Una crónica sobre la Huelga General de 1973 en la ciudad de La Paz

En dos semanas

07Huelga (revistanuestramirada.org)
(revistanuestramirada.org)

En esta crónica, el gran cantor de La Paz Tabaré Arapí, echa mano a su condición de profesor de historia para registrar los sucesos que se vivieron en su ciudad en las inmediaciones del Golpe de Estado de 1973.

I

El verano del año 1973 se presentaba tenso y los disturbios, según el gobierno de Juan María Bordaberry, organizados por los obreros de la CNT, frenaban la vida del país. Permanecían las medidas de seguridad y las calles eran inseguras y peligrosas por los patrullajes continuos de las Fuerzas Conjuntas. La intranquilidad en las calles rondaba sin autorización y en muchos lugares el país parecía una olla de presión sin control aparente.
En La Paz andábamos sobre pasos cansinos y el Plenario Intersindical local, filial de la CNT, funcionaba en el Bar del Oscar. Entre ollas sindicales y “ollas podridas” que realizaban muchos amigos del dueño del bar, se reunían para recordar viejos tiempos de una La Paz ya ida, y luego para cantar a coro viejos tangos y canciones de otros tiempos.
En la ciudad, después de las elecciones de 1971, habían quedado muchas fracturas en la trama social. Los sectores populares no estaban todos alineados en posiciones de confrontación al Gobierno. Muchos de ellos habían votado por el Partido Colorado.
Los integrantes del movimiento sindical eran vecinos de la zona que asumieron, unos más otros menos, tareas de militancia en sus sindicatos de base que funcionaban en la textil, en la maltería, en el corralón municipal, en los centros educativos, en algunas obras de construcción, en ciertas bodegas, en algunos talleres, pero muchos empleados públicos y del comercio local no participaban de estas actividades.
El 9 de febrero el Ejército emite los comunicados 4 y 7 que trajeron una gran discusión en el movimiento sindical. Una visión nos explicaba que entre “los milicos” podía haber gente progresista “a la peruana”; el canario Oviedo, obrero textil en la bolsa de trabajo, decía: “Ahora a los verdes que andan patrullando les vamos a decir compañeros…”.
Otros compañeros de visiones diferentes alertaban que estábamos ante un Golpe de Estado y que debíamos empezar la huelga. Lo mismo sostenía el Senador Vasconcellos, que se había producido técnicamente un golpe de Estado.
El presidente Bordaberry convocó al pueblo a manifestar a su favor pero pocos concurrieron.
En otra parte de Montevideo, sobre la calle 8 de Octubre, el general (R) Seregni, en un acto del Frente Amplio, solicitaba la renuncia de Bordaberry. El plenario de La Paz, siguiendo sugerencias de la comisión de interior del CNT, también solicitó la renuncia de Bordaberry.
Sobre los comunicados la mayoría de los delegados del secretariado de la CNT auguraba con reparos un compás de espera con los autores de los avisos.

II

Los conflictos obreros seguían apareciendo en el país y en nuestra localidad. Jóvenes trabajadores de la fábrica de baquelita que funcionaba en la calle Victoria, cerca del campito de las columnas, donde se realizaban artefactos para la instalación eléctrica llegaron al Plenario a asesorarse sobre sus condiciones de trabajo y conocer sus derechos como trabajadores.
Cuando se le explicaron sus derechos se dieron cuenta que en las empresa no se respetaba ninguno. La mayoría de ellos eran jóvenes con necesidad de trabajar pero sin una militancia efectiva, jóvenes de barrios, que estaban para enamorarse, jugar al fútbol y todas esas cosas, y que no estaban encuadrados en el espectro “jóvenes militantes”. Se enteraron que no les respetaban las horas extras, no les pagaban el salario estipulado, no tenían derecho a la sindicalización. Nilo, representante de ADEOM La Paz y secretario de conflictos del Plenario, se hizo cargo de los trámites ante la U.N.M.T.R.A. y esta sugirió preparar una entrevista con la patronal e ir organizando el sindicato para un posible conflicto. La patronal no recibió la delegación de trabajadores anunciando con este gesto lo que se venía en el país, y los trabajadores decidieron ocupar la fábrica. Fueron desocupados a los dos días con bastante violencia y los dirigentes fueron despedidos. El sindicato se desmembró, y los rostros de los gurises eran como chocolate que se derrite sin ser disfrutado. Fue una señal para lo que se aproximaba.
Muchos vecinos del pueblo no se enteraron de todas estas acciones antisindicales, pero la dinámica de esos días era muy intensa para los que estábamos inmersos en los acontecimientos gremiales. Unas pocas compañeras de la fábrica textil Aplitex (situada en la calle Treinta y tres) estaban en conflicto por cierre patronal y mantenían un olla sindical en el local del Plenario, donde concurrían todos los días a pintar sus carteles y salían a repartir por las calles de La Paz volantes donde explicaban sus reivindicaciones.
Los meses del verano transcurrieron rápidamente, con muchos habitantes de la ciudad veraneando en diferentes playas del este del país. Sin embargo, la situación política del país se tensaba todos los días y se evidenciaba un cambio del presidente Bordaberry. Llegó el acuerdo de Boiso Lanza, hubo movimientos y cambios de las Fuerzas Conjuntas. En ellas triunfaron las posiciones más retrógradas, alineadas a los objetivos de las derechas más conservadoras del continente americano. Se preparaban años terribles, avizoraban los compañeros más experimentados.

