Con Jimena Márquez, directora de ‘Esperando la carroza’, previo a la función en Canelones

La legendaria obra escrita por el dramaturgo rumano –nacionalizado uruguayo– Jacobo Langsner y llevada al cine por el argentino Alejandro Doria, se presenta esta noche en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones.

Las entradas para la función de ‘Esperando la carroza’ en Canelones se agotaron a las pocas horas de que se abriera la reserva. Sucedió algo similar en varias fechas en Montevideo y en las ciudades del interior donde el elenco se presentó. Esta puesta en escena de la obra, convocante desde el título, tiene a un grupo de actores de primer nivel y una dirección que respeta el texto uruguayo original y el guion de la famosa película argentina. “Mucha gente cree que es una obra argentina, cuando no es así. Ahora nos estamos volviendo a encontrar con ese patrimonio que es ‘Esperando la carroza’, obviamente asociada con la figura de China Zorrilla”, le dijo a HOY CANELONES Jimena Márquez, directora de la versión de ‘Esperando la carroza’ que llega esta noche al Politeama. 

Márquez atendió la pauta del director de la Comedia Nacional, Gabriel Calderón, acerca de que no quería una modernización de la obra, y agregó algún detalle nuevo, como el intercambio entre Mamá Cora, interpretada por Petru Valensky, con el público. “Lo que hice fue sentarme con el texto de Langsner, que es muy largo y tiene muchas cosas que no están en la película, y el guion de la película, para hacer un híbrido e intentar salvar aquellas cosas icónicas que la película agregó”, comentó la directora. 

“Nos encanta ir a Canelones, porque siempre nos movió mucho la idea de poder salir de Montevideo con este espectáculo”, dice Jimena Márquez, directora de ‘Esperando la carroza’.

¿Cómo se están preparando para la presentación en Canelones?

Estamos muy felices de poder visitar otra ciudad del interior del país. Nos encanta ir a Canelones, porque siempre nos movió mucho la idea de poder salir de Montevideo con este espectáculo. Se trata de una obra muy conocida, más por el cine que el teatro, aunque tuvo su momento de éxito en Montevideo hace muchísimos años, en el Teatro Circular.

¿Fue un desafío traer nuevamente al teatro a una propuesta que quedó inmortalizada en el cine?

Fue un desafío tremendo, porque la película está metida en el corazón de la gente. También está metida en los oídos, porque el público repite los diálogos. En las funciones, muchos parlamentos se tararean como si fueran una canción conocida. La gente avisa que ahora vienen las empanadas, que vienen los ravioles… es un evento distinto al que tenemos costumbre de vivir en el teatro. También fue muy difícil conservar esa variedad espacial que el cine tiene la posibilidad de mostrarnos. Hubo que montar una obra que trascurre en una casa, entonces decidimos hacer, junto al equipo de diseño, una casa transparente. La obra se desarrolla en una casa normal, con dimensiones parecidas a las de la vida real, pero con paredes translúcidas, para poder ver todos los espacios al mismo tiempo. 

¿Hubo cambios en el texto en esta nueva versión?

En honor al texto original, lo que hice fue sentarme con el texto de Langsner, que es muy largo y tiene muchas cosas que no están en la película, y el guion de la película, para hacer un híbrido e intentar salvar aquellas cosas icónicas que la película agregó. En la obra original, por ejemplo, el personaje de Mamá Cora aparece en la primer escena y en la última, mientas que en la película tiene una trama paralela. Como Petru ha desarrollado una magia muy particular a lo largo de los años, que es la calidad que tiene para alborotar el avispero metiéndose en la platea, Mamá Cora se pierde en el teatro en esta versión. Eso permite que Petru haga varias incursiones en la platea y desarrolle ese arte que lo caracteriza. 

El interés del público es notorio y las entradas se agotan rápidamente en cada función, ¿pero qué les han transmitido los espectadores cuando tienen la oportunidad de conversar con ellos y escuchar alguna devolución? 

Teníamos mucho miedo a que nos dijeran que la película estaba más buena, o que China Zorrilla era mucho mejor. Pero es tan diferente y propio el camino que el equipo encontró, que la obra trae todo el perfume de lo que conocemos pero es un hecho distinto. Todas las funciones y la devolución de las personas han sido de una alegría enorme para todo el equipo. 

Fernando Guerrero