algunos nuevos, otros que vuelven y muchos que se mantienen durante años, acompasando el movimiento del elenco también. Por ejemplo, Susana Hernández, que fue fundadora, estuvo por fuera durante algunos años y volvió. “No en vano este grupo tiene ese nombre, porque en definitiva lo entendemos así. El grupo que trabaja bajo este techo es un eslabón más de esa cadena fuerte que motiva los cambios”, expresó Carlos Sorriba.
Martín Romego