III

El 26 de junio por la noche se reunió el Plenario General en el local de Oscar. Estuvieron presentes: el sindicato de La Maltería ( Burgues, Walker, Varela), vecinos de muchos años en La Paz (uno de ellos vivía en el Barrio San Bartolo, el otro sobre la calle Andreón; Varela viajaba desde Montevideo), Telbury o Textil La Paz (‘Marichal’ Rodríguez, ‘El gaucho’ Pérez, los dos vecinos del pueblo Abayubá, Mary Amaya, del barrio Tiscornia) El SUNCA, trabajadores de canteras y anexos (‘El Cura’, González, ‘El Capitán’ Casas), los ferroviarios (el ‘Flaco’ Merlo, de Viale, E. Devoto, de Tiscornia) los maestros (Ada Martínez, de Tiscornia, la ‘Negra’ Julia que llegaba desde Montevideo), profesores (Tabaré Petronio, del barrio cercano al corralón, María Dos Santos del barrio Bergero), AEBU (Madera, de Viale, y Redín, de Abayubá), ADEOM (Costa) y algunos estudiantes del liceo de La Paz.
Cuando terminó la reunión, cerca de la medianoche, ya se sabía que el Golpe de Estado era un hecho. Al salir ya estaba resuelto que se ocuparían todos los lugares de trabajo en la madrugada, y así aconteció, menos en el liceo y en las escuelas que fueron cerradas por los golpistas.
El secretariado del Plenario se reunió con los partidos políticos opositores al Golpe en La Maltería, que estaba ocupada y bajo control obrero; con el Frente Amplio que movilizó a sus militantes inmediatamente en apoyo a la huelga general y a repudiar el Golpe de Estado y con los dirigentes del Wilsonismo en la Paz, que también repudiaron el Golpe.
El 27 de junio por la mañana todos los lugares de trabajo obrero estuvieron ocupados y algunos comercios cerraron sus puertas. La Paz, con sus trabajadores y sus fuerzas políticas democráticas, repudiaron desde el inicio la afrenta del Golpe de Estado encabezado por Juan María Bordaberry y por los militares golpistas. Muchos pobladores de La Paz trabajaban en Montevideo y concurrieron a sus lugares de trabajo a ocuparlos.
Durante quince días la ciudad estuvo movilizada, muchos pacenses acompañaron las ocupaciones, que a en los primero días de julio fueron desocupadas por las Fuerzas Conjuntas; muchos compañeros y compañeras fueron despedidos de sus trabajos, destituidos, presos; sin embargo la movilización no cesó hasta que la CNT levantó la huelga general.
En la segunda semana se realizaron movilizaciones a nivel local, apagones, cohetes, volanteadas, pintadas en puentes ferroviarios, calles y muros. El secretariado del Plenario se reunió en forma “clandestina” primero en las fábricas ocupadas, luego en casa de vecinos que a pesar del peligro, ofrecieron sus casas, sus galpones. En esta huelga general muchos trabajadores y militantes de La Paz marcaron para siempre su destino como luchadores sociales. Este testimonio es para los jóvenes que tal vez nunca habían escuchado hablar de estas dos semanas de huelga general en La Paz.

Tabaré Arapí

Especial para HOY CANELONES