Con Horacio Cavallo y Sebastián Santana, autores del libro ‘Figurichos’

Lo que vio Sebacio Cavallana

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Portada de ‘Figurichos’, de reciente edición por Banda Oriental.

  ‘Figurichos’ es un libro que acaba de publicar la editorial Banda Oriental, en el que el escritor Horacio Cavallo (Montevideo, 1978) y el ilustrador Sebastián Santana (La Plata, Argentina, 1977) ofrecen “una investigación poético-gráfica elaborada por el aventurero Sebacio Cavallana”. Este explorador, cuyo nombre lo integran los de los autores, presenta una serie de animales, ‘figurichos’, cuya descripción aparece en verso, en forma de décima. HOY CANELONES dialogó con estos artistas para conocer más sobre una obra que, al final, incluye algunas páginas en las que el lector puede crear su propio figuricho y remitírselo al mismísimo Cavallana.

¿Cómo surgió ‘Figurichos’?

H: El proyecto tiene algunos años. El nombre final, unos pocos meses, lo mismo que la estética de diario de viaje (y de bestiario) y nuestro querido explorador Sebacio Cavallana. Lo primero en aparecer fue un puñado de animales mezclados que le envié a Sebastián, con quien nos une además de la amistad la admiración mutua. Cuando Malí Guzmán nos convoca para integrar la colección ‘A Volar: Los libros de La Mochila’, le mostramos esos primeros trabajos. Desde entonces entre los dos laburamos para mejorar los textos, buscar una estética determinada y un nombre. Como Estampiario (estampitas, bestiario, poemario) era un poco difícil para los niños, apareció Figurichos.
S: Hace poco, buscando el material histórico del proyecto, revolví entre correos viejos y encontré el primer mensaje de Horacio donde me mandaba los primeros textos, y resultó ser un correo del 24 de marzo de 2009. Claro que, desde entonces, pasó de todo: muchos textos se fueron, muchos aparecieron y por suerte el paso de los años hizo que algunas ideas de ilustración fueran cambiadas por otras.

¿Cómo fue el proceso de trabajo? ¿Primero aparecieron los textos y luego los dibujos, simultáneamente… cómo?

H: Algunas décimas estaban escritas desde el vamos pero entre los dos las retocamos y se fueron agregando otras, además de otros bicharracos. Aunque algunos bocetos los vi antes no voy a olvidarme de esa fauna que vi desfilar una tarde, bicho a bicho, con la boca abierta, como si volviera a mis diez años.

S: Para mí fue muy motivador poder proponer sobre los textos, ya que lo habitual para los ilustradores de acá es trabajar sobre textos cerrados o prácticamente cerrados. Entonces, que Horacio tomara a bien mis constantes atrevimientos de “estaría bueno tener más bichos en la línea de tal y no de cual” fue maravilloso, porque me obligó a comprometerme a la par con las ilustraciones.

¿Cuándo apareció Sebacio Cavallana?

H: Sebacio Cavallana aparece siguiendo el juego de las mezclas que está en cada uno de los animales ensamblados pero también en el título. Nos pareció entonces que por su estética podía ser este trabajo la recopilación de un explorador, que, naturalmente, sería una mezcla de nosotros mismos: mitad del nombre de uno, mitad del otro.
S: Sebacio Cavallana era la conclusión más fiel al proceso de trabajo, con un ida y vuelta en todos los aspectos del proyecto, donde el autor es en realidad una bestia de múltiples cabezas (como bien podría ser un Figuricho).

08GorenaHoracio… ¿por qué optaste por la décima para presentar a cada Figuricho?

H: La elección de la décima como forma poética tiene que ver más que nada con el juego. Me resulta divertido experimentar con la métrica: el soneto, la lira, la silva. Había escrito alguna décima aislada. A la hora de arrancar este proyecto fue la forma que se impuso. Hay algo con la poesía rimada del orden de lo sobrenatural: es como si se fuera armando el concepto a través del sonido y la cabeza funcionara separada del resto de uno.

