La silenciosa tarea de recuperar libros
Practica un oficio que parece de otro tiempo pero no. Con paciencia y extremo cuidado, se encarga de encuadernar libros, revistas y colecciones de diarios, salvando del deterioro páginas, lomos y tapas. Su labor tiene mucho de artesano y de artista y se realiza en silencio, aplicando la paciencia (de horas, días o semanas) para que los materiales se adapten a la forma final que va a tener el trabajo. Además de su tarea en la sección Registro Civil, dependiente de la Dirección General de Administración de la Intendencia, recurren a él quienes quieren recuperar un libro antiguo o de mucho valor afectivo, por ejemplo.
HOY CANELONES dialogó con Luis Blanco, un encuadernador de libros que realiza en soledad su trabajo y que, ocasionalmente, lo lleva a las aulas para enseñar la tarea a las nuevas generaciones.
¿Qué libros encuaderna en la Intendencia?
Los libros del Registro Civil. Hablamos de libros que están desde 1879, cuando se crea el Registro Civil, hasta ahora. Allí hay todo tipo de papeles y entre ellos he descubierto partidas de diferentes personalidades de Canelones…
Como por ejemplo…
Clemente Estable. Él nació en la localidad de Margat, que en aquel momento pertenecía a la Segunda Sección del departamento, que hoy es Santa Lucía y que en aquel tiempo era San Bautista. También encontré la partida del actor y director Carlos Brussa. El libro donde estaba su partida estaba destruido y la forma en que descubrí que era él fue muy curiosa. En aquel tiempo se escribía todo a mano y allí leí que se consignaba que había nacido Carlos Celestino. Los nombres estaban subrayados en rojo y, si bien me llamó la atención, seguí de largo. Cuando leo con atención el resto de la partida veo que se trataba de Brussa padre, quien se había presentado ante el Juez para anotar a su hijo. Otra partida que encontré fue la de Javier de Viana.
Estos datos que ha investigado exceden su rol de encuadernador…
Es verdad. Es que son datos que he encontrado por ser curioso nomás, porque al estar trabajando con libros siempre voy viendo qué dicen.
¿Qué libro, qué material impreso, fue lo más curioso, extraño, que le tocó encuadernar?
Lo más curioso que me tocó encuadernar fue esta primera edición de ‘Tabaré’ de Juan Zorrilla de San Martín (extrae el cuidado ejemplar encuadernado). Es uno de los pocos originales que hay. Ni siquiera en la Biblioteca Nacional tienen un ejemplar con la tapa pintada. Este libro tenía rotas las puntas y el lomo. Para encuadernarlo bien rústico, le puse el lomo con cuero al revés, con el descarne a la vista.
¿A quién pertenece este ejemplar?
Yo trabajaba como encuadernador para la desaparecida librería montevideana MVD Bookstore. Allí había hecho algunas exposiciones de libros encuadernados y, un día, uno de los empleados de la librería me dice que tenía un libro viejo que querría recuperar. Yo ni me imaginaba que era una edición original de ‘Tabaré’. Me lo dio, lo encuaderné, recuperé las hojas y el día que fui a llevárselo no estaba. Cuando volví, unas semanas después, la librería había cerrado. Así que por no haberlo encontrado, terminó quedando en mi poder…
¿Cómo se recuperan las hojas dañadas de un libro?
Con hojitas finas, buscando que sean del mismo color. Ahora ya no existe pero a mi aún me quedan algunos pliegos de un papel que era muy fino, de color beige y con el que se hacían los moldes que usaban las modistas. Una alternativa interesante para usar son los sobrecitos de té. El sobre de té está hecho de un papel muy fino pero resistente…
¿Pero cuánto té hay que tomar para poder hacerse con una buena cantidad de papel?
¡Mirá que se toma té! El tema es que no hay que tirar la bolsita. Solo hay que dejarla secar, luego se abre, se tira el té y se plancha el papel. Cuando hay roturas en la página de un libro, se busca el color de papel y se va ensamblando. Es un trabajo que lleva su tiempo.
¿Cuánto tiempo le llevó, por ejemplo, restaurar ese ejemplar de ‘Tabaré’?
Es un problema establecer un tiempo preciso porque el trabajo se va haciendo en etapas y muy lentamente. Por ejemplo, cuando se arregla una hoja hay que dejarla secar. En ese intervalo, te ponés a trabajar en otro libro y, cuando ves que la hoja está seca, seguís con el primer volumen. La encuadernación tiene mucha mano de obra, aunque también influyen los materiales. Por ejemplo, la hoja blanca para restaurar es una hoja checoslovaca que solamente se vende en una librería en Montevideo. Además, otro factor que influye es el clima; en un día húmedo como el de hoy no podés hacer nada.
¿Qué pasa con una hoja de un libro que está toda arrugada?
En ese caso, lo mejor es desarmar totalmente el libro, quitar esa hoja y ponerla en un cartón sujeta por palillos, rociándola luego con agua. Con el tiempo y el calor la hoja se va estirando y desaparecen todas las arrugas. Es más rápido hacerlo con una plancha, pero no es lo conveniente porque las arrugas no se van todas.
¿Dónde se estudia para ser encuadernador?
Este oficio se estudiaba en la Universidad del Trabajo, concretamente en la Escuela de Artes Gráficas. Era un curso de tres años y la última generación que lo hizo fue la generación mía.
¿Se dejó de enseñar?
Sí, porque se decía que no había alumnos y que era una actividad que iba a desaparecer. Ahora hay un curso de tres meses pero en el que todo es muy rápido. Tené presente que en los tres años que yo estudié, aprendí hasta a dorar las letras que aparecen en la tapa de un libro.
¿Cuánto cuesta encuadernar un libro?
Depende del estado en que esté.
Dígame un precio estándar…
Digamos que encuadernar un libro en papel plastificado cuesta unos 400 pesos, incluyendo los materiales. Si lo encuadernás en cuero, en cambio, ya se va a alrededor de 800 pesos, porque el cuero es más caro.
¿Qué herramientas hay sobre la mesa de trabajo del encuadernador?
Yo tengo a mi derecha un cartón forrado de negro donde hay varias tijeras, pinzas (de las que utilizan los odontólogos) para tomar el papel finito, trinchetas de diverso tamaño y cuchillos para aquellos casos en que no se pueden usar trinchetas, además de cola vinílica liviana y espesa, aguja e hilo. También están las prensas: una vertical para hacer los lomos de los libros y una horizontal para apretar el volumen y hacer las guardas, por ejemplo. Otra herramienta muy importante es la guillotina.
Martín Bentancor


