Estudio señala desigualdades de género importantes para las mujeres que se dedican a la ciencia

Una realidad chocante

La Mesa Interinstitucional Mujeres en Ciencia, Innovación y Tecnología elaboró un estudio que muestra barreras de género en ámbitos académicos y laborales de la ciencia.

La mesa nuclea a dieciséis instituciones que representan distintos espacios dentro del Estado, como el Ministerio de Industria, el Ministerio de Educación o la Universidad de la República (UdelaR). Empezó a trabajar en el año 2016, cuando la UNESCO invitó a Uruguay a realizar pilotos de un proyecto internacional denominado SAGA, que busca visualizar cuáles son las brechas de género en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas dentro del ámbito laboral y educativo.

Un momento de la presentación del estudio, en el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia.

El estudio fue presentado el pasado miércoles 12, en el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia (11 de febrero). Para conocer más detalles sobre el trabajo académico y las brechas entre los varones y las mujeres en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, HOY CANELONES consultó a María Goñi, integrante de la mesa interinstitucional.

 ¿Cómo fue el proceso de elaboración del estudio?

La mesa trabajó en la adaptación de las metodologías que SAGA propone. Se relevaron indicadores específicos sobre el tema y se realizó una encuesta puntual a investigadores e investigadoras del Sistema Nacional de Investigadores que participan en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas.

¿Qué resultados reveló este trabajo?

En cuanto a los datos, todavía siguen persistiendo desigualdades de género importantes. Si bien las mujeres cada vez acceden más al ámbito educativo, eso no ha garantizado que las estructuras educativas se transformen o que cambie el orden cultural de género. Seguimos observando, entonces, que cuando las adolescentes tienen que optar por una orientación eligen áreas más vinculadas a las Letras mientras que las Matemáticas y la Física quedan relegadas dentro del abanico de opciones. Esto se visualiza con más claridad cuando vemos que son muy pocas las que llegan a estas carreras específicas. En la Facultad de Ingeniería, por ejemplo, las mujeres solo alcanzan el 23%.

Pudimos observar que, a lo largo de su trayectoria laboral, las mujeres encuentran distintas barreras, y así tardan más años en llegar o, muchas veces, no llegan a determinados puestos de decisión. Los plazos de culminación (de estudios) son más cortos para los varones. Y tener hijos a cargo se presenta como uno de los factores de retraso para las mujeres.

En la presentación se habló de adecuar las instituciones a las tareas de cuidados…

Sí. A partir de 2015, cuando surgió el Sistema Nacional de Cuidados, se comenzó a interpelar un poco más a la estructura y la organización de las instituciones. Ahora la UdelaR está trabajando en la generación de un sistema de cuidados que contemple a docentes, funcionarios y estudiantes, porque el tema de los cuidados debe ser una actividad de corresponsabilidad no solo al interior de los hogares sino también en las instituciones donde las personas trabajan. En el estudio que realizamos, entre un 40% y un 50% de las mujeres declara ser la principal responsable de las tareas del hogar, que no solo implican el cuidado de los niños sino también otras cosas como lavar la ropa, pagar cuentas, comprar alimentos y hacer las tareas de limpieza.

La UdelaR trabaja en la generación de un sistema de cuidados que contemple a docentes, funcionarios y estudiantes, porque el tema debe ser una actividad de corresponsabilidad no solo al interior de los hogares sino también en las instituciones donde las personas trabajan.

Usted realizó una licenciatura en Sociología y más tarde una maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad. ¿Cómo vivenció esas desigualdades en ambos recorridos?

En todas las áreas del conocimiento se ven las desigualdades. Ningún espacio es neutro al género, todas las instituciones se estructuran de una manera que hacen que subsistan estas desigualdades. Muchas veces sucede que varones y mujeres las hemos naturalizado tanto que actuamos como si no existieran, o como si esa fuera la forma dada. Cuando empezamos a ver cómo estas desigualdades de género empiezan a afectar los derechos de las mujeres, empezamos a decir que es necesario generar políticas y acciones puntuales al interior de las instituciones. Particularmente el sector de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas es un sector muy activo en nuestro país. Uruguay exporta software y tiene desempleo cero en ese sector pero hoy por hoy son muy pocas las mujeres que ingresan a esta área.

Fernando Guerrero

Avance que no es tal

El trabajo señala que las mujeres acceden en menor proporción a cargos jerárquicos que los hombres y, además, experimentan retrasos en trayectorias académicas básicas y en doctorados, pasos indispensables para su posterior desempeño laboral en la Universidad de la República o el Sistema Nacional de Investigación. Entre las causas, se destaca que las mujeres siguen impedidas de dedicar más cantidad de tiempo a trabajos remunerados por la incompatibilidad con la reproducción y las tareas no remuneradas.

Aunque las mujeres acceden y avanzan de forma más acelerada en el sistema educativo, las instituciones no transformaron sus estructuras jerárquicas, que fueron pensadas desde un tipo de modelo o norma en el que la maternidad o los cuidados siguen siendo una barrera específica, subrayó la profesional.