Con la artista canaria Chenal, tras la reciente aparición de su segundo disco, ‘Humanos y monstruos’

Desde febrero se puede encontrar el segundo trabajo discográfico de Chenal en las plataformas digitales como Spotify o YouTube. La artista canaria publicó ‘Humanos y monstruos’, luego de más de un año de trabajo en el disco, que compuso y luego grabó junto al productor Sebastián Peralta

El nuevo disco de Chenal representa una interesante alternativa a lo que pasa en la escena uruguaya, trayendo un sonido moderno que va por momentos del hip hop al R&B, dentro de lo que se destaca sobre todo el uso de instrumentos y herramientas para la voz, poco escuchados por estas latitudes. Por si fuera poco, se trata de un disco conceptual, que elabora todo su contenido en base a una historia que cuenta la vida de Miss Melancolía, personaje principal que atraviesa un cambio en su forma de vida. En diálogo con HOY CANELONES, Chenal contó su camino para realizar este disco, así como sus motivos y sus inspiraciones, muy atados a la situación que vivimos hoy en día.

¿Cómo fue el proceso para llegar a ‘Humanos y monstruos’?
A finales de 2018 saqué mi primer disco, que lo produje yo de manera independiente, y no había quedado conforme con el sonido, que era más hacia el pop-rock, con momentos hasta de reggae. Ante esa disconformidad, en principios de 2019 ya estaba pensando en que necesitaba sacar otro disco y fue cuando tuve contacto con Sebastián Peralta, que ya había trabajado con No Te Va Gustar y Buenos Muchachos, así que yo sabía lo que él hacía como productor acá. Cuando empezamos a trabajar, yo tenía muchas inquietudes por otros sonidos, quería que (el disco) sonase menos orgánico que el anterior, que tenía guitarras y bajo y fue grabado por músicos; quería bases más urbanas. Comenzamos a armar todo. Yo empecé a escribir a principios de 2019 y se grabaron dos canciones: una la saqué sola, como single; la otra no me convenció y la descarté. Justo vino el tema del COVID, así que fue bastante complicado de grabar. Lo que hice fue componer todas las canciones en mi casa, las canciones, las melodías y dos veces por mes me juntaba con Sebastián para darle forma al disco, que es conceptual, cuenta una historia.

¿A qué hace referencia la historia?
La historia es como una crítica social, al modo de vida de hoy, al consumismo, a querer todo rápido y ya. La protagonista, que va relatando a lo largo de las canciones, vivió ese tipo de vida, hizo cosas que no debía, pero termina siendo castigada, por así decirlo. Luego comienza una nueva vida, dándose cuenta de que todo eso no le sirvió de nada y que la felicidad está en otro lado. Esa era en parte la reflexión. Creo que tiene que ver con que lo escribí en plena cuarentena; a muchos nos pasó que empezamos a valorar otras cosas, a reencontrarnos con las cosas simples.

¿Qué buscaste haciendo un disco conceptual?
Hace tiempo venía escribiendo canciones sueltas y para mí era un reto escribir algo en lo que todo tenga que ver entre sí. Me parecía que estaba buenísimo y más en cuarentena, que tenía más tiempo para ser más creativa. Quise hacer una historia para después darle forma a las canciones. Algunas las había escrito hace un tiempo, las tenía hace unos años, entonces dije: “Me gusta el ritmo que tienen, las voy a usar pero les voy a cambiar la letra para que entren”. Quise que en la primera mitad del disco haya canciones como rapeadas, sea más movida o la parte más fácil de escuchar, y que la segunda sea más sentimental, que todo sea más pensativo. Hay una canción que es más experimental, ‘No habrá más pena’, en la segunda parte, que está hecha completamente con vocoder (Nota: Un analizador y sintetizador de voz).

Escuchando el disco, me gustó mucho el uso del vocoder, que acá no es tan utilizado. Me llevó a Rosalía, por ejemplo…
Claro, exactamente. Yo estoy escuchando mucha música española y allá se está usando pila ese tipo de efectos. C. Tangana también juega mucho con el vocoder o el autotune. El primer disco es totalmente limpio, pero yo quería que este tuviera un toque más urbano. Si bien cuando hacemos un disco, el autotune siempre está porque cuando grabás necesitás que suene lo mejor posible, está puesto de una manera que no te das cuenta. En este (disco) yo quería que se notara en las terminaciones, como con vibratos… usarlo como un adorno.

¿Pensás presentarlo en vivo?
Iba a estar presentando el disco en vivo el 28 de mayo, pero por el tema del COVID se extendió seguramente para finales de julio en el Teatro Politeama, en el ciclo ‘Canciones de Otoño’. La presentación oficial estaba agendada para el 19 de agosto, en la Sala Zitarrosa, pero hay que esperar para fin de año. Está todo bastante quieto. Hay como una sensación de no saber qué va a pasar, y al no poder ensayar se atrasa todo.

¿Cómo ves a la música uruguaya en pandemia? ¿Y en general?
La pandemia fue lo peor que pudo pasar y el sector musical es muy golpeado. El arte es un sector bastante débil. Yo estoy en varios colectivos. Se hizo la marcha de los músicos, por ejemplo, para que se abran los espectáculos porque está todo inmovilizado. Más allá de la pandemia, en Uruguay está bueno porque hay de todo, hay gente de rap, trap, bandas de rock, cantautores y nos pasa que consumimos tanto de afuera que no sabemos lo que hay adentro. Eso, en parte, tiene que ver con que no crezca el mercado acá porque si no hay consumo es difícil para los artistas independientes. Es difícil porque los sellos te dan una mano pero el trabajo sigue siendo muy independiente. Hacemos mucho para que nos conozcan.
Martín Romego