Esta pandemia del COVID-19 ha presentado el desafío a los músicos de crear, de conectarse e incluso de enseñar de una forma diferente. Sobre eso y otros temas, habló Javier Vázquez, solista uruguayo que mezcla en sus temas influencias de géneros como el blues, el jazz con músicos como Luis Alberto Spinetta, agregándole su toque personal.
Aparte de ser un gran guitarrista y vocalista, aptitudes que demuestra en sus dos discos de larga duración (‘Fe’ y ‘Obsolescencia’) y su EP con su trío blusero Javier Vázquez Blues Trío, Javier es profesor de Guitarra, intentando pasar así, a través de la enseñanza, su conocimiento a las nuevas generaciones.
¿Cómo viene siendo tu vínculo con la música en esta cuarentena?
La verdad que he escuchado bastante y tocado bastante también. Tengo dos nenas, de 4 y 6 años, estamos todo el día en casa, así que me reparto un poco las actividades, al tiempo que doy clases de forma virtual. Me divido entre tareas del hogar, un poco de laburo y otro poco de hacer algo de música. Estoy aprovechando para hacer algunas reformas en mi pequeño estudio casero. Cuando empecé a tocar la viola, primero me pasaron un par de acordes mis amigos, después toqué un poco con un violero que tocaba muy bien y no entendí muy bien lo de las escalas y eso, entonces me dediqué a sacar cosas de oído. Dentro de las fuentes de las que aprendí estaban mis amigos, este profe, casetes que escuchaba y también algún librito, revistas o incluso videos de guitarristas enseñando cómo tocar (“clínicas” se llamaban). Digo, porque esto de aprender a través de un contenido audiovisual a mí por lo menos ya me agarró de cuando empecé, eso se ha mantenido y es una tendencia que viene a futuro. En esta cuarentena, en la primera semana no sabíamos qué hacer y después fue empezar a agilizar todo esto que es tendencia, me puse a hacer videos en Youtube y volvimos a la videollamada. Creo que era hacia dónde íbamos todos, pero lo que hizo esta situación fue acelerar. Con una amiga que canta estamos haciendo una versión de un tema, con un amigo que no veía hace varios años que toca el trombón y también un batero para que toque. También a través de los medios virtuales nos mantenemos haciendo algo de música
¿Cómo venís tomando el tema de la inspiración? ¿Estás trabajando en algún material?
La verdad que sí. No me encasillo en nada, el blues me encanta y toco mucho eso paro también otras cosas. Tengo varios bocetos. Los voy agarrando, un día uno, otro día otro, después surge alguna cosa nueva, tengo algunas cosas con ritmos más de candombe, siempre de la guitarra. Otras cosas que tienen que ver con el neo soul, pero tampoco es que tenga todo el tiempo del mundo. También me armo alguna batería electrónica para ir tocando sobre eso, algunos piques jazzeros por arriba, un poco por ahí. Es muy simbólico, pero en el escritorio de mi computadora me armé un archivo que dice “Ideas para el tercer disco”, entonces tengo bocetos sueltos y otros temas terminados en otra carpeta. Después, cuando llegás a ocho o diez, ya tenes algo. Estoy pensando también en que tenga varias cosas porque a mí me encanta la pintura, soy de madera, pero algo pintamos acá con las nenas, entonces me gustaría hacer algo que tenga un buen diseño, alguna poesía que también escribo… que sea una obra de arte con más elementos. Vamos a ver qué sale.
Para escuchar en la cuarentena
“Hoy volví a escuchar el ‘Pelusón of milk’, del más grande de todos: Luis Alberto Spinetta. Cada tanto vuelvo a él, o vuelve solo. Hoy fué “una recomendación de Youtube”, pero estos días he venido escuchando bastante a Julian Lage y Jeremy Udden. Hacen una música instrumental que me encanta. El primero es un virtuoso guitarrista y el segundo toca saxos alto y soprano. En su disco ‘Plainville’ se deja escuchar constantemente un banjo que es maravilloso.
¿De qué manera pudiste trabajar tu último disco?
Desde que el FONAM aprobó el proyecto del último disco que saqué, mientras cobrábamos, arreglábamos con el estudio, ensayábamos con la banda y todo, pasaron como dos años. Lo grabamos, salió, lo difundimos un poco en las redes y finalmente hicimos una presentación en vivo con la banda. Toqué solo un par de veces más y el último toque lo hicimos en octubre del año pasado. Medio tranqui, después de haber tenido el empuje de un disco nuevo y habría que reflotarlo un poco pero quedó durmiendo y ahora, con esta pandemia, la movida en vivo está dejada de lado.
¿Cómo es el tema de las clases en cuarentena?
Me pasa por ejemplo de estar dando clases con un niño, que tiene dificultades para colocar su dedito sobre la cuerda, no le suena o lo que sea y yo lo puedo ayudar a que pise bien y demás. Eso ahora no lo puedo hacer, no solamente el contacto, sino que uno está presente y ve cómo puso el dedo… ahora eso no está. El resto está todo y como ventajas, por ejemplo, el otro día que llovía les decía a mis alumnos: “Che, hoy no te mojaste para venir a clase”. Hay que verle el lado positivo. Tiempos de traslado y costos ya no están más, entonces tiene sus pros y sus contras. No nos queda otra que habituarnos a esto e igual hay ventajas: yo estoy en casa y no tengo que salir media hora antes para llegar. Muchas veces se corta o se tranca y eso aburre un poco, pero en definitiva es una forma de avanzar y de visualizar las formas del futuro. Yo cuando empecé la Facultad, allá por 2006, estudié a un tipo llamado Negroponte, que decía que su visión era un laptop por niño. Yo lo estudié, pero se veía eso como algo utópico. Fijate que unos años después vino el Plan Ceibal y Uruguay fue el primer país en hacerlo. Mi hija chiquita arrancó primer año de escuela y fuimos a buscar su tablet, es la forma que tiene para ejercitar, para hacer deberes y ejercicios.
Martín Romego
