Drama y humor con distinción

El gran director estadounidense de origen austriaco cimentó en Hollywood una de las obras más personales que registra la Historia del Cine. De un humor mordaz y lacerante, en sus películas pueden encontrarse zonas de desolación y perturbación que conviven con la más cálida emoción y desparpajo. En este breve repaso por ocho de sus películas, encontramos todas las variantes, tal como funciona el cerebro de un verdadero genio.
The Major And The Minor (El mayor y la menor, 1942)
Ginger Rogers, una provinciana desencantada de Nueva York, debe volver a su Iowa natal y descubre que no le alcanza el dinero para el boleto de tren. ¿Qué hacer? Fácil: fingir que es menor de edad para pagar medio boleto. Así empezamos. A partir de allí, «the minor» se encontrará con «The Major», un oficial que viaja a hacerse cargo de un fuerte o algo así (notable, para mi sorpresa, Ray Milland), viejos oficiales, jóvenes cadetes y una muy malvada mujer. Cocktail explosivo de comedia que, sobre el final, cae en el drama más bajo.
Buddy Buddy (Buddy Buddy, 1981)
La última película de Billy Wilder es una suerte de repaso de sus grandes temas -la incomunicación entre las personas, las formas de enamorarse y odiarse, lo ridículo de las instituciones- de la mano de la gran dupla Jack Lemmon-Walter Matthau. El primero es un insípido hombre de negocios abandonado por su mujer que busca suicidarse mientras que Matthau compone a Trabucco, un despiadado asesino que se apronta a cumplir su último trabajo antes del retiro. El destino los encuentra en un hotel y ahí comienza esta comedia negra donde Wilder y su coguionista Diamond se lucen en los diálogos y en una seguidilla de gags inolvidables.
One, Two, Three (Uno, dos, tres, 1961)
James Cagney es C.R. Macnamara, representante de la Coca Cola en Berlín Occidental; un capitalista desalmado y eficiente hombre de negocios a quien su jefe le pide se haga cargo durante un fin de semana de su hija, que anda de paseo por Europa. Con ese disparador, Wilder elabora una comedia impresionante que le entra duro a los comunistas y a los capitalistas por igual y en 1961…! Cagney está impresionante en su composición, al igual que el trío de financieros comunistas que componen Leon Askin, Ralf Wolter y Peter Capell. La banda sonora es impresionante y la secuencia donde se toca rock en un garito comunista es de antología.

Irma La Douce (Irma La Douce, 1963)
Néstor Patou (Jack Lemmon) es un policía primerizo al que envían a patrullar el barrio rojo de París, lleno de malandras, prostitutas y fiolos. Néstor no puede evitar enamorarse de Irma la Douce (hermosa Shirley MacLaine), la prostituta más codiciada de la cuadra, y ahí comienzan todos los problemas y, claro está, la comedia. Filmada con un ritmo desenfrenado, con una impresionante banda sonora, y brillantes diálogos, ésta es sin dudas, una de las mejores obras de Wilder. Lemmon está colosal en su papel pero quien se roba la escena en cada aparición es Lou Jacobi, como el cantinero y catedrático Mostache.
Ace In The Hole (El Gran Carnaval, 1951)
Chuck Tatum (descomunal Kirk Douglas) es un periodista alcohólico y pendenciero, al que han despedido de un montón de diarios prestigiosos y que termina contratado en un olvidado periódico de Albuquerque. Tatum espera la noticia que le permitirá saltar a la fama, notica que le llegará cuando un lugareño cae en un pozo en el interior de una montaña indígena. A partir de ese suceso, Billy Wilder le da rienda suelta un poderoso drama destinado a desenmascarar la ambición y la codicia humana, el papel hipócrita y oportunista de los medios y las jugarretas de la Justicia para lograr poder político. El filme está repleto de poderosas viñetas y, sujeto a la marca de Wilder, con un especial cuidado por los personajes secundarios. Junto a Douglas, se lucen Jan Sterling y Porter Hall (encarnando al viejo editor del Albuquerque Sun), entre otros.
The Private Life Of Sherlock Holmes (La vida privada de Sherlock Holmes, 1970)
Robert Stephens compone a un particular Sherlock Holmes -casi sin ninguna de sus marcas distintivas- enfrentado a espías alemanes, una sociedad secreta londinense y al mismísimo monstruo del Lago Ness. Hermosamente filmada (todas las secuencias que transcurren en Escocia son impresionantes), el filme no pierde nunca el ritmo y se sustenta en un mecanismo de relojería argumental y en un puñado de soberbias actuaciones, entre las que brilla especialmente la de Colin Blakely como el doctor Watson.
Witness For The Prosecution (Testigo de cargo, 1957)
Basada en un texto de Agatha Christie, esta es una de las películas más famosas de Wilder y que cuenta con un poderoso trío protagónico: Charles Laugthon, Marlene Dietrich y Tyrone Power (en el que sería su último filme). La historia de la defensa que el veterano abogado interpretado por Laugthon hace del sospechoso de un crimen Power se desdibuja un poco hacia el final con ciertos toques de comedia (muy fallidos en su ejecución).
Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950)
Esta es la historia de un pálido guionista de Hollywood (William Holden) que es reclutado por una diva del cine mudo para su regreso a las pantallas en plena época del sonoro. Wilder y su coguionista Charles Brackett (en la que sería su última colaboración) presentan un Hollywood decadente, donde el arte deja paso a la industria y el mercado y donde actores, técnicos y directores son tan intercambiables como bombillas quemadas. ¿La mejor película de Billy Wilder? Seguramente.
Ernesto Borgnino

