Con Gustavo y Luca Peraza, padre e hijo y ambos goleadores de la Liga Departamental con el Club Juanicó

En la pasada temporada de la Liga Departamental de Fútbol de Canelones, el Club Atlético Juanicó tuvo en sus filas al goleador del campeonato de la categoría Sub 15: Luca Peraza. 

El juvenil delantero marcó un total de 22 goles entre Torneo Apertura y Clausura y, además, disputó encuentros de las categorías Sub 17 y Sub 20 también de Juanicó y de la selección de Canelones Sub 15. Entre todo su año, llegó a marcar 30 tantos, siendo el jugador con más goles acumulados en toda la temporada 2022 de la Liga Departamental. 

Se trata de un tremendo mérito para el joven delantero, que lleva los goles en la sangre, porque tiene toda una familia especialista en romper redes. Entre ellos, se encuentra Agustín Peraza, actual jugador de Juanicó; Jorge Peraza, exjugador canario; y Facundo Peraza, actualmente en el fútbol profesional peruano, pero, sobre todo, es hijo de Gustavo Peraza, otro exfutbolista rojinegro. La casualidad es que en el año 1987, Gustavo fue el máximo goleador de esta categoría juvenil, al igual que lo fue su hijo Luca en el 2022. HOY CANELONES dialogó con ambos acerca de esta gran temporada que tuvo Luca y sobre las épocas de goleador de su padre. 

Mucho talento

Lo primero que destacó Luca fue el rendimiento colectivo que tuvo Juanicó, que fue “el equipo que menos perdió, junto al campeón, Liverpool” y lo inesperado de su rendimiento personal. “Nunca lo pensé. El año pasado no entré en la selección y no pensé que iba a poder debutar en Sub 20 o hacer selección”, expresó el joven, que a nivel personal sueña con ser campeón del Interior con Juanicó. 

En la charla, Gustavo siempre señaló las ganas de su hijo de quedarse en el club rojinegro por el momento, más allá de tener posibilidades de recalar en clubes de Montevideo, lo que tiene sentido con solo observarlo por unos minutos. Es callado y de perfil bajo, pero esa tranquilidad, según destaca Gustavo, lo ayuda en la cancha para tomarse un segundo más para pensar en cómo terminar la jugada. “Tiene muchas condiciones técnicas porque su relación con la pelota es formidable. De los Peraza, es de los mejores dotados con la pelota y es un factor muy importante en el juego, junto con el temperamento, la mentalización y el oportunismo, cosas que él fue agregando este año”, explicó.

Pertenencia

En la técnica, Peraza señaló la gran diferencia que hay entre padre e hijo. En su momento, Gustavo se hizo goleador a base de entrenamiento y potencia física, que era algo en lo que sacaba ventaja con sus rivales. “Hoy hay una proyección mucho más fuerte de los jugadores que se destacan pensando en la profesionalización, porque se mueve mucho más dinero, hay más expectativa”, explicó Gustavo. A pesar de la presencia de contratistas, las ofertas del fútbol de la capital y que tampoco descarta dar el salto en algún momento, el joven Peraza no se apura y fue categórico: “Para ser un jugador del montón en otro lado, prefiero destacarme acá”. Gustavo agregó que “él insiste con jugar en Juanicó, porque es hincha y no quiere irse a Montevideo. Quiere jugar con los amigos y yo valoro muchísimo eso, porque si algo me dejó el fútbol fueron las amistades”.

Otros tiempos

En 1987, además de lograr el premio de máximo goleador, Gustavo fue campeón con Juanicó, dirigido por su hermano Horacio, en lo que era una Sub 16 en aquel entonces. “Éramos todos gurises del Baby Fútbol de Juanicó, que jamás le habíamos ganado a nadie, ni una vuelta. Armamos esa Sub 16, yo invité a Daniel Rosello, que llegó a jugar profesionalmente, estaba Marcelo Bartora, pero también se daba que estaba Martín López Romanelli, que es artista, o Pablo Etcheverry, que hoy es músico. Era una mezcla en un equipo que salió campeón invicto”, contó Peraza. En aquel campeonato, Gustavo marcó 25 goles en 13 partidos jugados en una categoría que “juntaba varias generaciones, porque no había nada desde Baby hasta Sub 16”. Más tarde, en 1989, Gustavo lograría ser campeón canario con Juanicó, cumpliendo lo que era su sueño y su máximo objetivo en el fútbol, para repetirlo luego en 1991 y retirarse poco después. Hoy, su hijo Luca va por el mismo camino y tiene como objetivo muy claro destacarse en el fútbol canario con los colores de Juanicó, algo que es capaz de lograr si sigue por el mismo camino.

Martín Romego