“Las distancias desaparecen cuando la música es tu oficio”
El próximo viernes 15, a partir de las 23 hrs., Martín Buscaglia y los Bochamakers (Nicolás Ibarburu, Mateo Moreno, Martín Ibarburu y Herman Klang) se presentarán en la sede del Club Juventud de Las Piedras, con entrada libre.
Martín Buscaglia es un reconocido músico uruguayo que tiene 40 años y cinco discos editados. Es un compositor, instrumentista y cantante uruguayo que ha logrado una repercusión internacional.
Nació en el seno de una familia de artistas. Su padre Horacio ‘El Corto’ Buscaglia fue director teatral, compositor, poeta y publicista; su madre, Nancy, es compositora, docente de expresión corporal y directora de su escuela de educación por el arte.
Buscaglia ha grabado y compartido escenario con artistas reconocidos como Arnaldo Antunes, Juana Molina, Kiko Veneno, Hugo Fattorusso, Ruben Rada, Fito Paéz y Jorge Drexler, entre otros. Gracias a sus discos, a las presentaciones con su banda Los Bochamakers, y también a sus presentaciones como Hombre Orquesta (de manera unipersonal) ha recorrido varios países con gran éxito. Durante su carrera ha incursionado por varios estilos musicales. En el 2012 fue el telonero de Paul McCartney.
HOY CANELONES dialogó con Martín Buscaglia para conocer su posicionamiento ante la creación musical, su presente como artista y los detalles del espectáculo que ofrecerá el viernes en Las Piedras, entre otros temas.
¿Qué expectativas tenés para el show del próximo 15 de noviembre en la ciudad de en Las Piedras?
Quiero que sea un show energético y energizante. Además, es el último show que daremos este año, lo que le da un carácter extra.
¿En qué momento de tu vida te encuentra el 2013?
Estoy viviendo un presente muy intenso, con muchos proyectos. Estoy produciendo el disco nuevo de Pinocho Routin, preparando el lanzamiento en España de mi último disco; también la segunda edición del libro ‘Mojos’ que edité el año pasado, preproduciendo un disco nuevo y girando mucho por el mundo, entre otras cosas.
¿Qué cosas te inspiran?
Absolutamente todo lo que me acontece y lo que me circunda. Lo más minúsculo puede ser lo más hondo.
¿Quiénes han sido tus referentes musicales?
Sin dudas, Eduardo Mateo.
¿Qué es la música para vos?
Un manglar. Una cornucopia. Un portal.
Has incursionado en varios estilos musicales… ¿en cuál te sentís más cómodo?
No incursiono en absolutamente nada en lo que no me sienta cómodo. Solo se puede crear desde la naturalidad y la confianza en los elementos y tu manejo de ellos.
Has compartido escenario con músicos muy importantes… ¿de todos ellos, quiénes son los que más recordás y por qué?
A todos los uruguayos, que no por ser coterráneos son menos maestros que los foráneos. Desde Leo Maslíah a El Príncipe.
¿Siempre utilizas instrumentos insólitos en tus grabaciones? ¿Cuál es el más raro? ¿De dónde los sacás y qué criterio utilizas para incluirlos en las canciones?
Solo utilizo los instrumentos que considero más idóneos para cada canción, no me importa su grado de rareza. Lo cual es de por sí muy relativo, un instrumento que para ti puede ser común y folclórico, como un charango, para alguien de otra zona del mundo probablemente sea muy estrafalario. Las distancias desaparecen cuando la música es tu oficio, y esos elementos son los que tenés a disposición para crear y generar. La búsqueda y las posibilidades tímbricas, de ritmo, tonalidad y afinación son infinitas.
‘El pimiento indomable’ fue el disco que hiciste con Kiko Veneno… ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con él? ¿Cómo lo conociste?
Nos conocimos a través de la música. A Kiko le gustó mucho mi disco ‘Plácido domingo’ (2000). Y yo conocía y amaba su música desde siempre, desde sus primeras ediciones en cassette. La gestación y realización del disco se llevó a cabo en una convivencia de un mes en Montevideo y veinte días en Los Ángeles. Fue memorable. Todo disco futuro que haga estará influenciado por este trabajo.
¿Qué opinión te merece la música uruguaya?
Es una pregunta un poco abstracta. Sí te puedo decir que me enorgullece el reconocer esa larga corriente de solistas peculiares, exploradores únicos, que habitan el corpus de nuestra música. Eso no cesa. A veces es más implícito que otras, pero siempre está y nos da una singularidad cierta.
¿Cómo ves las posibilidades de crecimiento de los artistas nacionales?
En Uruguay, muy acotadas. En el mundo, afuera: infinitas. Eso en lo referente a las posibilidades de crecer tocando, en tu relación con los escenarios, los instrumentos, el rodaje de la música. En cuanto a componer, las posibilidades son en cierto modo iguales en cualquier parte. Podés componer una sinfonía en la Zona Cero de Manhattan, en una base en la Antártida o en un pueblito alejado de la mano de dios.
¿Tener músicos importantes junto a vos te obliga a superarte?
Entendiendo “importantes” como músicos que tocan excelentemente, que tienen ductilidad, fluidez, velocidad, arrojo, cultura y sapiencia musical y de la otra, claro que sí. ¿Qué sentido tendría tocar con músicos que no puedan superar lo que tú puedes hacer o proponer?
¿Cómo tomas la recepción del público?
Los conciertos suelen ser muy efusivos, lo cual se agradece muchísimo. Todos terminamos agotados pero recargados. Con la satisfacción del deber cumplido.
Ma. Eugenia Núñez

