Familia musulmana comparte libros en bibliotecas de Uruguay y ayuda a personas en situación de calle

Yousaf Khan y Sadaf Ahmed visitan varios bibliotecas y centros de estudios del país con el objetivo de dejar allí libros sobre la cultura islámica. Fuoad Ahmed Yousaf, un pequeño de cuatro años, acompaña la travesía de sus papás.

Khan y Ahmed pertenecen a la comunidad Ahmadía, un grupo musulmán que brega por la libertad de conciencia y el respeto a otras religiones. Khan y Ahmed, además de dar a conocer la cultura islámica, brindan alimentos a personas en situación de calle.

La ciudad de Canelones es uno de los destinos que Yousaf y Ahmed han visitado. Los musulmanes no pudieron concurrir a la biblioteca de la capital canaria, debido a que esta se encuentra en reformas, pero sí pudieron dar con el diario de la ciudad y agendar una entrevista. “Al fin y al cabo, el Islam enseña valores que todos queremos. Seamos religiosos o no, queremos la honestidad, el buen trato con el otro”, aseguró Yousaf Khan en diálogo con HOY CANELONES.

Yousaf Khan, Sadaf Ahmed y el pequeño Fuoad Ahmed Yousaf durante su visita a HOY CANELONES.

 

Otro método

Mirza Ghulam Ahmad, fundador de la comunidad Ahmadía, sostiene que Jesús no murió en la cruz, sino que pudo escapar y se fue a predicar a la India, donde falleció muchos años más tarde.

Uno de los libros que la pareja comparte es ‘El Islam y la libertad de conciencia’, de Hazrat Mirza Masroor Ahmad. “Creemos que hay que respetar a los fundadores de cada religión. Si alguien hace algún tipo de blasfemia, nadie tiene derecho a actuar con violencia. La enseñanza de El Corán es que cuando alguien hace blasfemia, nosotros tal vez no demos más amistad a esa persona, pero nunca tenemos permiso de actuar con violencia”, destacó Khan.

El libro resalta que la prédica del Islam debe estar alejada de los métodos violentos. “Desde que iniciamos (la comunidad Ahmadía), no hemos tenido ningún acto de terrorismo por parte de algún seguidor. También creo que si vemos el Islam como una religión entera, hay más de un billón de personas que siguen esta religión. Los grupos como Al Qaeda o ISIS no llegan a ser el 1% de la población musulmana”, agregó.

 

Las mujeres y el Islam

La opresión hacia la mujer es otro de los mitos que la comunidad busca derribar. Argumentan que “según El Corán, las mujeres tienen los mismos derechos que el hombre. El Islam fue la primera religión que otorgó a la mujer el derecho de heredar, tener propiedades, trabajar y ser líder”.

Sadaf Ahmed realiza tatuajes de henna. Ese trabajo, manifestó, le da la “oportunidad de hablar con otras mujeres”, e intentar decirles a las personas que las mujeres musulmanas pueden trabajar y hacer las cosas igual que los hombres. “Este velo no es una limitación”, expresó.

 

Jesús y la India

Uno de los libros que la pareja comparte es ‘El Islam y la libertad de conciencia’, de Hazrat Mirza Masroor Ahmad.

Una de las afirmaciones más célebres del fundador de la comunidad Ahmadía fue que Jesús no murió en la cruz, sino que pudo escapar y se fue a predicar a la India, donde falleció muchos años más tarde.

“Creemos que Jesús fue un profeta de Dios. Los musulmanes no creemos que Jesús sea hijo de Dios pero respetamos mucho a él y a su madre, María. Creemos que Jesús era un creyente al que Dios le había otorgado el trabajo de predicar a todos los judíos. Cuando Jesús vino, hubo solo dos tribus de Israel en Palestina, porque las otras diez habían migrado a otros países. Creemos que él no murió sobre la cruz, que pudo salir y se fue escondiendo en países como la India”, relataron nuestros entrevistados.

 

Puertas abiertas  

Khan no ha sentido la discriminación por nacionalidad o religión en Uruguay, más allá de algún comentario puntual. “Creo que Uruguay es un país muy receptivo con los migrantes. El sistema de migración es muy fácil comparado con otros países. Los uruguayos son, además, personas con mentes abiertas. Hay curiosidad, la gente nos mira, pero he vivido en Europa y Norteamérica y puedo comparar. Veo que en Europa hay más racismo y en Norteamérica también. Pero aquí no he tenido una experiencia negativa con los uruguayos. Creo que hay algunos perjuicios, pero nunca me sentí odiado. Creo que es un país abierto, bastante racional”, valoró.

Fuoad, el más pequeño de la familia, comenzará a estudiar en un jardín de infantes el año próximo. Habla muy poco español pero sus padres creen que aprenderá rápido cuando comience las clases.

Fernando Guerrero

 

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