Familia de argentinos que está viajando por América realizó una parada en la ciudad de Canelones

Una familia de la provincia argentina de Córdoba se largó con lo justo a viajar por el mundo. Con un camión refaccionado como monoambiente rodante e intervenido artísticamente para la ocasión, Eloísa Reinoso y Gastón Macerata buscan recorrer países de América hasta llegar a Alaska.    

La pareja, ambos docentes, realiza esta travesía acompañada de sus cuatro hijos, dos niños y dos adolescentes. Van de pago en pago, arman una carpa afuera de la camioneta o se quedan adentro del vehículo. Venden artesanías y dan talleres a voluntad para juntar unos pesos y seguir. Después de visitar Fray Bentos, Mercedes y San José, la familia llegó a la capital canaria y habló con HOY CANELONES sobre el viaje.

Hacia el norte

Partieron el año pasado y recorrieron buena parte de Argentina hasta llegar a Uruguay, el primer país extranjero que visitan. “Fue una idea que empezó a tomar forma al momento de comprar el camión. Se concretó cuando dejamos nuestros trabajos y emprendimos este viaje con nuestros cuatro hijos”, recordó Macerata. “Venimos y regalamos todo, dejamos la casa vacía. Todo con lo que elegimos quedarnos lo tenemos en el camioncito”, agregó Reinoso.

Piensan seguir por Brasil, Venezuela, Perú y continuar subiendo. “Gastamos algunos ahorros que teníamos. Ahora empezó realmente la vida de viaje, la de trabajar y viajar. Vendemos artesanías, hemos hecho construcciones en barro en una granja. Vamos jugando dinero y saliendo adelante”, explicó Macerata. Realizan pulseras en macramé, ojos de Dios, atrapasueños y vasos de botella, entre otras artesanías.

La familia se mostró agradecida con la amabilidad de los uruguayos. “Es como si no hubiésemos salido de Argentina. Nos han tratado bien en todos los lugares que fuimos”, comentó Macerata. “En Canelones nos hemos encontrado con gente súper positiva, eso es bueno para avanzar”, complementó Reinoso.

 

Despojo             

Infinidades de motivos los impulsaron a viajar, pero el desafío pasó por despojarse de las razones que impiden realizar una travesía de este tipo. “Tomamos la decisión de soltar. Soltar el trabajo, la comodidad del agua caliente, un lavarropas o agua potable a discreción. Cambiamos todo eso por vivir viajando. Creemos que el hecho de pasar todos juntos por esta experiencia nos va a nutrir. Nuestra hija más grande tiene 16 años, en poco tiempo emprenderá su propio vuelo”, sostuvo la madre de familia. “Son muchas las razones. Todos, imagino, tenemos esa necesidad de conocer el mundo. Pero también hay muchas razones que impiden emprender un viaje así”, agregó su pareja.

Fernando Guerrero