Sebastián, hablame de la técnica de los dibujos…

S: Salirme de la idea original de 2009 fue un punto de partida. En el momento en que me convocaron a trabajar para este libro busqué esos primeros bocetos y encontré que casi nada de lo hecho me convencía hoy, que necesitaba un nuevo camino. En lo personal, me interesa trabajar la ilustración desde el sentido abstracto, conceptual, pero también desde el sentido de usar tal o cual técnica, variando las herramientas de trabajo según el pulso de cada proyecto. Con ‘Figurichos’, la primera nueva idea fue ir por el lado del collage en papel, recortando trozos de ilustraciones de viejas enciclopedias que se pueden conseguir en la feria y ensamblando los bichos. Claro, esta técnica te hace muy dependiente de lo que efectivamente se pueda conseguir, y no quería recurrir a collages digitales, ya que sentía (y siento) que la forma de escritura de los textos necesitaba un pulso netamente a mano, con la menor intermediación de computadora posible. Entonces, buscándole la vuelta, pensé luego en dibujar en el estilo de las imágenes de los diarios ilustrados de fines del siglo XIX (‘The London Illustrated News’, por ejemplo), pero otra vez había algo que no me cerraba, esta vez por el lado del papel.
Tengo unos blocks de dibujo muy viejos que pensé que eran apropiados pero no, los textos seguían pidiendo otra cosa, y en un momento me di cuenta qué era: como estaban escritos sueltos, como piezas individuales (aunque con algunos vínculos entre sí) necesitaba un medio de dibujo que me permitiera jugar así físicamente, dándome la libertad de editar las ilustraciones como quien reparte cartas, poniendo esta primero y aquélla después para luego barajar y dar de nuevo. Y en esa búsqueda me acordé de unas viejas tarjetas de lotería que compré alguna vez (creo que en la feria de Piedras Blancas) y que hace años estaban esperando su momento de. Entonces fue buscar las tarjetas de lotería, hacer un par de pruebas de técnica de dibujo y meterme de cabeza en el trabajo.
Sobre la composición de cada dibujo en sí podría escribir o hablar por horas, pero prefiero dejar a cada lector esa libertad, con una pequeña pista: hay algo de aquéllos platos de porcelana pintados con esmalte azul sobre fondo blanco, que retratan escenas de campaña, que use para dibujar las escenas.

image description¿Cómo llegaron a la opción de incorporar páginas en blanco para que el lector agregue sus propios figurichos?

S: Acá fue, como durante todo el proceso, una idea que maduró entre todos, editora, escritor y dibujante. Se me ocurrió que el conjunto de textos era muy lindo, y que las ilustraciones iban a buscar hacerles justicia, pero que faltaba algo para darle una forma explícita de libro al conjunto. Entonces me acordé de un libro muy bello, el ‘Animalario Universal Del Profesor Revollid’ (Miguel Murugarren (textos) y Javier Sáez Castán (ilustraciones), que sin ser una referencia directa, era imposible de olvidar a la hora de encarar un bestiario de bichos ensamblados. Entonces empecé a proponer la idea de situar las décimas y las ilustraciones como parte de algo más, como contenido de un contenedor que implicara un concepto concreto, y ahí es donde aparece Sebacio Cavallana y su confesión de que siempre le quedó algún bicho por registrar, a la vez que la pulsión de todos de querer jugar con el libro y que los lectores también pudieran hacerlo, pero jugar a un nivel más allá del vuelo del leer, jugar de inventar, recortar, armar y escribir, que cada cual pudiera ser un buscador y hacedor de figurichos.

¿Volverá a publicar Sebacio Cavallana?

H: Como todo científico que se precie de tal, Cavallana es un tipo que está en constante investigación, sabedor de que la ciencia sólo puede ir hacia adelante, aunque a veces parezca que va para atrás (en realidad lo que hace es tomar impulso, dicen). Así que yo creo que sí, que alguna cosa más nos va a dar, en alguna aventura más se meterá y seguro que traerá novedades escritas y dibujadas.
S: Confiamos en que reúna una vez más la poesía, la ciencia y la ilustración. Esperamos que no nos defraude.

Martín Bentancor