«Traté de resaltar la dignidad del ser humano»

El próximo sábado 12, se inaugurará en la sala de exposiciones del Centro Cultural Lumière de la ciudad de Canelones la muestra fotográfica documental ‘Miradas de barrio’. Se trata de una muestra de 28 fotografías en blanco y negro, captadas durante cinco años. HOY CANELONES dialogó con Pedro Barbachán (50) para conocer el contenido de la exposición que refleja el mundo y el día a día de los más desposeídos.
¿Qué es ‘Miradas de barrio’?
Es un trabajo de fotografía documental que desarrollé durante cinco años, a partir del año 2004. Son retratos de personas –niños, jóvenes y adultos– que viven en los barrios asentamientos urbanos de Montevideo. Visité cinco barrios en total. Estuve varias semanas y meses conversando con ellos, visitándolos esporádicamente y fotografiando su modo de vida. Además de rostros y de esas manos llenas de cayos, en la muestra vas a ver, por ejemplo, una Fordson cargada de papeles que llevan a un mayorista, vas a ver gente trabajando con un caballo, etc.
¿Qué te alentó a sumergirte en esa realidad?
Lo que traté de hacer fue resaltar la dignidad del ser humano porque siempre estamos estigmatizando. La palabra ‘asentamiento’ se la usa para encasillar y yo creo que no debe ser así. Son muchísimas las circunstancias por las que una persona o una familia pueden terminar viviendo en un asentamiento. Mi manera de demostrar esto es, como explico en un texto que se muestra en la exposición, sintiendo que las fotografías son la voz de esas personas, que digan ‘Simplemente estamos acá’.
¿Cómo llegaste al tema?
Cuando me inicié en la fotografía lo hice a través de la fotografía comercial. Luego tuve la suerte de pertenecer al staff de un diario, ya que fui reportero gráfico de La Juventud, en la década del ´90. Allí, cuando acompañaba a los periodistas a cubrir temas sociales, me empecé a vincular más con la fotografía documental, no tanto con la temática que presento en esta muestra. La fotografía documental implica un análisis, un estudio; recoger datos, ver qué pasa, conocer a la gente y luego, empezar a fotografiar. Como dice Sebastián Salgado, el gran fotógrafo brasileño, te tenés que involucrar porque si no, vas a dejar una parte afuera de la fotografía.
¿Cómo se compone la muestra?
Está presentada en formato de fotografía, en blanco y negro, a partir de película copiada en papel fotográfico. Son veinticuatro cuadros de 26 por 39 centímetros y cinco cuadros de fotos de 40 por 60 centímetros. Digamos que cubre un espacio bastante importante.
Después de muchísimos años en la fotografía, en la que empecé con 16 años (ahora tengo 50), es la primera vez que hago una exposición individual de esta magnitud. Por suerte tomó un carácter bastante profesional por la cantidad de gente que se involucró con ella y que me ha ido ayudando; desde Quality Fotos, que es donde imprimí las fotos grandes, pasando por el apoyo de la Comuna Canaria y de Antel con la Sala Lumière. Es muy importante para mí llegar con esta muestra hacia el público, porque creo que la única manera que tiene este trabajo de presentarse, en formato de cuadros y de exposición y no en una web, por ejemplo.

¿Sacaste muchas fotos durante los cinco años?
No saqué tantas fotos. Todo el mundo piensa que saqué muchas porque estamos acostumbrados, en la era digital, a disparar mucho. Yo nunca fui un fotógrafo de disparo fácil. Siempre me gusta seleccionar mucho. Cada una de estas fotos es única. Justamente, como la fotografía analógica no es inmediata, no la ves en la cámara, te obliga a pensar mucho antes de hacer el disparo y a ser más selectivo para no perder rollo y muchas cosas más. La selección es muy personal. Al principio quería incluirlas a todas, porque te encariñas con las tomas. Yo recuerdo el día, la hora y las circunstancias en que tomé cada fotografía. Ahí es cuando empezás a buscar la temática, a decirte ‘¿qué quiero mostrar’?, y ahí es donde quedan algunas fueras.

cámara en mano.
En la muestra hay fotos que, consultando con otros colegas, me señalaron que tenían que estar sí o sí; también hay otras que, a mi criterio, acompañan.
En una época donde la cámara digital es moneda corriente y se pueden sacar miles de fotografías de un acontecimiento… ¿cómo convive la fotografía analógica con la digital?
La fotografía digital y la analógica pueden convivir perfectamente al día de hoy porque son herramientas diferentes para fines diferentes. Yo tengo equipo digital, por ejemplo, y si mañana un cliente me llama y me pide un catálogo de un producto voy con un equipo digital. Creo, sí, firmemente, que este tipo de trabajo documental tienen que hacerse en blanco y negro porque, al despojar a la foto del color, hace que el observador se centre más en la imagen. De hecho, cuando yo estoy tomando una fotografía, y sé que la estoy haciendo en blanco y negro, ya estoy viendo en blanco y negro, voy traduciendo los colores. Al despojarme del color puedo centrarme más en la toma, puedo decir que estoy frente a la esencia misma de la imagen.
O sea que hay una participación mayor del fotógrafo en la toma en blanco y negro…
Yo creo que sí. Es una herramienta que usa el fotógrafo. Yo hago fotografías de carnaval, por ejemplo, y las muestro en color. Las de adentro las muestro a color y las de afuera del desfile, las muestro en blanco y negro, porque el clima que se genera es diferente.
Martín Bentancor

