Quienes alguna vez ojearon el diario argentino Página 12 en la edición papel o en la web, quizás se hayan encontrado con alguna de las contratapas de os viernes, que semana tras semana firmaba el escritor Juan Forn, fallecido el pasado domingo, a los 61 años de edad, víctima de un paro cardíaco. En esos textos, redactados con una prosa precisa y cercana, siempre era posible realizar algún descubrimiento: de un artista, una corriente de pensamiento, de una obra, etc.
Además de novelista, Juan Forn fue un incansable editor y traductor. Con solo 30 años, se convirtió en director de la editorial Planeta Buenos Aires, sello en el cual publicó a autores tan relevantes de las últimas décadas como Tomás Eloy Martínez, Rodolfo Fogwill y Alberto Laiseca, por nombrar solo a algunos. Es que Forn tenía un ojo preciso, finísimo, para captar al creador de talento. Una de las últimas pruebas de ello fue la colección ‘Rara avis’, que dirigía para el sello Tusquets. Allí vieron la luz, en traducciones impecables, títulos invaluables como una novela poco conocida de Mark Twain (44) o la versión original de ‘El Gran Gatsby’, de F. Scott Fitzgerald, titulada ‘Trimalción’.
Con 28 años, Forn publicó su primera novela ‘Corazones cautivos’, aunque hay cierto consenso en señalar que su verdadero salto a la gloria ocurrió cuatro años más tarde, con la publicación del libro de cuentos ‘Nadar de noche’, que con justicia se puede considerar uno de los clásicos modernos de la literatura argentina contemporánea, a la altura de ‘Respiración artificial’, de Ricardo Piglia, ‘Glosa’, de Juan José Saer, y ‘Los Sorias’, de Alberto Laiseca.
En el año 1995 publicó otro de sus hitos, la novela ‘Frivolidad’, donde desnudó en tiempo real la decadencia farandulesca de la década gobernada por el expresidente Carlos Saúl Menem. A ese título siguieron ‘Puras mentiras’ (2001) y las crónicas ‘La tierra elegida’ (2005), además de la que sería su última novela, ‘María Domecq’, en 2007. En el año 2008, todos los viernes, Forn comenzó a publicar sus clásicas contratapas de los viernes, cuyo primer tomo publicó en el año 2015, bajo el nombre de ‘Los viernes’.
La muerte temprana de Juan Forn deja a la literatura argentina sin una de sus voces más destacadas. El cariño que despertaba Forn se vio patente en las últimas horas, a través de la gran cantidad de lectores, autores y periodistas que lo despidieron a través de las redes sociales.
E.B.

