Escolares diseñan juegos del Rincón Infantil en el Parque Artigas de Canelones

A su gusto

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Alumnos de escuelas de la ciudad de Canelones participaron en la reformulación del diseño del espacio y los juegos del rincón infantil que está ubicado en el Parque Artigas de la capital departamental.

Ayer se iniciaron los trabajos que implica la participación de los niños y niñas, siendo ellos mismos guiados por técnicos en la materia para poder armar este rincón de juegos. La idea es que este espacio sea respetado y que exista un sentido de apropiación de las familias para que se evite el vandalismo contra los juegos.
Mabel Curbelo, alcaldesa de Canelones, explicó que para llevar a cabo esta tarea se volvieron a hacer negociaciones con la empresa Papolino para que financie, tras un acuerdo con el Municipio, el mantenimiento de este sector de juegos. Esta actividad, un poco a contrarreloj, se hace en una semana especial, previo al festejo del Día Nacional de la Bandera.
El Taller de Juego en Madera ‘La Barca’ de El Pinar, con más de 15 años de experiencia en acondicionar espacios recreativos en madera para niños, también es otro protagonista. Los integrantes de este taller, previo a iniciar los trabajos, se reunieron con los escolares para elaborar el diseño y determinar qué tipo de juegos les gustaría instalar en el lugar.

Originalidad

La alcaldesa Curbelo destacó la gran originalidad que le imprimen los niños en el taller, que comenzó con «una gran ronda donde ellos proponen que recuerdos le trae el lugar y que desean instalar en este espacio».
Juegos como un laberinto y un trepador con cuerdas son los más novedosos que comenzaron desde la pasada jornada a armarse y a pintarse por parte de los niños. Las maestras acompañaron a los escolares y en la tarde soleada dejaron las túnicas a un costado para poner manos a la obra.

wParque4Un taller idóneo

Diego Méndez, del Taller La Barca, comentó que este emprendimiento está compuesto por artesanos que se dedican a la confección de juegos con madera y «muchas veces con este estilo, con jornadas de participación donde integrar a la gente del lugar y compartimos con todas las herramientas que traemos».
Contó, sobre las ideas propuestas, que con los chicos que estuvieron en horas de la mañana un «cocodrilo o columpio colectivo, un tronco colgando con cuerdas». Mencionó el trepador de troncos y con una donación de palos de viña se decidió hacer en el centro del arenero un laberinto que será terminado más adelante, aunque en principio quedará diseñado un círculo.

«No dejo de emocionarme»

«Cada vez que me voy de estas jornadas lo hago con el corazón lleno. Es muy bueno ver a los niños y sobre todo a los adolescentes que están en quinto o sexto, sus ganas de hacer. Hace 15 años que trabajo en esto y no dejo de emocionarme», finalizó diciendo Diego Méndez.

Eduardo Castro