Desde el primer portaestandarte hasta el último tamborilero
El desfile correspondiente al Concurso de Llamadas del Carnaval canario tendrá lugar el próximo 28 de febrero, en Ciudad de la Costa, sobre la Avenida Giannattasio desde Seco García hasta Almenara.
Este año, el evento contará con la participación de doce comparsas de negros y lubolos: Candonga Africana, Zonidanza, Kalumkembé, Candombe Arena, Luna Morena, Hechiceros del Candombe, La Z de la Costa, Lonjas del San Marcos, Kutumpá Zulú, Bantú K’ndombe, Revolución Candombera y Julio Torres y sus Lonjas.
Madre en una familia candombera, Patricia Da Silvera, referente de Candombe Arena, dialogó con HOY CANELONES sobre la importante instancia del 28 de febrero. Da Silvera se encarga de la logística de la comparsa, que dirige junto a su pareja Pablo Cetrulo desde hace diez años. La comparsa surgió a raíz de un festival de la Escuela N° 218, de Lomas de Solymar.
¿Cómo se encuentran para el próximo Desfile de Llamadas de Canelones?
Muy bien y con muchas ganas de salir. Nosotros somos una comparsa que nos tomamos las cosas en serio porque el candombe es algo que hay que respetar mucho. Si uno va a hacer algo tiene que ser con respeto, primero que todo. Entonces nos vamos armando, todo a pulmón, como ha sido todos estos años, con la diferencia de que hemos ido aprendiendo muchas cosas y, de a poco, buscamos cómo solucionar aquellos errores que uno percibe que se dieron en experiencias anteriores. Todos los años se aprende algo para poder aplicar en la comparsa. Es una comparsa pero la idea, también, es que sea una familia, que se ha ido renovando también. Siempre trabajamos en la misma base para el funcionamiento de la comparsa.

¿Qué brindarán en el desfile?
Para nosotros, un desfile es que la comparsa transite el lugar donde toca desfilar, por lo cual no tenemos una temática, porque el candombe es una cosa, es pararse en un lugar y representarlo desde el primer portaestandarte hasta el último tamborilero. Que el candombe se refleje en la comparsa y esta lo represente con actitud, placer y disfrute, es lo que tiene que transmitir el candombe. Pero desfilamos sin hacer puestas en escena. Para eso está el Teatro de Verano. En un teatro uno monta una escenografía y cuenta una historia. Nos parece que eso no es necesario en los desfiles, por eso nos mantenemos como una comparsa tradicional con nuestro toque madre ‘Ansina’. Si bien tenemos nuestros colores tradicionales, que son el rojo, el blanco, el amarillo y el negro, este año implementamos algún color más para dar un toque diferente al vestuario de las chicas. Es mi hija quien plantea los diseños de los trajes. Ella también se encarga de la coreografía de baile. Somos 110 artistas, aproximadamente. No nos gusta que la cuerda sea muy grande, nos manejamos con una cuerda de 42, 49 o 56 tambores como mucho. De esa manera, es más controlable y uno así puede trabajar mejor la música y también la comparsa está más compacta. La cantidad de la gente y los cuadros quedan más manejables y eso es más lindo para nosotros. Es lo que nos gusta.
¿Cómo ha sido el trabajo a lo largo de este año?
El año pasado terminamos el 5 de marzo los desfiles. Por lo general hacemos una comida en la que nos juntamos a charlar los errores, lo que podríamos mejorar. Hacemos un balance, luego paramos unas semanas y a partir de abril volvemos a juntarnos de a poquito. Son tantos años de tocar los domingos que es como que falta algo si no está. Tratamos de no perder ese encuentro que a veces lo hacemos más distanciado, cada quince días. Normalmente hacemos ensayo una vez a la semana, pero en fechas más cercanas al Carnaval, quienes ensayan entre semana son los integrantes del cuerpo de baile con algunos tamborileros para acompañar.
Fausto Hernández

