Contra el estigma
En el marco del Programa de educación no formal denominado PAS (Programa Aprender Siempre), que se desarrolla por parte del Ministerio de Educación y Cultura en acuerdo con el INR (Instituto Nacional de Rehabilitación), se les brinda a reclusos del Centro de Rehabilitación Nº 1 de Canelones (Cárcel Departamental de Ruta 107) un taller de formación en recreación.
Los destinatarios de esta iniciativa, que por primera vez se dicta en una cárcel, son internos que no realizan o participan de ningún tipo de trabajo dentro del establecimiento. Uno de los educadores al frente de esta experiencia es Sebastián Fernández, quien dialogó con HOY CANELONES sobre este proyecto.
Fernández dijo que el primer evento por el cual están trabajando y planificando es una actividad para el próximo Día del Niño en el mes de agosto. Dicho trabajo supone “capacitación, creación de propuestas recreativas, planificación, formación y ejecución de un evento que será llevado a cabo por los presos”.
Motivación
Entre veinticinco y treinta internos son los que integran el grupo. Al frente están los educadores Sebastián Fernández y Gonzalo Antía. Con relación al perfil de los privados de libertad que se integraron a este taller, Fernández señaló que es bastante variado y básicamente la motivación surge simplemente por pertenecer a un grupo, colaborar en la construcción del mismo y sentir una cierta comodidad por ser parte de esta capacitación en recreación.
“Nos pasa a todos los adultos que cuando nos convocan a cualquier actividad recreativa tenemos más afinidad por una que por otra”, cuenta Fernández. “Por ahí hay perfiles más deportivos con actividades más de juego. Tenemos muchachos que van desde los 20 años hasta algunos que superan los 40 y hablar de un perfil idóneo es quizás hacer un recorte demasiado grueso. Hay diferentes modalidades de participación, pero si lo que nuclea un poco a todos es la importancia que le dan a lo grupal y a un espacio donde no solamente se pasa bien”, agrega. En ese contexto, es que el grupo vieen trabajando de cara al próximo Día del Niño.
Uno de los elementos catalogado como “fundamental” por parte de Fernández es la presencia de los niños, hijos muchos de ellos de los presos que llegan junto a familiares a la hora de las visitas al recinto carcelario. Todo dentro de una premisa también importante que es la apuesta a la formación, en este rubro de la recreación.
Lo propios reclusos serán formados para encargarse de la organización de eventos o jornadas especiales en la que se ocuparán de la parte recreativa. Precisamente, en el diagnóstico de conocer cuál sería la motivación para los reclusos, se conoció que el Día del Niño sería la primera causa o acontecimiento para el que se prepararían con una obra de teatro con títeres.
Una obra con títeres
Fernández informó, además, que recién se está evaluando la viabilidad concreta y estudiando las posibilidades de confirmar la actividad dedicada a las familias de los presos. “La idea es poder llegar con todo para esa fecha”, contó. “Por ahora venimos cumpliendo bien con el cronograma y tenemos planificado con ellos de forma grupal y participativa la elaboración de los detalles de la actividad”, agregó. El educador también contó que hay interés de los protagonistas del taller de ser parte a futuro del programa PAS, más allá de la condición de privado de libertad.
Contenido y tiempo
Dentro del taller que se dicta una vez a la semana por espacio de dos horas, los alumnos reciben conocimientos en técnicas recreativas, juegos y objetivos de los mismos, dinámicas de organización, actividades adaptadas a personas con discapacidades, elaboración de títeres, juegos cooperativos y materiales alternativos. Al finalizar el 2014, luego de cumplido el taller y los posibles eventos que tienen pensado organizar, se hará una evaluación del aprendizaje que recibieron los reclusos por parte de los educadores y se les entregará una certificación a los participantes del taller.
La primera vez
Sebastián Fernández cuenta que “en un centro de reclusión es la primera vez que trabajo. Trabajé en Educación Popular y en Contexto No Formal y también lo hago en el formal, pero en un espacio de un centro de rehabilitación de estas características es la primera experiencia”.
El educador contó que el trato que reciben los formadores del taller por parte de la Dirección de la Cárcel y funcionarios policiales “es el normal que hay en cualquier encuadre laboral, pero en el que, obviamente, uno entiende que hay un contexto de seguridad distinto a otros lugares, donde hay reglas como en todos lados y un trato interpersonal de respeto, adecuado tanto por quienes trabajamos allí como para quienes permanecen recluidos”. Sobre estos últimos, Fernández indicó que se trata de una parte de la “población uruguaya que muchas veces carga con un estigma importante y de los que, generalmente, son invisibilizadas sus situaciones por lo que es interesante verlos desde este punto de vista, desde lo educativo y lo proactivo”.
Eduardo Castro

