Vecinos del barrio La Esperanza, de la ciudad de Canelones, formaron una comisión y llevan adelante un merendero para más de cuarenta niños de la zona, que muchas veces no tienen qué comer los días que no hay escuela. Reciben ayuda del Municipio y está disponible un colectivo Red Pagos para el interesado en colaborar.
El barrio La Esperanza, ubicado en la zona sur de la capital canaria, fue fundado hace más de diez años y siempre había estado olvidado por las autoridades departamentales. Las más de treinta familias que viven allí buscan soluciones habitacionales para tener una mejor calidad de vida. Están abiertas al diálogo y a buscar una solución en común acuerdo con el Ejecutivo departamental y nacional.
A La Esperanza se llega luego de caminar unas cuantas cuadras hacia la Ruta 5 por la calle Álamo de Suárez. El barrio cuenta con casas de madera y chapa, y alguna construcción con bloques. Algunos servicios, como las camionetas del gas o las ambulancias, cruzan por el camino de balasto que atraviesa el barrio, aunque esa calle es muy difícil de transitar los días de lluvia.
Hace poco menos de un mes, las autoridades del Municipio de Canelones visitaron el barrio y charlaron con los vecinos. El Gobierno local brinda ahora los insumos para el merendero de la zona y realiza trabajos de canalización y arreglos del camino vecinal.
La ayuda del Municipio al merendero es segura hasta el 28 de noviembre. Luego de esa fecha los vecinos no tienen claro si el apoyo continuará o no, por eso solicitan ayuda para seguir adelante con el proyecto. Se acepta cualquier tipo de alimentos para la merienda e insumos como vasos, mesas o sillas. El interesado en colaborar puede comunicarse con la comisión, a través de los números 099766318 o 096553675. También está disponible el colectivo Red Pagos N° 607345.
Héctor Núñez, presidente de la comisión, y Vanesa Rodríguez, vicepresidenta del grupo, conversaron con HOY CANELONES sobre la propuesta del merendero y las necesidades del barrio.

Para la tarde
El merendero recibe a unos cuarenta niños de la zona, los sábados, domingos y feriados. Los referentes del lugar tratan de ofrecerles a los chicos un menú variado y, en ese sentido, hacen tortas fritas, elaboran tortas, pan con dulce y pizzas. “Entre semana muchos chicos están cubiertos por la escuela y el comedor. Pero los sábados, domingos y feriados no tienen nada”, comentó Rodríguez.
El emprendimiento solidario funciona en la casa de Vanesa Rodríguez. La comisión del barrio tiene la idea de trasladarlo hacia un lugar más espacioso, en un terreno baldío ubicado en el mismo barrio. “Nosotros mismos lo levantaríamos, con algún palo y chapas, y lo arreglaríamos entre todos”, destacó la vecina.

Mejores condiciones
Poder conseguir un terreno para un futuro realojo es la mayor aspiración de los vecinos. “Podemos conseguirlo nosotros o la Intendencia. Estamos dispuestos al diálogo, a llegar a un acuerdo”, destacó Núñez. “No queremos que nos regalen nada. Queremos trabajar para eso, y lo mínimo que haya que pagar lo vamos a pagar, porque no queremos esta calidad de vida. La mayoría de la gente de aquí es trabajadora y tiene niños. Queremos salir de acá, estar mejor”, indicó Rodríguez.
Núñez vive en el lugar desde hace unos diez años. Asegura que, hasta la llegada del Municipio semanas atrás, las autoridades no habían visitado el lugar y los políticos venían solamente cuando había elecciones. “Es un barrio olvidado, discriminado”, dijo.
Rodríguez, por su parte, se mudó hace unos tres años. Comenta que el lugar no es tan diferente a otros barrios de la ciudad. “En Canelones tildan a este barrio como zona roja o insegura, pero le puedo asegurar que no es así. Hay de todo, como en todos los barrios, porque en el centro también hay inseguridad, pero como somos humildes a veces nos tildan como zona roja o como que puede haber problemas”, sostuvo.
Fernando Guerrero

