A través de juegos, entrevistas y fotografías, el libro ‘¿Quiénes son ellas?’, de la maestra Tania Belén Fernández, muestra el trabajo de doce mujeres destacadas en las áreas de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
El proyecto nació en la Escuela rural N° 32 ‘Francisco Delpiano’, del departamento de Canelones, pasó por diferentes etapas y fue creciendo hasta transformarse en una propuesta editorial. El libro obtuvo apoyos de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura.
Para el libro, Fernández trabajó junto al estudiante de la Facultad de Ciencias Nicolás Fernández, el ilustrador Alejandro Sequeira, la correctora María Eugenia Martínez, el fotógrafo Marcelo Casacuberta y un equipo de asesoras científicas.
Tania Fernández vive en la ciudad de Canelones y se formó en el Instituto de Formación Docente ‘Juan Amós Comenio’. Actualmente trabaja en la Escuela N° 140, de Santa Lucía. La maestra conversó con HOY CANELONES sobre el proyecto que dio origen a ‘¿Quiénes son ellas?’ y las características del libro.
¿De qué se trata esta propuesta? Los niños de la Escuela N° 32 tuvieron un papel importante en el proyecto que dio paso al libro…
Antes de convertirse en una idea de trabajo editorial, fue un proyecto que nació en las aulas multigrados de la Escuela Rural N° 32. Estas aulas tienen la característica de tener muchos grados en el mismo salón y eso permite un intercambio muy valioso de distintas edades e intereses, que hicieron que una consigna cobrara un sentido más amplio. Estábamos haciendo una lista de personalidades para trabajar en el año y en esa lista no había ninguna mujer. Un alumno me dijo que agregara a la lista a las mujeres que yo conocía, y en realidad yo no tenía demasiadas protagonistas para sumar. Allí comenzó un trabajo personal de investigación, que me abrió muchas puertas en lo relacionado con el género y las áreas de ciencia, tecnología y matemática, lo vinculado a qué era lo que estaba pasando con las mujeres y por qué las niñas y las adolescentes no optaban por esas carreras. Buscando año tras año cómo incorporar a estas referentes en el aula, cómo abordar la temática y enriquecer la lista, comenzamos a generar un proyecto educativo que dio origen al libro
La idea fue presentar distintas mujeres, brindar las referentes para que las niñas conozcan que las mujeres podemos trabajar en cualquier área que queramos y los niños vean que ellos también pueden formarse y que en Uruguay se puede hacer ciencia. Más allá del empoderamiento y de mostrarle a las niñas que es posible, se buscó fortalecer el trabajo en equipo.
Una de las etapas fue conocer de primera mano el trabajo de las científicas ¿Cómo fue ese proceso?
Esa fue la etapa más enriquecedora. Para mí fue muy bueno poder entrevistarlas y tener un espacio para aprender, porque cada área es un mundo aparte: desde una física que nos habla de todo lo que sucede en el universo hasta una arqueóloga que habla de pueblos originarios. Aprendí muchísimo y creo que pude trasladar ese gusto por aprender a mis alumnos. También los compartimos con las familias en los consejos de participación que se generaron en la Escuela rural (N° 32), en 2019. Fuimos a la Facultad de Ciencias junto a las familias de esa escuela y se dio el intercambio con los niños y las científicas. Fue enriquecedor ir a los espacios de trabajo y que ellas concurran a la escuela. (Los niños) no podían creer que las protagonistas estuvieran en la escuela, que fueran tan generosas e iguales a todas. Porque a veces se nos viene a la cabeza las mujeres científicas con túnica, moños… Verlas y ver que se arreglan, que usan ropas como nosotros, que no todas usan lentes, les llamó mucho la atención y enriqueció el proceso.

¿Ese intercambio generó lo mismo en los niños varones que en las niñas o hubo reacciones diferentes?
La sorpresa fue la misma tanto para los niños como para las niñas. Creo que la idea de los estereotipos, de que un científico o científica se tiene que ver de determinada manera o que no hay mujeres en ciencia, las tenemos tanto las mujeres como los varones. Fue lindo ver que los varones escuchaban a las científicas con respeto y las mismas ganas de aprender que las niñas, y el mensaje de que las mujeres pueden ocupar distintos lugares se generó sin hablar del tema. No tuvimos que hablar que las mujeres pueden hacer esto o lo otro, sino que las propias referentes, con su experiencia de vida, con el estar presente y compartir sus conocimientos, dejaron ver claramente que se puede, pero que también hay obstáculos. Al momento de elegir la carrera, al no haber conocido tantas referentes, muchas de estas mujeres pensaron que no era para ellas.
¿Cuál es la dinámica de este trabajo editorial?
Desde el título, la idea es invitar a jugar, tanto a los adultos como a los más chicos. Jugar a ver si conocen a las protagonistas solo con verlas y qué se imaginan que hacen antes de conocer sus historias reales. Esa dinámica de juego es la misma que, como docente, llevo al aula, porque creo que el juego nos enseña mucha cosa. El juego abre puertas y esa es una dinámica que se repite durante todo el libro.
Además, presentamos a cada una de las protagonistas a través de una entrevista. Hay una ficha biográfica pensada para captar la atención de los más chicos y un trabajo fotográfico que las presenta en su rol profesional y haciendo lo que les gusta. Por otro lado, también hay una idea de cómo abordar el libro en el aula, porque pienso que, como maestra, no podía dejar afuera este encuadre programático.
Fernando Guerrero

