Tár, la gran perdedora

Es mucho lo que en las últimas horas se ha escrito sobre la reciente ceremonia de entrega de los Premios Oscar, por lo que no ocuparemos esta sección sumándonos al coro de comentarios, reacciones y opiniones de una gala que desde hace varios años ya dejó de ser interesante. Solo permítaseme señalar que la gran derrotada de la noche fue la película ‘Tár’, de Todd Field, una auténtica obra maestra que la Academia de Hollywood ignoró olímpicamente. 

‘Tár’ es la historia de Lydia Tár, una compositora, docente y directora de orquesta mundialmente famosa, brillantemente interpretada por Cate Blanchett, que por una serie de situaciones ve como su vida y su posición en el universo cultural caen gradualmente a partir de una serie de episodios que pueden inscribirse dentro de la llamada “cultura de la cancelación”. 

‘Tár’ es una película potente, que interpela de diversas formas al espectador, al colocarlo ante situaciones incómodas, hirientes, que sacan a la luz lo peor del ser humano y que destrozan varias de las convicciones que parecen dirigir el comportamiento en sociedad. Blanchett compone a un personaje que se debate entre la luminosidad doméstica y la sofisticación y la exigencia pública, al tiempo que el guion hunde el estilete en el exigente mundo de la alta cultura, con todos sus pros y sus contras.

Detrás de la trama y la enorme composición actoral que le da forma a la misma –junto a la Blanchett brillan, además, Nina Hoss, Noémie Merlant, Mark Strong, Sam Douglas, Sydney Lemmon, Murali Perumal, Diana Birenyte, Vivian Full y Amanda Blake– late el pulso narrativo de Todd Field, un director que se toma su tiempo para generar climas y desatar tensiones, tal como ya quedó claramente graficado en su primera película, ‘In the bedroom’, com Tom Wilkinson y Sissy Spacek, donde la historia de un matrimonio maduro que, de golpe, perdía a su único hijo, iba creciendo de manera tan tensa como genial. 

En ‘Tár’ se cruzan en el entramado varios temas: la forma en la que nos relacionamos con las estrellas, la ambigua relación entre el ámbito privado y el público, la predominancia de las redes sociales en el diario vivir, los celos y el sistema de lealtades que se conforman en el seno de cualquier proyecto artístico colectivo y, finalmente, la forma en que la violencia (no necesariamente física) se incuba en cualquier pliegue del entramado social. 

Película densa y profunda, de dos horas y media de duración, ‘Tár’ no es, definitivamente, para todos los públicos y su derrota en la reciente gala de los Premios Oscar suena, en un punto, a una especie de victoria. 

E.B. 

1 comentario

  1. La gran perdedora de los Oscar fue «The Fabelmans». Llevaron a Spielberg para que vea, en vivo y en directo, el cambio de paradigma hollywoodense en el entretenimiento.
    A Hollywood hace tiempo no le interesa el cine clásico.

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