Adiós a un provocador

En la misma semana que no acabábamos de encajar el golpe del fallecimiento del escritor y editor argentino Luis Chitarroni, llegó la noticia de la partida del novelista británico Martin Amis, el celebrado autor de novelas como ‘Dinero’, ‘La flecha del tiempo’, ‘La información’ y ‘Niños muertos’, entre otras. Residente en Estados Unidos desde hacía varios años, Martin Amis estaba vinculado con nuestro país a través de su segunda esposa, Isabel Fonseca, con quien vivió durante tres años en José Ignacio, Maldonado. 

Víctima de un cáncer, Martin Amis había establecido una suerte de despedida en el segundo tomo de sus memorias, ‘Desde dentro’, publicado el año pasado, continuando la senda biográfica que había comenzado a narrar en el volumen ‘Experiencia’, del año 2000. Aunque nunca era formulada de manera precisa, la pregunta sobre hasta cuándo podría seguir escribiendo reverbera a lo largo de las seiscientas y pico de páginas que conforman ‘Desde dentro’. Sin embargo, el implacable paso del tiempo y la entrada a pleno en la ancianidad no mermaron ni un ápice el estilo incisivo, irónico y confesional de Amis, el mismo que comenzó a leudarse con su primera novela, ‘El libro de Rachel’, publicada cuando el autor tenía 24 años y que le valiera el Premio Somerset Maugham. 

En los obituarios que comenzaron a brotar en la tarde del pasado sábado, a los pocos minutos de conocerse la noticia del fallecimiento, se destacó, entre otras cosas, el carácter provocador de Martin Amis, manifestado no solo en los giros de las historias que contaba en sus libros sino, además, en ciertos posicionamientos públicos que tuvo con los años. Su salida de Inglaterra para establecerse en Estados Unidos, de hecho, fue una suerte de reacción  contra lo que para él había significado y significaba Gran Bretaña. Hijo del también célebre novelista Kingsley Amis (1922-1995), su primer rebelión fue contra ese padre famoso y alcohólico, en una suerte de ensayo de parricidio largamente perpetrado.

Escritor ácido y sagaz, de una ironía y un humor muy particular, Martin Amis se reveló como un gran cuentista (hay que leer, por ejemplo, los relatos compilados en ‘Mar gruesa’) y en un ensayista de fuste, capaz de escribir sobre literatura, desde luego, pero también de política, deportes y hasta de la industria del porno, como hace en la recopilación de ensayos ‘El roce del tiempo’, editado algunos años atrás.  

Con la muerte de Martin Amis comienza a desaparecer –físicamente, que no editorialmente– una generación dorada de novelistas británicos, conformada por nombres tan ilustres como los de Julian Barnes, Ian McEwan, Salman Rushdie y Hanif Kureishi. 

E.B.