A pedal para encender ‘25 Watts’
En la noche del pasado domingo hubo cine en la entrada del Prado-Parque Cultural, de la ciudad de Canelones. Efecto Cine, la plataforma que tiene por objetivo, desde el año 2008, llevar el cine nacional a distintas partes del país, pasó por la capital en su gira correspondiente a la temporada de verano.
La función consistió en la proyección, mediante la energía propiciada por bicicletas, de la película uruguaya ‘25 Watts’ (Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, 2006), la cual en el próximo mes de febrero cumplirá su 20° aniversario. Efecto Cine tomó la responsabilidad de difundirla y, en este marco, estarán proyectando la película en veinticinco ciudades de todo el país. HOY CANELONES se acercó a la pantalla gigante de Efecto Cine y dialogó con Ismael García, productor del emprendimiento.
¿Qué brinda Efecto Cine? ¿Cuál es el espíritu de la propuesta?
Hace once años que se creó Efecto Cine como una plataforma dedicada a la exhibición del cine nacional que recorre todo el país y se preocupa por estar en diferentes lugares a los que el cine no llega o la gente no tiene acceso. Creemos que es muy importante poder llevar las películas nacionales al gran público. Ese es, en principio, el espíritu inicial de la propuesta. Desde hace un poco más de seis años que implementamos el cine de Efecto Pedal, que es el que trajimos esta noche por aquí. En este caso, la gracia es que la energía que se utiliza para proyectar la película es íntegramente generada por el público, no hay batería, enchufe escondido, nada… La gente tiene que estar pedaleando continuamente y esa energía, a través de un proceso, se convierte en energía eléctrica para poder enchufar los implementos que son necesarios para la función.
De esta manera conjugamos la cuestión cultural, en lo que tiene que ver con la difusión del cine nacional, con una mirada clara sobre la ecología y la salud, con la promoción del uso de la bicicleta, que creemos que es un medio de transporte redondo: te lleva a dónde querés, no contaminás y, al mismo tiempo, hacés ejercicio.
Además de eso, muchos de los participantes vienen hasta aquí en sus bicicleta, las enchufamos a nuestro sistema y con su propia bicicleta estamos generando electricidad. También tenemos nuestras bicicletas a disposición del público.
¿Por qué implementaron el sistema de bicicletas? ¿Hubo algo que los motivó en especial?
Queríamos darle una vuelta de tuerca más y no que sólo fuera una exhibición que, por ahí, era un evento que no requería tanto de los espectadores. En otro momento, con cierta pasividad, la gente iba con sus reposeras o se sentaba en las sillas que nosotros proveemos y no pasaba mucho más que eso. Tenía su validez, mucha gente pudo disfrutar de películas a las que no tenía acceso, pero quisimos darle un plus. Hoy, para nosotros esto es muy importante porque estamos generando un evento de convivencia. Acá la película se ve si todos participan, si la gente no pedalea nosotros no podemos pasar la película, o si deja de pedalear puede que se queden en la mejor parte y se corta el espectáculo. Alguna vez ha pasado, pero también está bueno para demostrar que es verdad y sucede. En esos casos se empieza de nuevo, se prenden los equipos de nuevo y se vuelve comenzar. Obviamente que no es lo que la gente quiere ni lo mejor para el espectáculo. Pero es un peligro latente que permite que esto suceda. Es un espacio de convivencia porque tenés que hablar con tu vecino, decirle ‘Bueno cuando estás cansado me avisás y subo a pedalear’, o quien desee bajarse de la bicicleta busca alguien que lo releve para poder continuar con la función. Es la manera de poder acercarnos y compartir algo más allá de las palabras; es una acción que se hace colectivamente.
¿Con cuántas bicicletas y estaciones cuentan?
Ahora estamos viniendo con doce bicicletas nuestras, ancladas a un generador cada una. Además tenemos otras estaciones para que la gente pueda enchufar su propia bicicleta. Es una adaptación sencilla que hacen nuestros técnicos, la enchufamos y ya queda andando. Ahora hay catorce estaciones en total. También tenemos el pedal de mano, que lo usan todos aquellos que no pueden pedalear o subirse a las bicicletas, personas mayores o gente en silla de ruedas. Es una manera de hacer el encuentro un poco más inclusivo y darles a todos la oportunidad.





