Para el ingeniero y docente Daniel Panario los transgénicos deben prohibirse en Canelones

Según Daniel Panario, las cianobacterias no reaparecieron sino que ya están instaladas, autóctonas, desarrollándose en el Río de la Plata.

Según el ingeniero agrónomo y docente Daniel Panario, las cianobacterias no reaparecieron sino que ya están instaladas, autóctonas, desarrollándose en el Río de la Plata. “Las corrientes y los vientos las llevan un poco más lejos o las traen de vuelta a la costa. Pero hasta que no cambien las condiciones, las cianobacterias van a perdurar”, sostuvo en diálogo con HOY CANELONES.

El académico alertó que existe el riesgo de que lo sucedido durante lo que va del año con las cianobacterias ocurra con más frecuencia. “Las floraciones se generan fundamentalmente en los embalses, por efectos de ciertas técnicas utilizadas hoy en la agriculturas que antes no se usaban”, explicó. A la nueva modalidad de producción, que implica el uso de agrotóxicos, se le suma la posibilidad de generar nuevos embalses amparados por la Ley de Riego.

“Vamos en la dirección equivocada. No se reconoce que estamos en problemas que hay que resolver en el marco de grupos interdisciplinarios”, remarcó el ingeniero. Agregó que si las autoridades “no se bajan de la arrogancia de creer que saben todo, no vamos a poder solucionar el tema”.

“Este año, la floración de cianobacterias en la costa ocurrió en febrero, pero pueden aparecer en enero y nos quedaríamos sin turismo”, remató.

Basura de ciudad

Panario admitió que el vertido de desechos industriales también influye en la generación de cianobacterias y manifestó que la futura planta de celulosa “va a multiplicar la contaminación de una manera brutal”. Aclaró, no obstante, que la mayor parte de la contaminación viene de la actividad agropecuaria y que algunas industrias están haciendo plantas de tratamiento. “Hay un proceso que va lento pero se está realizando”, dijo.

Por casa

Consultado por el Plan de Ordenamiento Territorial ‘Ruralidades Canarias’, que contempla la convivencia en el departamento de Canelones entre el modelo de producción agrícola familiar y el agronegocio a gran escala, Panario indicó que el proyecto tiene muy buena intención pero es un poco tímido. “Al menos hay un departamento que tiene voluntad política de hacer cosas. Pero me gustaría que fuera un poco más severo. Creo que habría que eliminar los transgénicos en Canelones. Se trata de la zona de producción de alimentos de buena calidad para la salud, pero la utilización masiva de glifosato contamina todo. Además, la situación es muy delicada, la única manera de revertirla en un departamento inmensamente poblado como Canelones es eliminar los transgénicos”, argumentó.

“Este año, la floración de cianobacterias en la costa ocurrió en febrero, pero pueden aparecer en enero y nos quedaríamos sin turismo”, advierte el académico.

Con respecto a otras modalidades de producción, el académico destacó que está demostrado que los cultivos orgánicos dan resultado pero “el cultivo orgánico requiere más cultura. Eso es parte del problema: los grandes productores del agronegocio no es gente de mucha cultura”.

Fernando Guerrero

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En el barro

La cantidad de lodos aguas abajo en Aguas Corrientes es otra de las problemáticas referidas a la contaminación que preocupa a la población. “El problema de los lodos está en el tapete hace años y no se busca la solución. OSE dice que es caro, entiendo que han hecho cálculos y que hacer plantas de tratamiento les ha dado más resultado que invertir en revertir los lodos. Pero los vecinos están muy preocupados porque se están quedando sin río”, manifestó Panario.

La importante cantidad de lodos aguas abajo en Aguas Corrientes es otra de las problemáticas referidas a la contaminación.

 

Abundante evidencia

En el pasado mes de febrero se conoció un paper escrito por el biólogo Luis Aubriot y su equipo para una revista científica holandesa, que señala que “la descarga de aguas residuales con fitoplancton puede favorecer el desarrollo de cianobacterias en el principal río de suministro de agua potable del Uruguay”, es decir, en el Río Santa Lucía.

El trabajo que dio lugar a esa premisa comenzó en el año 2015, luego de que los investigadores observaran por casualidad un caño que, bajo la Ruta 63, cerca de la ciudad de San Ramón, tiraba agua sospechosamente verde a una cañada. Los investigadores observaron que las nacientes del hilo de líquido (a veces verde y otras marrón lechoso) estaban ubicadas junto a la planta industrial número nueve de Conaprole, denominada ‘Don Antonio Mallarino’.

Realizados los estudios de laboratorio, se comprobó que el efluente tenía concentraciones de fósforo por encima de los rangos admitidos. El fósforo y el nitrógeno colaboran, junto a otros factores como la luz y la temperatura, con el crecimiento de las cianobacterias o algas tóxicas. Esos vertidos de organismos activos desembocaban en el Río Santa Lucía, donde continuaban creciendo.